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jueves, 28 de octubre de 2010

EL COMBATE DE EL BODÓN VISTO POR UN OFICIAL DE LA GUARDIA IMPERIAL

En esta carta, escrita en Simancas (Valladolid) por un oficial de la Guardia llamado Goupilleau, tenemos la narración de la ayuda a la plaza de Ciudad Rodrigo en septiembre de 1811 y del combate que sucedió pocos días después entre las localidades salmantinas de Fuenteguinaldo y El Bodón






Goupilleau piensa que Valladolid será el cuartel de invierno de su unidad y que la campaña de 1811 ha terminado. Pero Napoleón tiene otros planes para ellos, la Guardia sigue los pasos de Dorsenne y es destinada al norte de España para terminar abandonando la Península y engrosar la Grande Armée en su aventura rusa.

El combate de El Bodón por Modesto Lafuente, Maldonado y Wellington:

El general inglés Wellington había puesto sus reales (agosto, 1811) en Fuenteguinaldo, á cuatro leguas de Ciudad-Rodrigo, como amenazando á esta plaza. El 6.° ejército español, mandado antes por Santocildes, y desde mediado agosto por don Francisco Javier Abadía, aunque subordinado á Castaños, hallábase repartido en Astorga, Puente de Orbigo y la Bañeza, aparte de la 1ª división que permanecía en Asturias. Guiaban aquellos tres cuerpos Castaños, Carrera y el conde de Belveder. Acometidos el 25 de agosto por fuerzas superiores del general Dorsenne, algunos se replegaron á Castrocontrigo y Puebla de Sanabria, aproximándose al ejército inglés, los más con Abadía se retiraron al Bierzo para cubrir las entradas de Asturias y Galicia. Al atravesar los puertos de Fuencebadón y Manzanal batieron bien al enemigo, matándole entre otros á un general y un coronel. Sin embargo, Dorsenne bajó tras ellos al Bierzo corriéndose hasta Villafranca, obligando á los nuestros á situarse á la boca de Galicia en el Puente de Domingo Florez, habiendo dejado alguna fuerza en Toreno para defender las avenidas de Asturias. No se resolvió Dorsenne á pasar de Villafranca, antes bien retrocedió pronto á Astorga, cuyo movimiento le agradeció el mariscal Marmont como útil que le era para el plan que meditaba de socorrer á Ciudad-Rodrigo.
Tenia Wellington como bloqueada esta plaza, que intentaba rendir por hambre, firme él en sus posiciones de Fuenteguinaldo, que había fortificado, como tenia de costumbre, con obras de campaña. Auxiliaban al ejército inglés los españoles don Carlos de España y don Julián Sánchez. Emprendió el mariscal Marmont su marcha desde Plasencia el 13 de septiembre con el objeto indicado. Desde Astorga pasó á unírsele el general Dorsenne, y el 22 se juntaron cerca de Tamames. La fuerza que entre los dos llevaban se aproximaba á 60.000 hombres. A los tres días había logrado ya este ejército su principal propósito de introducir socorros en Ciudad-Rodrigo, sin que Wellington que parecía tener tan amenazada la plaza se moviese de sus posiciones. Aguardó en ellas á ser atacado por el francés, que lo verificó en efecto el 25 (septiembre, 1811). Hubo un combate, en que tomaron parte catorce escuadrones franceses, y se pusieron en movimiento mas de treinta. Defendiéronse bien los ingleses: los resultados no fueron de importancia. Creyeron los franceses mas fuerte de lo que era la posición de Fuenteguinaldo. Sin embargo Wellington no se contempló allí seguro, y tomó otras posiciones tres leguas mas atrás. También le buscaron en ellas Marmont y Dorsenne: también hubo combate (27 de septiembre), pero también de escaso resultado, pues se redujo á unos 200 hombres de pérdida por ambas partes. Marmont y Dorsenne no andaban bien avenidos, subsistencias no les sobraban, y sin otro fruto de su expedición que el socorro de Ciudad Rodrigo, separáronse los dos jefes, y Marmont se volvió á tierra de Plasencia de donde había partido, y Dorsenne tiró hacia Salamanca y Valladolid.
Historia general de España, Volumen 25
Escrito por Modesto Lafuente

Ciudad Rodrigo se hallaba á la sazón abandonada á sus propias fuerzas, y Lord Wellington tomó las medidas convenientes para hacerse dueño de esta plaza. En 5 de Septiembre la bloqueó, y se ocupaba en reunir los pertrechos necesarios para sitiarla, cuando el enemigo se dirigió á hacerle levantar el bloqueo, y obligarle á retirarse hasta las montañas de Guarda. Concertado Marmont con Dorsenne para el logro de esta empresa, se verificó la reunión de sus tropas el 22 de Septiembre en Tamames, á dos leguas de Ciudad Rodrigo, ascendiendo el total de su gente á 60.000 hombres, entre ellos 6.000 de caballería. El ejército aliado no contaba mas que 50.000 soldados, y suponiendo que Wellington dejase empleados en el bloqueo de aquella plaza los 10.000, es visto que en caso de dar una batalla no podía disponer de mas de 40.000 hombres, inclusos 4.000 de caballería. El éxito, pues, no hubiera sido incierto para los franceses; y por esta razón Wellington abandonó sus posiciones delante de Ciudad Rodrigo el 24 de Septiembre, y se retiró sobre Fuenteguinaldo, punto fortificado de antemano con algunas obras de campaña, dejando una fuerte vanguardia en Azaba , á las órdenes del General Graham. En la mañana del siguiente día el General Montbrun, cuya división de caballería formaba la vanguardia del ejército de Marmont, alcanzó en Bodón á la división del General Graham , compuesta de cuatro batallones , 400 caballos , y algunas piezas de artillería. La resistencia que ésta opuso fue de las mas obstinadas; mas cedió al fin á la superioridad numérica, retirándose la infantería , formando sus cuadros , y rechazando á la caballería enemiga , con la misma precisión y exactitud que pudiera hacerlo en el mas estudiado simulacro, á bayonetazos y con un vivo fuego de fusilería. Esta intrepidez y serenidad contuvo á Montbrun , que no hizo ya mas tentativas, contentándose con disparar algunos cañonazos, y continuar en su seguimiento hasta Fuenteguinaldo. Los Generales franceses emplearon el resto de aquel día y la mañana siguiente del 26 en reconocer la posición de Fuenteguinaldo , y tomar sus disposiciones para atacarla. Wellington, conociendo por el movimiento de los enemigos que un cuerpo considerable de estos trataba, doblando su izquierda , de atacarle por su espalda, se retiró en la noche del 26 á las inmediaciones de Alfayates , colocando su retaguardia en Aldea de Ponte, á tres leguas de Fuenteguinaldo, encargando su defensa al General Cole, y á la caballería á las órdenes del General Stapleton Cotton. El 27 los franceses atacaron aquella aldea con una fuerte columna de infantería y 14 escuadrones de caballería, y se empeñó una acción muy reñida, en la que fue tomada y perdida alternativamente varias veces, hasta que la noche puso fin al combate, y los franceses se retiraron á su línea sin conseguir su objeto, á pesar de haber empleado en esta operación las tropas mas selectas, á las órdenes de los Generales Thiebault y Gathiez. Las buenas disposiciones del General Cole, y la firmeza de su división hizo inútiles todos los esfuerzos del enemigo; y Lord Wellington, al ver la heroica defensa de la posición de Aldea-Ponte, se arrepintió de no haber permanecido en su campo fortificado de Fuenteguinaldo, en donde hubiera podido celebrar el aniversario de la batalla de Busaco con otra victoria mas completa tal vez que la que había ganado el año anterior en aquellas montañas de Portugal.
Los franceses, después de haber reforzado á Ciudad Rodrigo, retrocedieron hacia Salamanca, y entraron en sus antiguos acantonamientos. El 1° de Octubre Wellington volvió á situarse en su campo de Fuenteguinaldo, y el Mariscal Marmont se vio precisado á suspender todas sus operaciones por la falta absoluta de víveres , estableciéndose, para que el ejército pudiese subsistir, en una nueva línea de acantonamientos desde Salamanca á Toledo.
Historia Politica y Militar de la Guerra de la Independencia de España
Escrito por Jose Munoz Maldonado

'My Lord, ' Quadraseis, 29th Sept., 1811.
The enemy commenced their movements towards Ciudad Rodrigo with the convoys of provisions from the Sierra de Bejar, and from Salamanca on the 21st instant, and on the following day I collected the British army in positions, from which I could either advance or retire without difficulty, and which would enable me to see all that was going on, and the strength of the enemy's army.
The 3rd division, and that part of Major General Altens' brigade of cavalry which was not detached, occupied the range of heights which are on the left of the Agueda: having their advanced guard, under Lieut. Colonel Williams, of the 60th, on the heights of Pastores, within three miles of Ciudad Rodrigo; the 4th division was at Fuente Guinaldo, where I had strengthened a position with some works ; the Light division on the right of the Agueda, having their right resting upon the mountains which separate Castille and Estremadura. Lieut. General Graham commanded the troops on the left of the army, which were posted on the Lower Azava; the 6th division, and Major General Anson's brigade of cavalry, being at Espeja, and occupying Carpio, Marialva, &c.
' Don Carlos de Espafia observed the Lower Agueda with Don Julian Sanchez's cavalry and infantry.
' Lieut. General Sir Stapleton Cotton, with Major General Slade, and Major General De Grey's brigades of cavalry were on the Upper Azava, in the centre, between the right and left of the army; with General Pack's brigade at Campillo; and the 5th division was in observation of the Pass of Perales, in the rear of the right, the French General Foy having remained and collected a body of troops in Upper Extremadura, consisting of part of his own division of the army of Portugal, and a division of the army of the centre: and the 7th division was in reserve at Alamedilla.
' The enemy first appeared in the plain near Ciudad Rodrigo, on the 23rd; and retired again in a short time; but on the 24th, in the morning, they advanced again in considerable force, and entered the plain by the roads of Santi-espiritus and Tenebron ; and before evening, they had collected there all their cavalry, to the amount of about 6000 men, and four divisions of infantry, of which one division was of the Imperial Guard; and the remainder of the armies were encamped on the Guadapero, immediately beyond the hills which surround the plain of Ciudad Rodrigo.
' On the morning of the 25th, the enemy sent a reconnaissance of cavalry towards the Lower Azava, consisting of about fourteen squadrons of the cavalry of the Imperial Guard. They drove in our posts on the right of the Azava, but having passed that river, the Lancers de Berg were charged by two squadrons of the 16th, and one of the 14th light dragoons, and driven back ; they attempted to rally and to return, but were fired upon by the light infantry of the 61st regiment, which had been posted in the wood on their flank, by Lieut. General Graham ; and Major General Anson pursued them across the Azava, and afterwards resumed his posts on the right of that river: Lieut. General Graham was highly pleased with the conduct of Major General Anson's brigade ; and Major General Anson particularly mentions Lieut. Colonel Hervey, and Captain Brotherton, of the 14th, and Captain Hay and Major Cocks, of the 16th.
But the enemy's attention was principally directed during this day, to the position of the 3rd division, in the hill between Fuente Guinaldo and Pastores. About eight in the morning, they moved a column, consisting of between thirty and forty squadrons of cavalry, and fourteen battalions of infantry, and twelve pieces of cannon from Ciudad Rodrigo, in such a direction, that it was doubtful whether they would attempt to ascend the hills by La Encina, El Bodon, or by the direct road towards Fuente Guinaldo; and I was not certain by which road they would make their attack, till they actually commenced it upon the last.
' As soon as I saw the direction of their march, I had reinforced the 2nd battalion 5th regiment, which occupied the post on the hill over which the road passes to Guinaldo, by the 77th regiment, and the 21st Portuguese regiment, under the command of Major General the Hon. C. Colville, and Major General Allen's brigade, of which, only three squadrons remained which had not been detached, drawn from El Bodon ; and I ordered there a brigade of the 4th division from Fuente Guinaldo, and afterwards from El Bodon, the remainder of the troops of the 3rd division, with the exception of those at Pastores, which were too distant.
' In the mean time, however, the small body of troops in this post sustained the attack of the enemy's cavalry and artillery. One regiment of French dragoons succeeded in taking two pieces of cannon which had been posted on a rising ground on the right of our troops, but they were charged by the 2nd battalion 5th regiment, under the command of Major Ridge, and the guns were immediately retaken.
' While this operation was going on on the flank, an attack was made on the front by another regiment, which was repulsed in a similar manner by the 77th regiment; and the three squadrons of Major General Alten's brigade charged repeatedly different bodies of the enemy which ascended the hill on the left of the two regiments of British infantry, the Portuguese regiment being posted in the rear of their right.
' At length, the division of the enemy's infantry which had marched with the cavalry from Ciudad Rodrigo, were brought up to the attack on the road of Fuente Guinaldo, and seeing that they would arrive and be engaged before the troops could arrive either from Guinaldo or El Bodon, I determined to withdraw our post, and to retire with the whole on Fuente Guinaldo. The 2nd battalion 5th regiment, and the 77th regiment, were formed into one square, and the 21st Portuguese regiment into another, supported by Major General Alten's small body of cavalry, and the Portuguese artillery.
' The enemy's cavalry immediately rushed forward, and obliged our cavalry to retire to the support of the Portuguese regiment; and the 5th and 77th regiments were charged on three faces of the square by the French cavalry, but they halted and repulsed the attack with the utmost steadiness and gallantry. We then continued the retreat, and joined the remainder of the 3rd division also formed in squares, on their march to Fuente Guinaldo, and the whole retired together in the utmost order, and the enemy never made another attempt to charge any of them; but were satisfied with firing upon them with their artillery, and with following them.
' Lieut. Colonel Williams with his light infantry, and Lieut. Colonel the Hon. R. Trench with the 74th regiment, retired from Pastores across the Agueda; and thence marched by Robleda, where they took some prisoners, and recrossed the Agueda, and joined at Guinaldo in the evening.
' I placed the 3rd and 4th divisions, and General Pack's brigade of infantry, and Major General Alten's, Major General De Grey's, and Major General Slade's brigades of cavalry in the position at Fuente Guinaldo on the evening of the 25th, and ordered Major General R. Craufurd to retire with the Light division across the Agueda, the 7th division to form at Albergueria, and Lieut. General Graham to collect the troops under his command at Nave d'Aver, keeping only posts of observation on the Azava; and the troops were thus formed in an echellon, of which the centre was in the position al Guinaldo ; and the right upon the pass of Perales; and the left at Nave d'Aver; Don Carlos de Espana was placed on the left of the Coa; and Don Julian Sanchez was detached with the cavalry to the enemy's rear.
' The enemy brought up a second division of infantry from Ciudad Rodrigo in the afternoon of the 25th; and in the course of that night, and of the 26th, they collected their whole army in front of our position at Guinaldo; and not deeming it expedient to stand their attack in that position, I retired about three leagues, and on the 27th formed the army as follows; viz., the 5th division on the right, at Aldea Velha; the 4th, and light dragoons, and Major General Allen's cavalry, at the Convent of Sacaparte, in front of Alfayates; the 3rd and 7th divisions in second line, behind Alfayates; and Lieut. General Graham's corps on the left at Bismula, having their advanced guard beyond the Villar Mayor river; and Lieut. General Sir Stapleton Cotton's cavalry near Alfayates, on the left of the 4th division, and having General Pack's and General M'Mahon's brigades- at Rebolosa, on their left. The piquets of the cavalry were in front of Aldea da Ponte, beyond the Villar Mayor river; and those of General Alten's brigade beyond the same river, towards Forcalhos.
' It had been the enemy's intention to turn the left of the position of Guinaldo by moving a column into the valley of the Upper Azava, and thence ascending the heights in the rear of the position by Castillejos; and from this column they detached a division of infantry and fourteen squadrons of cavalry to follow our retreat by Albergueria, and another body of the same strength followed us by Forcalhos. The former attacked the piquets of the cavalry at Aldea da Ponte, and drove them in ; and they pushed on nearly as far as Alfayates. I then made General Pakenham attack them with his brigade of the 4th division, supported by Lieut. General the Hon. L. Cole, and the 4th division, and by Sir Stapleton Cotton's cavalry; and the enemy were driven through Aldea da Ponte, back upon Albergueria, and the piquets of the cavalry resumed their station.
' But the enemy having been reinforced by the troops which marched from Forcalhos, again advanced about sunset, and drove in the piquets of the cavalry from Aldea da Ponte ; and took possession of the village.
' Lieut. General Cole again attacked them with a part of General Pakenham's brigade, and drove them through the village; but night having come on, and as General Pakenhatn was not certain what was passing on his flanks, or of the numbers of the enemy, and he knew that the army were to fall back still further, he evacuated the village, which the enemy occupied, and held during the night.
' On the 28th, I formed the army on the heights behind Soito; having the Serra de Meras on their right, and the left at Rendo, on the Coa; about a league in rear of the position which they had occupied on the 27th. The enemy also retired from Aldea da Ponte, and had their advanced posts at Albergueria; and as it appears that they are about to retire from this part of the country, and as we have already had some bad weather, and may expect more at the period of the equinoctial gales, I propose to canton the troops in the nearest villages to the position which they occupied yesterday.
' I cannot conclude this report of the occurrences of the last week, without expressing to your Lordship my admiration of the conduct of the troops engaged in the affairs of the 25th instant. The conduct of the 2nd battalion 5th regiment, commanded by Major Ridge, in particular, affords a memorable example of what the steadiness and discipline of the troops, and their confidence in their officers, can effect in the most difficult and trying situations. The conduct of the 77th regiment, under the command of Lieut. Colonel Bromhead, was equally good, and I have never seen a more determined attack than was made by the whole of the enemy's cavalry, with every advantage of the assistance of a superior artillery, and repulsed by these two weak battalions. I must not omit also to report the good conduct on the same occasion, of the 21st Portuguese regiment, under the command of Colonel Bacellar, and of Major Arentschildt's artillery. The Portuguese infantry were not actually charged, but were repeatedly threatened, and they showed the utmost steadiness and discipline, both in the mode in which they prepared to receive the enemy, and in all the movements of a retreat ,made over six miles of plain in front of a superior cavalry and artillery.
' The Portuguese artillerymen attached to the guns which were for a moment in the enemy's possession, were cut down at their guns.
' The infantry upon this occasion were under the command of Major General the Hon. C. Colville; Lieut. General Picton having remained with the troops at El Bodon: and the conduct of Major General Colville was beyond all praise.
' Your Lordship will have observed by the details of the action which I have given you, how much reason I had to be satisfied with the conduct of the 1st hussars and 11th light dragoons of Major General Alten's brigade. There were not more than three squadrons of the two regiments on the ground, this brigade having for some time furnished the cavalry for the outposts of the army, and they charged the enemy's cavalry repeatedly ; and notwithstanding the superiority of the latter, the post would have been maintained if I had not preferred to abandon it to risking the loss of these brave men by continuing the unequal contest under additional disadvantages, in consequence of the immediate entry of fourteen battalions of infantry into the action, before the support which I had ordered up could arrive. Major General Alien, and Lieut. Colonels Gumming and Arentschildt, and the officers of these regiments, particularly distinguished themselves upon this occasion.
' I have also to mention that the Adjutant General, Major General the Hon. C. Stewart, being upon the field, gave his assistance as an officer of cavalry with his usual gallantry.
' In the affair of the 27th, at Aldea da Ponte, Brigadier General Pakenham and the troops of the 4th division, under the orders of Lieut. General the Hon. G. L. Cole, likewise conducted themselves remarkably well.
' His Serene Highness, the Hereditary Prince of Orange, accompanied me during the operations which I have detailed to your Lordship, and was for the first time in fire ; and he conducted himself with a spirit and intelligence which afford a hope that he will become an ornament to his profession.
' The enemy having collected for the object of relieving Ciudad Rodrigo the army of the north, which were withdrawn from the attack they had commenced on General Abadia in Galicia, in which are included 22 battalions of the Imperial Guards, and General Souham's division of infantry, composed of troops recently arrived in Spain from the army of Naples, and now drawn from the frontier of Navarre, where they had been employed in operations against Mina, together with five divisions and all the cavalry of the army called of Portugal, composing altogether an army of not less than 60,000 men, of which 6000 cavalry and 125 pieces of artillery, I could not pretend to maintain the blockade of Ciudad Rodrigo, nor could any effort which I could make prevent or materially impede the collection of the supplies or the march of the convoy for the relief of that place. I did all that I could expect to effect without incurring the risk of great loss for no object; and as the reports as usual were so various in regard to the enemy's real strength, it was necessary that I should see their army in order that the people of this country might be convinced that to raise the blockade was a measure of necessity, and that the momentary relief of Galicia, and of Mina, were the only objects which it was in my power immediately to. effect.
' I have had no reports from the north since I addressed your Lordship last, nor from the south of Spain.
' General Girard had collected at Merida a small body of troops, I believe with the intention of making an incursion into Portugal, under the notion that I had withdrawn Lieut. General Hill's corps from the Alemtejo for the purpose of maintaining the blockade of Ciudad Rodrigo. But I imagine that he will break up this collection again, as soon as he shall hear that General Hill is at Portalegre.
' I have the honor to be, &c. ' The Earl of Liverpool. ' Wellington.

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domingo, 24 de octubre de 2010

AFLORA UN RETRATO DE AGUSTINA DE ARAGÓN (II)

Con fecha 31 de julio coloqué el siguiente artículo publicado en El País:
 http://1808-1814escenarios.blogspot.com/2010/07/aflora-un-retrato-de-agustina-de-aragon.html
Hoy Josep Lluis Solé, propietario del retrato de Agustina de Aragón, me ha enviado más información y una fotografía detallada del lienzo:

Retrato de Agustina Raimunda Saragossa
Barcelona 1786 Ceuta 1857.

Óleo sobre lienzo 90 X 66
Autor Francisco José de Goya
Invierno 1808 Fuendetodos (Zaragoza)
Encargo directo de José de Palafox

Francisco de Goya, invitado por Palafox, llegó a Zaragoza a finales de octubre de 1808, acompañado por Gil Ranz, para conocer la situación catastrófica en que se encontraba la ciudad después del primer sitio. Aprovechó su estancia para tomar múltiples notas y conocer de primera mano el resultado de cuanto había ocurrido. En el curso del mes de noviembre, ante la nueva amenaza de los ejércitos franceses, y dado el peligro que suponía quedarse en la ciudad marchó a Fuendetodos y posteriormente recorrió diversos lugares antes de regresar a Madrid.
En ese periodo debió dibujar varias obras, entre ellas el retrato de Agustina de Aragón y antes de abandonar la ciudad las cubrió de blanco con el fin de ocultar su contenido.
El dibujo apareció en el gabinete de Palafox y fue rasgado en febrero de 1809 por un oficial francés, al acabar el segundo sitio, según testimonio de Doyle.
En Sevilla Doyle, mandó a exportar a Londres el futuro “Retrato de Agustina de Aragón” por instrucciones de Wellington, que fue pintado una vez finalizada la guerra entre 1814 y 1816, carta manuscrita de Agustina Raimunda Saragossa- fechada y firmada en 1817 donde la heroica agradece la gratitud al Sir Arthur Conan Doyle, “Signatura 3-5/11 caja 08147”, legado de Agustina de Aragón cedido por sus nietas al ayuntamiento de Zaragoza.
El doctor cubano Jose Mª González Morillas lo exportó a Cuba desde Londres en 1851, año de la Gran Exposición Universal.
Se encontraba en Santiago de Cuba en 2006.

Fuentes biográficas
-Diario de Lady Holland, escrito en 1817 y publicado en Londres en 1910.
La ilustre heroína de Zaragoza, novela histórica de Carlota Cobos, hija de Agustina, publicada en Madrid en 1859.
-Viaje de Goya a Zaragoza, narrado por el hijo de Gil Ranz.
“Goya en 1808. Entre Madrid y Zaragoza”, artículo de Jeannine Baticle.
-Sir Arthur Conan Doyle
“Legado de Doyle-Wellington University” OF OXFORD.
-Agustin Alcaide Iberica
“Historia de los sitios de Zaragoza” Madrid 1831, Imprenta de D.M de Burgos.

La obra representa la gesta de Agustina Raimunda Saragossa en la acción del Portillo el 2 de julio de 1808.
Gracias a esta obra Goya es, una vez más, como afirma Robert Hughes, “el mejor reportero de la historia”.

Datos Históricos:
El retrato de Agustina Raimunda Saragossa, representa uno de los documentos encubiertos por la situación política del momento en la guerra de independencia. En él se representa el retrato de la heroína el día 2 de julio de 1808, en la conocida defensa del Portillo de Zaragoza. Entre otros relatos vale la pena conocer cómo se describe en la novela histórica “La Ilustre Heroína de Zaragoza” de Carlota Cobos, hija de Agustina, obra dedicada a SM La Reina Doña Isabel II, (Imprenta Santiago Aguado).
El expediente militar de Agustina de Aragón se encuentra en el Alcázar de Segovia.
El diario de audiencias concedidas por el Rey Fernando VII en Palacio, registra su visita del 25 de agosto de 1814.
No es ocioso recordar la relación entre pintura y literatura, ya que ambas formas de expresión son obras de arte, y en general la pintura suele estar relatando una historia, un drama. En la obra de Goya se encuentra la fuente de incontables sainetes y dramas arrancados de la realidad histórica de su tiempo, por lo que la lectura de todos ellos compone el esbozo apasionado del drama de España entera en la guerra contra el francés. Sus geniales y proféticas composiciones nos remiten al cabo de los siglos a la desorientada y caprichosa situación española de aquella época.
La escena bélica en la que se encuadra la figura de “la artillera” está llena de símbolos y datos que ayudan a entender el significado del momento histórico, mediante la inclusión de la figura del campesino y del estudiante detrás del cañón, lo que pone de manifiesto la participación popular ante la ausencia del ejército regular. En la narración histórica sobre los sitios titulada “Al Cuadro de la España” del Coronel Ignacio Garciny, Intendente de Zaragoza en 1808, publicada en Cádiz en el año 1812 (Imprenta Tormentaria), se confirma que los protagonistas de la defensa de Zaragoza fueron los sectores populares. En el lienzo se observa, además, la retirada de los franceses, y entre ellos, las fuerzas denominadas de los Mamelucos.
La acción del Portillo, derrota del intento francés de penetrar en Zaragoza gracias a la fortuita aparición en el lugar de “la artillera”, no pasó desapercibido y por ello la figura de Agustina de Aragón se convirtió en uno de los mayores fenómenos divulgativos de la época, tanto en territorio nacional como internacional. En Inglaterra alcanzó los máximos índices de popularidad en los más selectos salones de Londres. El propio Lord Byron se refiere a su gesta en uno de sus poemas escritos en España.
La expresión de Agustina tanto en su rostro como en la posición de su figura permite observar la rabia contenida y el valor por defender su patria y a su Rey, tal y como la describe José de Palafox, una “joven bien parecida más que bella”.
Múltiples documentos confirman lo expresado tanto en narraciones literarias del periodo como en otras publicaciones posteriores, por ejemplo en la novela “El Sol De Zaragoza” publicada en 1846 en La Habana (Imprenta de R Oliva y Compañía) escrita por Pascual Riesgo, o en el “Discurso Sobre la Defensa de Zaragoza”, escrito por el Dr. Tomas Ramany en 1810 y publicado en La Habana en 1846 (Imprenta del Gobierno y la Real Sociedad Económica y muchos otros textos que confirman la veracidad del suceso.
La participación de Agustina en los sitios de Zaragoza fue conocida y tuvo notable repercusión internacional inmediata, gracias a la noticia en directo de los hechos por parte del inglés Charles W. Doyle y de su amigo Charles Vaughan, quienes llegaron a Zaragoza en septiembre de 1808. Vaughan contó personalmente el suceso de “la artillera” a Lady Holland, que se encontraba de visita en España y ésta recogió en su Diario el 2 de diciembre, la frase atribuída a Vaughan: “She is a pretty, modest-looking woman”. Se sabe que Agustina estuvo en Sevilla y en Cádiz en el otoño de 1809 y que allí conoció personalmente a Lord Wellington y a numerosas personalidades británicas y españolas (Ver Viajes por el Sur, de William Jacob. Son cartas escritas entre 1809 y 1810 y se ha publicado en español por Portada Editorial en 2002).
Jeannine Baticle en su ensayo“Goya en 1808. Entre Madrid y Zaragoza” se refiere precisamente al viaje de Goya a Zaragoza a finales de octubre de 1808 y sostiene la necesidad de estudiar en profundidad la afirmación de Doyle de que el retrato de Agustina fuera destrozado. En la Universidad de Oxford se guarda el legado de Doyle, y tanto en él como en los legados de Lord Holland y Lord Wellington se describe el viaje de la heroína a Cádiz, Sevilla y Gibraltar, donde se indica que el retrato fue exportado a Londres. La hija de Agustina, Carlota Cobos en su novela histórica confirma que todavía en 1846 el retrato de Agustina se podía ver en el museo de Londres.
Goya viajó a Zaragoza con su amigo Gil Ranz, y este viaje está descrito por el hijo de éste. El mismo Goya se lo anunciaba a don José Luis Munárriz, secretario de la Academia de San Fernando, en una carta fechada el 5 de mayo de 1808.
Regresando a las figura del estudiante y del campesino, representados en el lienzo, es de especial interés la imagen del joven con la mano izquierda levantada, cuyo uniforme es el indicado en Galicia por el mando inglés, con el fin de distinguir a los batallones de voluntarios españoles del invasor francés, - banda encarnada con botón blanco en el hombro derecho portando el escudo de la universidad dibujado en la misma banda. En el cuadro se observa el botón y la banda aunque no está representado el escudo universitario. Se ha llegado a insinuar que la figura del estudiante puede ser la de Xavier Mina, más tarde primer guerrillero navarro, jefe del “Corso terrestre de Navarra”, quien el 23 de marzo de 1808 protagonizó la revuelta de los estudiantes de Zaragoza, al llegar las primeras noticias de los sucesos de Aranjuez y la caída de Godoy. En cuanto al campesino, podría estar representando la participación de “tío Jorge” en la proclamación de José de Palafox.

Bellas Artes
El retrato de “Agustina de Aragón” , Óleo sobre lienzo antiguo tejido en forma de Sarga 2 X 1 de 90 X 66- cm.
Preparación de la tela con Blanco de plomo.
En el análisis mediante fotografía infrarroja nos muestra el dibujo subyacente de las zonas nobles de la obra, trazo a carbón de líneas continuas y curvas, exponiendo un dibujo curado y detallado en primeros planos y más descuidados en los segundos, de clara formación académica propia del siglo XVIII.
Composición en “X”, figura basada en un canon de siete cabezas de construcción totalmente proporcionada a pesar de la desproporción aparente, figura bien equilibrada, posición de hombros y caderas indican una distribución atrasada coincidente también el mimo rasgo en la cabeza, la falda y la cabeza evocan una influencia “Gótica”(Sinuosa), el pliego de la falda confieren movimiento y fuerza a la heroína, el trazo de una línea desde la nariz y boca descendiente nos lleva al centro lógico de equilibrio de la figura.
Esta pintado de abajo hacia arriba es decir, de creación ascendente, la distribución de primeros, segundos y terceros planos es totalmente proporcional a la altura del lienzo lo que nos lleva a pensar que no se denota falta de motivo pictórico alguno, en el ancho de la obra se observan imágenes inacabadas sobre su margen derecho y la pintura sobresale de la zona pictórica lo que nos indica que NO se trata de su medida original.
La microfotográfica muestra una pincelada curva y yuxtapuesta, característica de igual ejecución en el trazo corto como en los largos.
Gama cromática de grises, ocres y amarillos, blancos, negros y azules de tonos más bien oscuros.
Primeros planos, retrato de la figura de la heroína de ejecución detallada, segundos planos imágenes de personajes de más sencilla creación y terceros planos figuras existentes pero sin relevancia.

Científico
El estudio de pigmentación mediante “Espectrografía Raman-Laser” por el Dr. Sergio Ruiz Moreno, en la UPC, sitúa la cronología de realización de la obra entre 1814 y 1830.
En el estudio de la fotografía ultra violeta no aparecen repintes dentro de la zona pictórica, si hay un pequeño repinte fuera de la zona en su margen derecho, repinte que se centra cronológicamente después de 1935.
La fotografía infrarroja muestra el trazo subyacente, básico para el estudio comparativo entre otros dibujos del autor.
La microfotografía nos permite el estudio de la pincelada, al tiempo que se puede comparar con las resultantes en las demás obras de Goya, de muy difícil imitación, como en las pruebas caligráficas el estudio de la pincelada mediante la microfotografía, encontramos los ejes del trazo tanto en longitud, tamaño, forma y dirección.
En cuanto a la tela, se trata de lino tejido a forma de “Sarga” (dos hilos cada uno), concretamente presenta 10 x 16 hilos/centímetro, esta forma de tejido apareció en Francia a primeros 1800, léase, Carta de Goya a José Palafox fechada en Madrid 4 de Enero de 1815.
Mediante las pruebas de fluorescencia, se ha comprobado que el grafismo donde se lee F GOYA de forma muy visible, en el margen inferior derecho de la obra, pertenece en tiempo a la misma creación, formando parte íntegra de la misma.
Un elemento de formación como es el sulfato de plomo (PbSO4), aparece en el análisis químico de la obra, este elemento es muy extraño en una pintura española de esa época, es mas frecuente en pinturas de otros autores ingleses realizados en la ciudad de Londres.
Se observa una falta casi total de barniz encima de la capa pictórica, en la craqueladura de los pigmentos se hayan restos de barnices y aglutinantes, esto nos indica que fue barnizado y después limpiado, el desgaste general de los pigmentos es muy importante debido a la falta de este elemento (barniz) que los protege.

Para más ampliación e ilustración de los datos científicos les adjunto el anexo (I) creado por el laboratorio de la Universidad Politécnica de Catalunya .

Goya
En carta fechada antes del mes de octubre de 1808, José de Palafox escribe a Goya para que viaje a Zaragoza y deje constancia a través de su pincel el estado en que se encontraba aquella cuidad.
En un libro antiguo y por referencias externas se sabe que Goya produjo, un boceto llamado “Muchachos arrastrando cadáveres franceses por el coso”, “Fabricación de balas”, “Fabricación de pólvora en la sierra de Tartienda” y “Retrato de Agustina de Aragón”, así como los preparatorios de los grabados de los Desastres de la Guerra: “Lo Mismo”, “Las Mujeres dan Valor”, “Bien te se esta”, “Que Valor”, “No Quieren”, “Tampoco”, “Ni Por Esas”, ect., que los cubrió de un producto blanco para ocultarlos y luego se perdieron por no poderlos recuperar. “Historia de los Sitios”, escrito por Don Agustín Alcaide Ibieca, Madrid 1831 (imprenta de D. M. de Burgos). Las obras “Fabricación de balas” y “Fabricación de pólvora”, aparecieron en la Caseta del Príncipe, sin más información que las que hay por referencias externas. Hoy están expuestas en el Museo del Prado en Madrid. De “Muchachos arrastrando cadáveres franceses por el coso”, se desconoce su paradero. “Retrato de Agustina de Aragón” se encontró en Santiago de Cuba el año 2006, al parecer importado desde Londres por el Dr. José Mª González Morillas, en 1851, ya que el doctor se encontraba en aquella ciudad junto a una comisión de médicos oftalmólogos de nacionalidad cubana, con motivo de la Gran Exposición Universal que se celebró en “The Crystal Palace”.

Breve descripción académica de la obra de Goya en su tercera etapa: informe a la academia de San Fernando.
Tercera etapa (1808-1828), tras la invasión napoleónica, la llegada de José I Bonaparte y el estallido de la Guerra de la Independencia, Goya será testigo de excepción de la lucha y sufrimientos del pueblo español. En sus cuadros de historia (La carga de los mamelucos, Los fusilamientos de la Moncloa) se muestra como pintor romántico, con técnica libre, colorido vibrante, contraste brusco de luces y sombras, emoción y dramatismo. También realiza la serie de grabados de Los desastres de la Guerra (1810-14), la Tauromaquia (1815) y los Disparates (1816-18). En las Pinturas Negras -realizadas entre 1820 y 1823 en las paredes de su Quinta del Sordo, casa que compró en 1819 a orillas del Manzanares- Goya, enfermo, aislado y lleno de miedo por la política absolutista de Fernando VII, que perseguía a liberales y afrancesados, describe una sociedad tenebrosa y demoníaca, con una paleta muy oscura a base de negros, pardos y ocres, con alguna nota de color vibrante, aplicado a manchas, con pinceladas sueltas; los personajes, de un feísmo acusado, se amontonan carentes de espacio. Goya se muestra precursor del Expresionismo y del Surrealismo. En 1823 se autoexilia a Burdeos. En Francia se siente más libre y tranquilo, su pintura se vuelve amable y luminosa, de pincelada suelta, casi impresionista (La lechera de Burdeos). Muere en esa ciudad en 1828.
El Grabado “Que Valor” (1810-1812), alusión a Agustina de Aragón”, la heroína está representada de espaldas al espectador ocultando su rostro. Goya todavía no conocía personalmente a Agustina, ya que lo hizo el 25 de agosto de 1814, en Palacio, con motivo de la recepción concedida por el Rey Fernando VII. Goya junto a la Duquesa de Osuna conocen personalmente a Agustina Raimunda Saragossa, cuando la heroína narra su gesta tal y como esta representada en el lienzo. Jeannine Baticle nos habla de los dibujos preparatorios del grabado “Que Valor”, en el Museo del Prado.
Retrato Romántico ambientado dentro de una escena bélica, expresando el contenido real del momento histórico, las figuras de la tropa francesa representan los Mamelucos de sable curvado y turbantes, al igual que los que figuran en “La carga de los mamelucos”. También coinciden la figura del soldado muerto en el ángulo inferior derecho en el “Dos de Mayo”, el rojo intenso de la sangre con el rojo explosivo de la casaca del soldado del mismo uniforme militar en el retrato de Agustina. Un personaje de feísmo acusado es el del campesino detrás de la pieza de artillería, así como personajes amontonados carentes de espacio, una paleta muy oscura a base de negros, pardos y ocres, con nota de color vibrante, aplicado a manchas, luces y sombras. El reflejo de la luz en la parte superior del botafuegos es reflejo de la pincelada en el brazo de la heroína, cielos grises y ocres humeantes con mezcla de amarillos, naranjas y azulados, generando volúmenes para ayudar a crear la perspectiva de profundidad. El rostro de Agustina es de una singular belleza, con encarnaciones de un intenso carmín, que nos confunde con creaciones artísticas de finales del XIX o principios del XX.
Goya conocía y utilizaba el lenguaje de los sordos, el puño cerrado de la artillera expresando furia y rabia; la mano alzada del estudiante también llama la atención del espectador. El simbolismo de su construcción es muy similar al de otras creaciones de Goya. “las cifras de la mano de Francisco de Goya” Antonio Gascón Ricao, Universidad Complutense, Madrid, gravado catalogado por Sánchez Cantón en 1923, “Goya en Piedrahita I año 1812”
A lo largo del Siglo de las Luces se produjeron las transformaciones del gusto que dieron lugar a la modernidad. España no fue ajena a estos cambios, que estuvieron presentes en la prensa y en la literatura, en las costumbres y en las modas y también en la pintura. La obra de Goya es el testimonio más importante de este proceso y de su complejidad. Considerado muchas veces como un pintor al margen de cualquier estilo, el artista aragonés ha suscitado todo tipo de análisis. El que lleva a cabo Valeriano Bozal en el presente volumen bajo el título Goya y el gusto moderno no prescinde de la originalidad que le es propia, pero establece con claridad las relaciones que mantiene tanto con otros artistas como con el gusto de su tiempo. Una constante de sus pinturas, dibujos y grabados es el gusto por lo pintoresco, por lo sublime, por lo grotesco. Valeriano Bozal estudia también la que podemos considerar «cara negativa» de la obra de Goya, el mundo de la noche que, con la más radical lucidez, aparece en sus «Caprichos» y «Desastres», en las pinturas de la Guerra de la Independencia, en las figuras ya paradigmáticas de «El Coloso», obras que abren una perspectiva no convencional sobre la modernidad y que hacen de Goya un pintor de nuestros días, contemporáneo a pesar del tiempo transcurrido. (Valeriano Bozal)
Desde que en 1863 viera la luz la serie de los llamados "Desastres de la Guerra" por Francisco de Goya, sus imágenes no han dejado de subyugar a todo aquel que se haya acercado a ellas. Es tal la fuerza de la escena, el dramático empleo de las luces y los sabios agrupamientos de las figuras, además de una compleja y magnífica técnica que es difícil mantener la imparcialidad que toda contemplación crítica exige y no sentirnos inmersos en un discurso sobre la guerra y sus consecuencias, como el autor quería. Este sentimiento de rechazo que provocan las escenas ha presupuesto., siempre, la imposibilidad de que Goya hubiese inventado sus imágenes surgiendo, inmediatamente, la necesidad de localizar los hechos narrados en las estampas y los más antiguos estudios sobre esta serie ya intentaron dar nombre real a las escenas y todavía, entre los más modernos, se sigue buscando el significado exacto de cada una de las imágenes. Este impulso generalizado cuenta, además, con la corroboración del propio artista que ante el horror que pueda suscitar una de las escenas afirmó tajantemente Yo lo vi (D. 44).
En Goya se manifiesta su concepción de la pintura como un arte de testimonio y transformación más que de representación. Enlaza con los maestros del Barroco para postular una pintura en la que el dibujo pierde importancia y se ensalza el color, el movimiento y las luces.
Se piensa actualmente que cuando Fernando VII entró en Madrid, el 7 de mayo de 1814, y tomó la determinación de derogar la Constitución de 1812, todos los decretos de la Cortes de Cádiz y la persecución de los diputados liberales, Goya tendría pintados cuatro cuadros de una serie que hubiera sido más amplia de no haberlo impedido la vuelta al absolutismo. De ellos se habrían conservado sólo el “Dos y Tres de mayo”, al igual que en el retrato de Agustina el centro de atención está en la figura del patriota, en actitud que denota valentía y arrogancia, intensamente iluminada, Goya, sin duda, quiso transmitir esa sensación sobrecogedora en los que contemplasen el cuadro. “Aquí está la verdad descarnada y terrible de la guerra”.






domingo, 17 de octubre de 2010

FUENTES DE OÑORO Y REAL FUERTE DE LA CONCEPCIÓN

Con esta entrada se finaliza el recorrido de la excursión del pasado 3 de octubre. Tras visitar el vado donde Wellington instala el puente de caballetes para trasladar la artillería hacia Ciudad Rodrigo durante el sitio de 1812  http://1808-1814escenarios.blogspot.com/2010/10/el-vado-donde-wellington-puso-el-puente.html  , y de pasar por Espeja http://1808-1814escenarios.blogspot.com/2010/10/mackinnon-y-la-poblacion-de-espeja.html continuamos viaje hacia Fuentes de Oñoro, lugar donde el 5 de mayo de 1811 se enfrentaron las fuerzas aliadas contra el ejército imperial al mando del mariscal Massena. Los franceses pretendían acudir en ayuda de la guarnición de Almeida, pero Wellington consiguió impedir la llegada de tropas a la plaza portuguesa. La guarnición ante el resultado de la batalla tuvo que evacuar Almeida.  http://books.google.es/books?id=_3X8AJ13Vg4C&dq=fuentes%20o%C3%B1oro%20batalla&pg=PA65#v=onepage&q=fuentes%20o%C3%B1oro%20batalla&f=false




 DESDE EL MONUMENTO MIRANDO HACIA LA POSICIÓN FRANCESA, LA ERMITA ESTÁ A LA IZQUIERDA



Jorge Pizarro http://ciudadrodrigo.ueuo.com/y un servidor junto al monumento

Tras dejar Fuentes de Oñoro finalizamos la mañana visitando el Real Fuerte de la Concepción, en el término de Aldea del Obispo. El fuerte está actualmente en obras para ser convertido en un hotel (mucho trabajo hay hasta su finalización) y no se puede visitar su interior. Los accesos están cerrados con láminas y tan solo es posible visitar el fortín de San José construido para defender la altura que domina sobre Concepción, las caballerizas, foso y sala de guardia.

FORTÍN DE SAN JOSE







CABALLERIZAS



EL FUERTE

















sábado, 9 de octubre de 2010

MACKINNON Y LA POBLACIÓN DE ESPEJA

Retomo la excursión del pasado domingo:

Antes de buscar el vado de Flores, donde fue colocado el puente de Caballetes http://1808-1814escenarios.blogspot.com/2010/10/el-vado-donde-wellington-puso-el-puente.html, visitamos Espeja. En este pueblo está o estuvo enterrado el general Henry Mackinnon de los Coldstream Guards, que falleció en la gran brecha de Ciudad Rodrigo durante el asedio de 1812.

La gran brecha donde fallece Mackinnon

Wellington y Picton, en sus despachos, determinan que la causa de la muerte fue la explosión de una mina colocada por los franceses; en cambio John William Cole en su obra Memoirs of British generals distinguished during the peninsular war relata el testimonio de un oficial que vio el cadáver. Este oficial sitúa a Mackinnon en el lado interior de la muralla, apoyado sobre su espalda, dentro de la ciudad. Deduce que el general recibió una herida de gravedad y cayó hacia ese lugar. La cara y las manos las tenía sin quemaduras, algo extraño para alguien que muere de una explosión. Solo conserva la camisa y el pantalón azul, le habían despojado de todo lo demás, incluso de sus botas. Por otro lado tenemos el testimonio más realista de J.S. Cowell-Stepney en Leaves from the diary of an officer of the Guards. A Cowell se le encarga el día siguiente de la toma de Ciudad Rodrigo que salga de Espeja, donde se encuentran los Coldstream Guards, con un grupo en busca del cadáver de Mackinnon. Después de un rato de sacar escombros de mampostería de la muralla y cadáveres se encuentran con el cuerpo de Mackinnon al fondo del foso, Cowell piensa que a la familia del general le gustaría tener un recuerdo y corta un mechón de pelo de la parte trasera de la cabeza, para entregárselo al teniente coronel Jackson (amigo de la víctima). Se encarga a un sargento que traslade el cadáver a Espeja. Cowell permanece ese día en Ciudad Rodrigo y contempla el desmontaje de las baterías aliadas y los preparativos para la reparación de la muralla, ya que se espera que el mariscal Marmont se presente pronto frente a la plaza. Cowell relata que el día 23 dan sepultura a Mackinnon, con honores militares y gran sentimiento de los presentes, en la plaza de Espeja. El lugar elegido no es de su agrado ya que a pesar de los servicios que prestan los británicos a la nación española les niegan ser enterrados en tierra consagrada por “herejes”. Son validos para aportar dinero y municiones de guerra pero no para ser enterrados de manera digna en una cristiana sepultura, llega afirmar que el turco es más tolerante.

Años después Pascual Madoz en su obra Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España deja escrito en la entrada sobre la población de Espeja:
En la plaza de esta v., é inmediato á la iglesia., existe un sepulcro, en el que yace el gefe inglés que conducía la brigada que tomó á los franceses la plaza de Ciudad-Rodrigo, el cual murió en la brecha al tiempo de montarla.

Desgraciadamente no se ha conservado hasta nuestros días el sepulcro y no queda nada que pueda indicar que Mackinnon siga enterrado en Espeja.

IGLESIA Y PLAZA DE ESPEJA