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sábado, 31 de octubre de 2015

CUÉLLAR (SEGOVIA) DURANTE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

La villa de Cuéllar se encuentra al norte de la provincia de Segovia, fronteriza con la de Valladolid. Si en 1812 nos acercáramos a ella desde Segovia, guiándonos por la descripción que aparece en el número del mes de octubre de ese año de la publicación The Royal Militay Chronicle, seguiríamos la siguiente ruta:
Después de pasar los pueblos de Zamarramala y Escarbajosa se divisa Navalmanzano. En unas seis millas más adelante se llega al pequeño río Pirón (se confunde ya que el Pirón está antes de llegar a Navalmanzano) sobre el cual hay un puente de piedra. A continuación se atraviesa un bosque de pinos y otras plantaciones similares hasta llegar a la aldea de Sanchonuño, a seis millas de Navalmanzano. A continuación se entra en otro bosque de pinos de unas ocho millas de extensión, y al llegar al final del mismo está Cuéllar

De la Villa, ésta es la descripción que hace:
Cuéllar es una pequeña ciudad que lleva el título de un marquesado. Se sitúa en la ladera de una colina, en cuya cima se encuentra un antiguo castillo. Se supone que es la antigua Colenda, célebre por su larga resistencia a los romanos. El lugar no se redujo hasta después de un asedio de nueve meses, cuando los valientes habitantes fueron vendidos como esclavos. Cuéllar contiene cerca de tres mil personas, pero a juzgar por su extensión, y el número de sus parroquias,  debe haber sido antiguamente mucho más poblada. La rubia se cultiva aquí con mucho éxito, y hay varios molinos empleados en molerla. Un número considerable de personas están ocupadas en la preparación de la lana para las fábricas de Segovia.
El duque de Albuquerque, que recientemente murió en Inglaterra, era marqués de Cuéllar, y tenía un magnífico palacio en el barrio de esta ciudad. Sus ancestros han conservado una gran variedad de objetos raros y curiosos en este lugar; entre otros hay una buena colección de armas antiguas, incluyendo trescientos juegos completos de armaduras, lanzas, picas, espadas... todas de diferentes épocas y naciones.
CUÉLLAR
Al iniciarse la guerra, Manuel Antonio Gómez, alcalde Mayor y presidente de la Junta de Armamento, ordena la construcción de 500 uniformes para la creación de un Tercio que llevará el nombre de la villa. A principios de diciembre de 1808 los franceses invaden toda la provincia y don Manuel tiene que huir a Salamanca. Desde Ledesma solicita a la Junta Gubernativa del Reino que le autoricen y proporcionen medios para acudir a rescatar los 500 uniformes. Pero la respuesta se demora y se pierde la ocasión de recoger el material militar dejado en Cuellar. Mientras tanto, las tropas francesas al mando del general Hugo llegan a Ávila a principios de 1809. Junto a él está el nuevo regimiento Real Extranjero formado inicialmente con suizos, wallones y franceses del ejército francés de Dupont. Pero el regimiento, a su llegada a Ávila, no cuenta todavía con toda su equitación. Tal y como nos lo cuenta el general Hugo en sus memorias:

El Real Extranjero aún sólo contaba con su decreto de constitución; algunos fusiles, desechados de los arsenales o recogidos en los campos de batalla, y reparados a toda prisa, le habían sido enviados escoltados por conscriptos que él mismo había incorporado y que en su mayor parte desertaban en el trayecto; ninguna ropa, ningún equipamiento le había sido entregado aún, y su situación de penuria lo agotaba mucho en una temporada siempre inclemente en las altas montañas.

Fui informado por los numerosos partidarios secretos del nuevo orden, que en Cuéllar acababan de confeccionar ropa y otros artículos para los voluntarios del distrito de esa pequeña ciudad, situada a doce leguas de nosotros en línea recta, en la provincia de Segovia. Así que lo arreglé todo para quitárselos y pronto estuvieron en los almacenes de mi regimiento. Esos socorros y algunos otros recibidos por esa misma época del gobierno real me decidieron a controlar el valle de Amblés, con la ocupación del puerto de Villatoro, pues desde ese sitio podía observar las riberas del Tormes….
Botón perteneciente a los uniformes creados en un principio para el Tercio de Cuellar y utilizados finalmente por el regimiento del rey José I, Real Extranjero
Cuéllar, como las demás poblaciones de Segovia, se ve obligada a entregar contribuciones y suministros para las tropas francesas. En octubre de 1809 Domingo Badía y Leblich, intendente de la provincia de Segovia, manda cincuenta hombres para cobrar dinero y otros efectos que debía la población. La tropa es atacada por una partida de guerrilla y se retiran, quedando herido el comisionado que es arrestado dentro del pueblo. Se manda un refuerzo francés que rescata al comisionado y castiga al pueblo con una elevada suma de dinero a entregar bajo apremio militar. La justicia de la villa acude entonces al general gobernador que se encuentra en Segovia, solicitando se levante el apremio militar y comprometiéndose a entregar una cantidad de dinero. El gobernador acepta y se marchan las tropas francesas de Cuéllar, consiguiendo la población no entregar cantidad alguna de grano.

En agosto de 1812 el ejército aliado al mando de Wellington avanza desde Valladolid a Madrid tras la victoria conseguida en los Arapiles. Muchos de los oficiales que acompañan al ejército dejan reflejados en sus diarios el paso por Cuéllar:
 1 de agosto. El Cuartel General avanzó por las orillas del pequeño río Cega, el paisaje es a veces bastante encantador, especialmente cerca de dos pequeños pueblos,  Megeces y  Cogeces, a una milla uno del otro en el rio Cega, sobre el cual hay dos pequeños puentes rodeados de hiedra. Por la noche llegamos a Cuéllar, una ciudad muy antigua con una especie de torre morisca y  antigua fortificación; aquí nos detuvimos unos días para que la columna de la izquierda y  la artillería  nos alcanzaran, periodo durante el cual varios correos ingleses llegaron, después de haber sido detenidos en Ciudad Rodrigo desde nuestra retirada de Rueda, previa a la batalla de Salamanca. Varias mulas llegaron una mañana cargadas de cartas.
6 de agosto. Dejamos Cuéllar esta mañana, marchamos sobre una gran planicie arenosa, pasamos por Villarejos, y llegamos a Mozoncillo, pueblo situado a cerca de veinte millas de Cuéllar y la misma distancia de Segovia.
CASTILLO DE CUÉLLAR. ALOJAMIENTO DE WELLINGTON DURANTE SU ESTANCIA EN LA VILLA








Y la del sargento Boutflower:
La sexta división con el general Clinton permanecerá en Cuéllar; cuatro regimientos que recientemente se han unido al ejército y tienen muchas bajas por enfermedad, están con él; El Cuartel General ha estado en los últimos cinco días en Cuéllar, pero no sabemos si se ha movido de allí hoy o no. Cuéllar es una ciudad muy vieja que posee un espacioso Castillo, en el que había una armería; ha sido sin embargo totalmente destruida por los franceses.

PABELLÓN DENTRO DEL CASTILLO DONDE ESTABA LA ARMERÍA
El día 3, a las 10 de la noche, llega el general español Santocildes  a despachar con Wellington. Santocildes ha bajado desde Astorga, a la que está sitiando sus tropas, hacia Valladolid. El 4 sale por la mañana hacia Valladolid.

Carta de Wellington, fechada el 4 de agosto de 1812 desde Cuéllar


Wellington en octubre del mismo año tiene que volver a retirarse a sus cuarteles de Portugal. Los franceses vuelven a ocupar Segovia, pero por poco tiempo. El desastre de la Grande Armee en Rusia debilita la fuerza francesa en España, al tener que retirar Napoleón tropas hacia Francia. El rey José I traslada la corte a Valladolid para estar más cerca de la frontera y manda evacuar Madrid. El último en salir es el general Hugo con un convoy de más de trescientos carros donde van los ministros, consejeros de Estado, una parte del cuerpo diplomático y muchas familias distinguidas de Madrid. En Cuéllar le debe esperar el general Treilhard con una división de dragones para escoltar el convoy, pero la noche anterior a su llegada, Treilhard marcha con la caballería hacia Valladolid. El general Hugo, al llegar a las proximidades de la villa, manda reparar y ampliar el puente para permitir el paso del convoy, y él marcha a la casa de un vecino al que conoce y es el que le informa de la marcha de la escolta. La caravana pasa la noche en Cuéllar y se aprovisiona de forrajes y raciones. Al día siguiente, a las 9, el general Hugo repentinamente da la señal de salida. Teme que le alcancen las partidas de guerrilla que andan cerca. Según se van preparando los vehículos, se les hacen subir al cerro por las dos salidas que llevan al camino de Tudela. Tras dos horas, el convoy sale completamente de Cuéllar.
La población queda definitivamente libre de franceses.

Fuentes utilizadas:
The Royal Military Chronicle Octubre,1812
The Journal of an Army Surgeon during the Peninsular War   by Boutflower, Charles

Journal of an Officer in the Commissariat Department of the Army  by  John Edgecombe Daniel

Archivo Histórico Nacional, Estado,3101,EXP.1
Archivo Histórico Nacional,ESTADO,65,G
Archivo Militar de Portugal DIV 1-14-268-2-74
Memorias del General Hugo. Renacimiento 2007
1812, Wellington en Valladolid.  Diputación de Valladolid 2009

jueves, 22 de octubre de 2015

EL ALCALDE DE VILLAVERDE DE ISCAR (SEGOVIA), ANTONIO GARCÍA, DURANTE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA


VILLAVERDE DE ISCAR

Relación de méritos de Antonio García, alcalde de Villaverde de Iscar

En 1808, pasando los franceses hacia Madrid por Olmedo, pedían carros, caballerías, comestibles y contribuciones. El corregidor de Olmedo le pidió todos los carros y caballerías del pueblo sin dejar ninguno. Como incumplió, le quisieron prender y tuvo que buscar protección, a primeros de junio, del Excmo.  Don Gregorio de la Cuesta, Capitán General que era de Valladolid, que le favoreció decretando que el corregidor de Olmedo no le molestase con dichas cosas.

En la retirada de los señores Castaños y Blake favoreció a los dispersos con cuando pudo y necesitaban, y les dirigía y aún acompañaba parte del camino públicamente. De forma que de muy lejos llegaban preguntando por el alcalde de Villaverde, y todo el gasto que hizo con ellos fue sin echar contribución a sus convecinos.

Que por el desempeño de sus deberes de alcalde y buen patricio fue reelegido para alcalde para el año próximo de nueve por todos sus convecinos agradecidos, y le ayudaron a cultivar su labranza.

En el mes de marzo creó la partida de guerrilla con soldados dispersos y algunos de éste pueblo, y puso por comandante a Segundo Berdugo, de ésta vecindad. Les proveyó de armas y munición, hasta que se reunió con don Juan Martín el Empecinado.

De allí a poco tiempo, el alcalde, creó la partida de Pericote y le proporcionó armas, municiones y algunos soldados hasta que se reunió con Rosiñas.

En el mes de abril se presentó en tierra de Cuellar un don José María Cuesta que se denominaba sobrino del general, y aparentaba y enseñaba papeles de Comisionado del Excmo. Señor Marqués de la Romana. Que se presentó el alcalde y entregó un correo que habían quitado a los franceses y le ofreció trescientos fusiles que había ocultos en las inmediaciones de Valladolid con doce arrobas de pólvora, y también le envió veinte soldados armados.

Que todas las partidas que andaban  por esta tierra, como los soldados dispersos de los ejércitos, hallaban en la casa de éste alcalde el auxilio que necesitaban, unos para su dirección, otros para descansar, comer y proveerse de lo que necesitaban de forma que era la casa el amparo de los españoles y por consiguiente el horror de los franceses.

Que puso un cañón en cureña y se lo dio a Saornil, y esto lo hizo en su propia casa.

Fue comisionado por el Duque del Parque en noviembre para llevar granos al ejército.

Que el 14 de noviembre vinieron cinco gendarmes desde Mojados contra el alcalde y con buenas palabras les engañó de forma que con lo menos que se pudo contribuir se marcharon sin hacer daño en el pueblo. Hasta que formó las partidas que luego le perseguían de muerte.

En 14de mayo vino a buscarle el comandante de Olmedo llamado Muston con ciento treinta hombres de caballería  e infantería, le corrieron dos dragones hasta el pinar y no le alcanzaron pero le saquearon la casa y le robaron.

En 13 de junio vinieron  a buscarle un capitán, un teniente y ochenta soldados y aunque hallaron una carta del Empecinado, y a costa de dinero les hizo amigos y no hicieron un daño al pueblo.

El dos de julio le vino a buscar el comandante de Cazadores de Segovia y le puso preso tratando de llevárselo, que para ser liberado tuvo que entregarle un caballo. Intentó que se pasara al partido francés, pero nunca lo consiguió pese a que cada 15 días aparecía por el pueblo.

El 5 de septiembre le cogió un dragón del moño y lo golpeó. No llegó a reconocerle y le soltó.


VILLAVERDE DE ISCAR
Igualmente ha sido comisionado por los señores generales Marqués de la Romana, don Martín de la Carrera y don Ramón Acedo Rico para sacar armas de Valladolid. Con éstas comisiones ha llevado a los ejércitos más de doscientos soldados prisioneros de los fugados de los franceses, les proporcionaba ropas y acompañaba hasta sacarle del peligro, y algunas veces hasta en nuestros ejércitos.

Supo que en la tesorería de la ciudad de Toro había cantidad de dineros y auxiliado de aquel tesorero se informó y vio por donde se podía sacar no obstante la grande guarnición, pero no tuvo soldados que le acompañasen a ejecutarlo, a no ser que fuera todo para ellos, y así no acomodó al alcalde.

Que al regreso de llevar inteligencias al ejército, en cumplimiento de sus comisiones, traía proclamas para animar a los españoles y atraer a los franceses. Estas se han fijado en la Granja por el señor Juan Antonio Casanova, en Olmedo por el presbítero, en Valladolid por uno de la Nava y por el mismo alcalde, y en Salamanca por un cura de un lugar de aquella región que se ignora el nombre del clérigo y del lugar. 

Que le avisaron de Valladolid para que se retirara de su casa porque sabían los franceses, por un secretario de Iscar, lo que hacía el alcalde en defensa de la Nación, y aun les había ofrecido entregarle preso con treinta hombres que tenía la partida de Segundo Berdugo, cuyo aviso le vino por una carta que por equivoco fue al alcalde de Villaverde, partido de Medina, que le avisó para que no durmiese por la grande exposición que tenía de ser cogido, cuya carta fue puesta en Ciudad Rodrigo por el Capuchino. Esta carta aunque desatinó en su carrera, acertó, pues si hubiera venido por el recto camino la hubiera sacado del correo el secretario, como la había ejecutado con otras dos que antes había sacado del mismo contenido y dirigidas también al efecto de salvar al alcalde de Villaverde de las garras de los franceses.

Que desde entonces ha sido terrible y continua su persecución y saqueos. Que parece imposible en lo natural haber escapado de entre los enemigos. Que por más que diez veces le han cercado la casa para cogerle y se ha podido libertar. Que le han tenido preso tres veces pero con el auxilio de los convecinos se ha visto libre. Le han venido a buscar más de cincuenta veces de Segovia, Valladolid, Olmedo y Belliguillo. Que tuvo un criado que se entregó al general Kellerman y descubrió cuanto hacía su amo, y el general dio providencia y comisionó al Comandante de Olmedo para que entregase al alcalde vivo o muerto. Hizo con sagacidad y vigilancia la diligencia de buscarle y aunque ignorante el alcalde de la delación del infame Jurado, que estaba en su casa, fue en vano el ardid del comandante porque en medio del día y por en medio de todos los soldados salió el alcalde a la calle y del lugar, sin preguntarle a donde iba, cosa que admiró a cuantos lo vieron. 

Que ha huido el y toda su familia muchas veces por montes y pinares, que ni aun en los pueblos podían estar por la desconfianza de algunos vecinos por las amenazas que su descontento y collonería manifestaban.

Que no ha sacado una ración ni ha molestado a un alcalde con alojamiento en el medio de tantos naufragios pues solo de su patrimonio ha suplido los gastos, vendiendo sus heredades.

Que cogió unos franceses presos en los pinares de su pueblo, con el auxilio de sus vecinos y que conduciéndoles presos a Segovia, entre Navas de Oro y Bernardos pareciendo a los franceses que llevaban poca escolta, trataron de marcharse tirándose aun mozo de los que les conducían, y consiguieron morir todos en los pinares de la Nava y Navas de Oro. 

Carretera que une Navas de Oro y Bernardos
Pinares entre Nava de la Asunción y Navas de Oro. A la izquierda se puede ver el puente sobre el Eresma
 Ha estado en el cuartel general del Excmo. Señor Castaños, y don Carlos de España llevando partes de un cuartel a otro, y a la Junta de Alcañices, y a don Julián Sánchez y suministros para las tropas (del depósito de Sobradillo de donde era presidente don Juan López de Fraga) al cerco de Ciudad Rodrigo y otros puntos que ocupaban. Que últimamente ha sostenido comunicación de inteligencia de Vitoria, de Valladolid (entrando él en persona por ellas y con ellas) con el cuartel general del Excmo. Sr. Lord Wellington que ha seguido en ésta compañía hasta Roncal hacia de Aragón, de Navarra y de Francia. 

Que habiendo puesto guarnición francesa en Iscar, en Pedrajas y en Villaverde y en tierra de Cuellar, tuvo que huir precipitadamente y dispersaron la partida que acompañaba a esta noble dirección y por desgracia hallaron los franceses la cartera en donde custodiaba recibos de entregas de correos, de soldados prisioneros y dispersos, y otros muchos muy interesantes en desempeño de sus comisiones y aun algunas de estas, que entonces fue tan grande el destrozo sobre muchos que la llevaba su casa que no dejaron un clavo en ella de forma que siendo de los mayores y más arraigados de su pueblo está hoy en el estado más deplorable. Que solo le ha quedado alguna raíz de más de ciento y cuarenta mil reales que valía su caudal. Que su conducta no se puede mejorar como es público y notorio. Que sus convecinos han tratado de ponerle en tono su labranza, pero viendo que los saqueos no cesaban desistieron de su empresa.

Que en Sobradillo de la Rivera que estuvo en la Junta de don Carlos y presidente don Juan López de Fraga, dejó en casa de don Fernando Concha, beneficiado de aquel pueblo, una porción de papeles de bastante interés y viéndose apurado con los enemigos les quemó el beneficiado. 

Que en virtud de sus servicios han mandado por tres veces los señores Castaños y España que los administradores y intendentes de Castilla le coloquen según sus méritos y circunstancias, pero no ha conseguido más que perder ciertas justificaciones. 

Que teniendo los franceses un hospital en la Merced Calzada de Valladolid, entró el alcalde, y con el auxilio de un fray Juan de aquella religión,  sacó varias veces balas y cartuchos para las partidas de guerrilla. 

Que aun que ha tratado de vender sus propiedades para subvenir a las necesidades de su casa y recurrir a el gobierno sobre ser recompensado de sus pérdidas, no le ha conseguido no obstante que ofrecía perder mas de la mitad de su valor.

Que en Olmedo tenía su mujer y hermanos tres casas y más de veinte obrada de viñas y tierras, y por estar el cuidado del alcalde, quemaron los franceses las casas como que hoy son solares y las heredades están perdidas todas por no haber habido colonos, ni tener facultades su dueño para labrarlas, de forma que se puede regular la pérdida de sus bienes en más de ciento cincuenta mil reales.

Que se presentó a nuestro monarca el treinta de mayo del presente año (1814) por medio de un memorial, el cual tiene el intendente de Segovia, para que después de dar un informe que el rey le pidió, y en su visita mando SRM que se le colocase en Segovia o se le ayudase a poner su labranza en tono. A ésta hora se halla desconsolado y con pocas esperanzas al no recibir todavía auxilio alguno.


VILLAVERDE DE ISCAR

lunes, 12 de octubre de 2015

GENERAL SEBASTIANI - PROMOCIONES PARA LA LEGIÓN DE HONOR

Listado que manda el general Sebastiani para recomendar a sus oficiales por las batallas de Talavera, Ocaña, Almonacid...