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domingo, 25 de abril de 2010

EN UN CONTENEDOR DE MADRID ENCUENTRAN VALIOSO MANUSCRITO DE 1813


UN VIAJE A LAS CORTES DE CÁDIZ

levante-emv.com
Ana Ramírez Valencia
25-04-2010

En un contenedor de Madrid, entre cascotes, ha aparecido un valioso manuscrito de 1813 en el que se analiza la legalidad de la convocatoria de las Cortes de Cádiz, donde se fraguó la primera Constitución española (1812), conocida como "La Pepa". Joaquín Lorenzo Villanueva, diputado setabense hasta 1814, es el autor del texto recuperado casi doscientos años después de su redacción.



Estar entre cascotes, cubierto de polvo y condenado al olvido. Parece que ese era el destino de este documento abandonado en un contenedor de basuras de un pueblo del sur de Madrid. Unas obras en una vivienda han cambiado su rumbo. Los obreros, tirando escombros, se sorprendieron por unas antiguas láminas taurinas y otros papeles ocultos en el interior de una carpeta. Los guardaron, por curiosidad. No sabían, ni mucho menos, el valor de lo que tenían entre manos.


Durante el reinado de Felipe V, un viajero cruzó Sierra Morena hacia Madrid. En el camino, conoció gente de todos los lugares e historias de cualquier rincón del mundo. Aventuras que se recogen en El manuscrito encontrado en Zaragoza, una novela de principios del siglo XIX del escritor polaco Jan Potocki basada en un supuesto manuscrito que un oficial del ejército francés habría encontrado en una casa abandonada durante el sitio de Zaragoza. Un hallazgo inesperado que ahora se repite, aunque el contenido esta vez no es ficción, sino parte de nuestra historia.


El manuscrito encontrado analiza el proceso de convocatoria a las Cortes de Cádiz, iniciado tras la invasión francesa de 1808. La obra, escrita de puño y letra por el diputado valenciano Joaquín Lorenzo Villanueva, y bajo el título Colección de los antecedentes de las Cortes generales y extraordinarias, recoge las reflexiones, dudas y sugerencias referentes a la legalidad de dicha convocatoria.


El texto fue redactado en Cádiz, en enero de 1813, pocos días después de que su autor leyera ante las Cortes un discurso contra los tribunales del Santo Oficio de la Inquisición, que contribuyó a que se declarase su inconstitucionalidad y al decreto final de abolición que se aprobó por esas mismas Cortes el 22 de febrero de aquel año.


Una carpeta con 25 textos


Junto al documento, también han aparecido veinticinco textos probatorios de gran relevancia. "Villanueva necesitaba disponer de armas para legitimar o avalar tan espinosa cuestión, como ya había hecho en diversas ocasiones desde su llegada a Cádiz, en defensa de unas Cortes que estaban construyendo un nuevo modelo político para España", comenta Germán Ramírez, profesor de la Universidad de Valencia y experto en la figura de Villanueva.


Un texto único y valioso, ya que es de las pocas obras escritas in situ que narran y explican el proceso de convocatoria a Cortes y toda su estructura, desde la Junta central hasta la primera sesión de éstas en la Isla de León (hoy, San Fernando), en Cádiz, el 24 de septiembre de 1810.


El texto cobra todavía más importancia si tenemos en cuenta que fue en estas Cortes de Cádiz en las que se fraguó la primera constitución española, que se aprobaría dos años después, en 1812. El manuscrito defiende a ultranza la legalidad de dicha convocatoria, del proceso electoral y de su constitución, asumiendo la soberanía de la nación en ausencia del monarca, lo que legitimaba su labor legislativa y la asunción de la soberanía nacional, que habían hecho ya en el primer decreto de dichas Cortes Generales y Extraordinarias, aprobado en su primera sesión.


Un documento que nos permite viajar a aquella época y que la casualidad ha querido que no desapareciese para siempre. Afortunadamente alguien supo darle sentido a los "papeles viejos" que encontraron los obreros. La carpeta contenía diferentes documentos: unos referidos a la Guerra de Sucesión, de principios del siglo XVIII en copia manuscrita de época; otros eran papeles manuscritos también del que fuera durante la Guerra de la Independencia presidente de la Junta Suprema de Sevilla y luego ministro de Hacienda y de Estado, Francisco Saavedra (1746-1819); diversos documentos sobre la Guerra de la Independencia vinculados con Cádiz y Valencia, además de otros sobre la primera Guerra carlista (1833-1839); y, finalmente, el manuscrito al que nos referimos.


Ahora el trabajo está centrado en la transcripción y estudio de este documento, que completa la Memoria en defensa de la Junta Central, de Jovellanos, con quien el diputado setabense tenía buena amistad, y que da respuesta a la creciente amenaza de los sectores absolutistas o serviles en el Cádiz de aquel momento. Amenazas que se hicieron realidad a partir de mayo de 1814, cuando Fernando VII abolió toda la obra legislativa de las Cortes y ordenó la detención y procesamiento de los diputados más identificados con sus postulados. "El objetivo del monarca era arrancar de raíz cualquier signo de modernidad y los liberales de Cádiz eran el símbolo del filosofismo que hacía peligrar su poder absoluto", comenta Germán Ramírez.



Defensa de la libertad


En ese escenario conservador, apoyado por la Iglesia, hubo quienes se atrevieron a apostar por la reforma de una monarquía degradada. Oliveros, Espiga, Muñoz Torrero o Villanueva -muchos de ellos clérigos- son algunos de ellos, que pagaron su atrevimiento con la cárcel, el destierro o el exilio por motivos políticos, que el profesor José Luis Abellán define como una "constante" de nuestra historia. Han pasado casi doscientos años desde la redacción de aquel documento. Una defensa de la libertad y el régimen constitucional que el tiempo ha respetado y que la casualidad ha querido traer ahora al recuerdo. Una ventana al pasado que deja descubrir más de cerca cómo fue aquel momento en que se gestó "La Pepa", la primera constitución española.

miércoles, 7 de abril de 2010

CARDONA BUSCARÁ LAS FOSAS DE 400 SOLDADOS FRANCESES MUERTOS EN LA BATALLA DE SAN QUINTÍN

 
JORDI ESCUDÉ CARDONA

Levante-EMV.com
5/4/2010

El Ayuntamiento de Cardona (Barcelona) ha iniciado los preparativos para intentar recuperar el próximo julio en la zona de Planès las fosas de unos 400 soldados que se cree que hay enterrados, y que habrían muerto en la batalla de San Quintín el 21 de octubre de 1810, durante la guerra de la Independencia. La investigación debe permitir concretar y verificar hechos relacionados con la batalla en este lugar que se recoge en documentos escritos o por transmisión oral, y completar hallazgos que ya se han realizado.

La batalla de Sant Quintín enfrentó a las tropas ocupantes francesas, bajo el mando del general McDonald, y el ejército de liberación española, dirigido por el marqués de Campoverde. Las tropas locales, pese a ser muy inferiores en número, salieron victoriosas con una docena de muertes y 38 soldados heridos, mientras que el ejército francés habría tenido unas 400 bajas además de unos ochenta heridos. Con las prospecciones se buscarán los restos de estos soldados en el escenario dónde se desarrolló la batalla.

Según la documentación, fue en la zona de Planès, cerca del oratorio y la masía de San Quintín, y en concreto los cuerpos se encontrarían en unas parcelas de la casa solariega del Mujal. Se trata de tres parcelas de unos 166 metros de largo paralelas al camino que conduce, y tienen un desnivel de cerca de 5 metros. Al labrar estas tierras ahora hace unos años, los propietarios de la masía encontraron algunos huesos humanos y de animales, lo cual hace pensar que podrían estar enterrados allí los cuerpos de los soldados y de algunos de sus caballos. También se han localizado piezas correspondientes a varias armas de la época que ahora se inventariarán.

La intervención consistirá en un trabajo de campo de 6 horas diarias entre el 5 y el 16 de julio, que contará con la participación de una quincena de alumnos del instituto de Cardona, aun cuando a final de junio ya se harán unas primeras tareas de limpieza del terreno y consolidación de la zona. La búsqueda se realizará con la ayuda de un detector de metales para facilitar el posible hallazgo de ornamentos de los vestidos de los soldados que todavía se puedan conservar, desde botones y hebillas hasta otros elementos metálicos. Por otro lado, se abrirán una treintena de zanjas de sondeo para determinar si todavía se conservan las fosas de inhumación y en qué estado se encuentran. Según los resultados, se harán o no más prospecciones.

La batalla de San Quintín se desarrolló por los terrenos propiedad de la finca del Mujal en Cardona, donde se realizarán las prospecciones arqueológicas porque con el paso del tiempo se han ido encontrando vestigios de aquella guerra.

Josep Miralles, de 68 años, es el actual propietario de la finca y asegura que tiene unos conocimientos "bastante fidedignos" de los acontecimientos que su bisabuelo vivió en su propia carne y que se han ido transmitiendo de generación en generación. Miralles explica que durante la batalla, tanto los habitantes de la casa como los vecinos de los alrededores "se unieron a la guerrilla" y huyeron de sus casas para escapar del ejército francés, que probablemente los hubieran asesinado.. Aquel 20 de octubre durmieron en la iglesia de San Miguel de Cardona y mientras la finca era desocupada "los franceses intentaron incendiar la casa tres veces"

La finca sigue habitada por los descendientes de aquella época, pero no descubrieron los primeros restos humanos hasta que "hace unos 70 años, mi padre cultivó viñas" en la zona de Cal Parenostre. Actualmente estos terrenos son cultivos de cereales, "pero de cuando en cuando también se han ido encontrando algunos restos", añade Miralles, "desde bayonetas hasta un hierro que resultó ser el cañón de un rifle de la época, toda clase de huesos y hasta una calavera".

lunes, 5 de abril de 2010

EN ESTADO DE ABANDONO EL CUARTEL GENERAL DE WELLINGTON EN BOECILLO (VALLADOLID)

En el término municipal de Boecillo (Valladolid) se encuentra un gran edificio construido en 1798 por el Colegio de Escoceses de Valladolid. El lugar fue elegido para esparcimiento de los alumnos y que sirviera de sede en la época estival. Durante la Guerra de la Independencia los franceses lo ocuparon para alojamiento de oficiales y como panadería. En 1812 Wellington lo utilizó como cuartel general el día 30 de julio, 6 y 7 de septiembre y 29 de octubre. Por la correspondencia que mantiene el rector del colegio Cameron II con su tío (el anterior rector y constructor del centro en Boecillo) se sabe que se alojó también en el edificio el Príncipe de Orange que acompañaba al general inglés en la campaña de 1812. Wellington ocupó la habitación principal.
En el 2007 me acerqué al lugar para tirar unas fotografías y conocer la construcción para la elaboración del libro: 1812 Wellington en Valladolid, editado el año pasado por la Diputación de Valladolid.
Entonces el edificio se encontraba en perfecto estado y vigilado




El pasado sábado volví al lugar y me encontré con el caserón en estado de abandono: las paredes pintadas, rotas las ventanas, las contraventanas arrancadas, desprendimientos en la fachada...








Las dos últimas fotografías las he realizado a través de las rejas de las ventanas al estar arrancadas las contraventanas.
Si no se remedia el edificio entrará en ruina y se perderá un lugar histórico de significativa importancia en la provincia de Valladolid. Dada su privilegiada situación puede servir de hotel centrado en la figura de Wellington. Otra posibilidad es crear un centro cultural o museo sobre la historia de la villa de Boecillo.
Todavía se está a tiempo de salvarlo.

VISITA AL EDIFICIO AL AÑO DE PUBLICAR ESTE ARTÍCULO: