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martes, 10 de agosto de 2021

DESCRIPCIÓN DEL BRIGADIER FRANCISCO ROVIRA

Descripción del Brigadier Francisco Rovira (antes de empezar la guerra era presbítero y doctor en Teología) de un testigo a su paso por Denia en mayo de 1811, un mes después de haber tomado el castillo de Figueras


Retrato de Rovira - Museo del Prado, en depósito en el Castillo de San Fernando (Figueras)



viernes, 9 de julio de 2021

CIUDAD RODRIGO, CORRESPONDENCIA ENTRE HERRASTI Y NEY (SITIO DE 1810)

En los archivos militares de Francia se conserva parte de la correspondencia intercambiada por Ney y Herrasti durante el Sitio de Ciudad Rodrigo de 1810, además de los informes franceses relacionados con el ataque a la Plaza.

Las dos cartas que se muestran en esta entrada corresponden a la primera oferta de capitulación que ofrece Ney a Herrasti por medio del general de División Mermet, la respuesta por parte de Herrasti fue de palabra, negándose a rendir la plaza. 

Los trabajos por parte de los franceses avanzaron rápido y una vez abierta brecha Ney volvió a ofrecer la capitulación a Herrasti que la rechazó nuevamente, siendo su respuesta la segunda carta mostrada.




La traducción de la carta la hace el propio Herrasti en su relación histórica del Sitio publicada en 1814:

12 de mayo 1810

Señor Gobernador,

Estoy lisonjeado de ofreceros en nombre de S. E. el señor Mariscal duque de Elchingen, comandante en jefe, proposiciones que son todas en vuestra ventaja, y que deben conveniros, si calculáis los verdaderos intereses de vuestra guarnición, de nuestra ciudad y de vuestra patria.

Si entregáis la plaza que mandáis a las tropas de S. M. el Emperador, S. E. se empeña con la lealtad que le es conocida a conservar a los oficiales sus empleos militares, a darles si lo prefieren el permiso de retirarse a sus casas, y hacerles disfrutar de la pensión a que tendrán derecho; el señor Mariscal promete el mismo favor a todas las tropas que están bajo vuestras órdenes: a las autoridades civiles la conservación de sus empleos, y a los habitantes de Ciudad-Rodrigo el respeto inviolable de sus personas y de sus propiedades,

Si al contrario, rehusáis toda especie de acomodo, S. E. de quien los sucesos han coronado siempre se propone desplegar todos los grandes medios que vos sabéis que tiene actualmente en su poder, y apoyado de todas las fuerzas que le rodean, reducirá en pocos días una plaza, que os será entonces imposible defender, y una guarnición que podéis salvar todavía.

Vuestra resistencia será nula, y vos debéis convenceros de ello. En cuanto a mí tendré el sentimiento de no haber podido impedir una efusión de sangre inútil, y vos, señor Gobernador, de haber causado la pérdida de una ciudad interesante y desgraciada.

El momento crítico está muy cercano para que vos tengáis otro partido que tomar.

Astorga se ha rendido demasiado tarde, si la guarnición hubiese mejor conocido sus intereses habría menos sufrido, y no sería prisionera de guerra. Vuestros aliados os engañan, ellos os abandonarán, y vosotros os encontrareis aislados y entregados a vuestras propias fuerzas,

Vos sabéis que la Andalucía está pacífica, bien presto toda la España estará sumisa y esta nación libre de las desgracias de la guerra y de la anarquía.

La situación del Imperio francés es tal, que una pequeña plaza como Ciudad-Rodrigo, no sería capaz de detener sus esfuerzos, y que la conquista le vendrá a ser fácil desde que es útil a las operaciones de su ejército.

Es más a propósito, señor Gobernador, cedérnosla amistosamente, y pasar vos y la tropa que mandáis al servicio del Rey José, de quien los soldados y los vasallos bendicen ya el reinado; vuestro destino y el suyo será bien más dichoso: a estas proposiciones francas y leales S. E. añade la promesa que será igualmente cumplida con la mayor fidelidad, de trataros con todos los miramientos y respetos debidos a vuestros servicios militares, y a vuestro mérito personal. .

Un hombre valiente tiene igualmente derechos a la estimación pública, cuando se conviene a condiciones compatibles con el honor y la necesidad por las circunstancias, que cuando por una obstinación superflua se hace sordo a los medios de conciliación y a la voz de la razón. Yo quiero creer, señor Gobernador, que vos reflexionareis maduramente sobre las proposiciones que os hago, y que si existiese algún espíritu inquieto o desconfiado que tentase a influir en vuestra determinación, vuestra sabiduría sabrá atraerlo a la persuasión.

Si algún punto de mi carta tuviese necesidad de interpretación, os ofrezco aclararlo yo mismo, y encontrarme para ello en el paraje que me señalareis.

En mi particular, señor Gobernador, me felicito de haber tenido la ocasión de aseguraros de la alta estimación que os tengo, y de la consideración distinguida, con la cual tengo el honor de ser vuestro más rendido y más obediente servidor, el General de división, comandante de las tropas imperiales, acampadas delante de la plaza de Ciudad-Rodrigo. = Mermet.

 



28 de junio 1810

Señor Mariscal,

Después de cuarenta y nueve años que llevo de servicios, sé las leyes de la guerra, y mis deberes militares.

La plaza de Ciudad-Rodrigo no está en estado de capitular, ni tiene brecha formada que obligue a hacerlo. En consecuencia aunque debiera decir a V. E. decididamente siguiese sus operaciones contra ella, pues yo sabría muy bien en consideración y respeto a la humanidad (si las circunstancias me obligasen a hacerlo ) pedir la capitulación por mí mismo, después de puesto en salvo mi honor, que aprecio más que la vida; habiendo indicado el edecán de V. E. tendría la condescendencia de convenir en que se despache un correo al general ingles Lord Wellington, acepto este partido, y podrán quedar en suspensión las hostilidades, y todas las cosas in statu quo, hasta su vuelta, en que según la contestación que traiga, daré á V. E. la que corresponda.

Tengo el honor de ser de V. E. atento servidor. = Andrés de Herrasti.

La respuesta no gustó a Ney que continuó con los trabajos hasta el 10 de julio, día que finalmente Herrasti aceptó la rendición.

 


martes, 11 de mayo de 2021

SALAMANCA EN 1811

Salamanca en 1811. Utilizando como base un dibujo de Richoux que se encuentra en los archivos de Francia.
Richoux es capitán de ingenieros geográficos del ejército francés




jueves, 22 de abril de 2021

IMÁGENES DE LA GUERRA

 Un conjunto de escenas de la Guerra de la Independencia:










sábado, 3 de abril de 2021

LA ABDICACIÓN DE JOSÉ BONAPARTE EN SU HERMANO NAPOLEÓN QUE NUNCA LLEGÓ A PRODUCIRSE

 Cuando Napoleón anexiona a Francia los territorios españoles a la izquierda del Ebro, José I se considera menospreciado por su hermano al desmembrar su reino y amenaza con abdicar. La amenaza casi llega a producirse, en los archivos de Francia se conserva el borrador de su abdicación entregando la corona a su hermano Napoleón, la comunicación del Consejo de Estado y la proclama de Napoleón a los españoles una vez hubiera abdicado José:










martes, 30 de marzo de 2021

martes, 2 de marzo de 2021

ANIMACIÓN DE RETRATOS DE PERSONAJES DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

 Es una técnica todavía no muy depurada, pero el resultado en alguno de los personajes es asombroso



domingo, 21 de febrero de 2021

LA CARTA PERSONAL QUE THIEBAULT NUNCA LLEGÓ A MANDAR AL GENERAL ESPAÑOL CARLOS DE ESPAÑA

En agosto-septiembre de 1811 el general francés Mouton-Duvernet entró en Ledesma (Salamanca) cogiendo a 9 soldados del batallón de infantería Ligera de Cazadores de Castilla, fusilándolos poco después. El general español Carlos de España decide hacer lo mismo con 9 prisioneros franceses y manda una carta a Thiebault, por entonces al mando del 7º Gobierno francés, comunicándole su intención. La carta fue mandada publicar por Carlos de España y se puede leer en el número 148 de la Gaceta de las Regencias de España e Indias de fecha 12 de noviembre de 1811. La indicada carta no tiene respuesta y durante los siguientes días remitirá otras tres más a Thiebault que igualmente no tienen respuesta.

Thiebault en sus memorias dejará escrito el motivo de no responder a Carlos de España:
… Bonté fue reemplazado por la brigada de la Guardia a las órdenes del general Mouton-Duvernet. Sin embargo, otro inconveniente surgió de este reemplazo, ya que, como consecuencia del orgullo de los jefes y de las pretensiones de los pequeños oficiales, todo el que servía en esta Guardia tenía que gozar siembre de una situación privilegiada. Así, aunque bajo mis órdenes, Mouton-Douvernet fue encargado especialmente de luchar contra don Julián o, como se decía entonces, de destruirlo. Esta idea era absurda; pero fuera como fuere, no tardó en entrar en campaña, sorprendió uno de sus puestos, hizo prisioneros a ocho hombres de las tropas de don Julián y los mandó fusilar allí mismo.
Al día siguiente recibí del marqués de España una carta de ocho páginas in-folio. Comenzaba diciéndome que la reputación honorable de mi padre y la opinión que se tenía de mí en estas provincias lo habían convencido de que no serían el escenario de actos caníbales; que sin embargo un tal Mouton-Duvernet, salido sin duda de las cuadras revolucionarias, acababa de cometer uno de esos crímenes desconocidos entre los pueblos civilizados y del que España acabaría haciendo justicia; que la venganza había sido inmediata, y que ocho soldados franceses, elegidos entre los prisioneros que estaban en su poder, acababan de ser fusilados en el mismo lugar donde los españoles lo habían sido, y que tales represalias se renovarían cada vez que diera lugar a ello. El marqués añadía que, sin imputarme personalmente el hecho que había sido perpetrado por tropas de la Guardia, que sabía independiente, me prevenía, sin embargo, de que estaba en disposición de hacer saber al Emperador todo cuanto quisiera, y especialmente el contenido de su carta, que cerraba con esta fórmula: «Qué Dios os conserve muchos años…, pero fuera de España». Repliqué enseguida con una larga carta tan larga como contundente; pero, teniendo a Dorsenne como superior, pensé que no debía enviar mi respuesta sin su consentimiento; se la comuniqué, y como él juzgó tales relaciones inútiles, por no decir, tales explicaciones embarazosas para la Guardia Imperial, la carta del marqués de España quedó sin respuesta, lo que me determinó a hacerle saber que mi silencio no dependía de mí.
No fue tal la premura de Thiebault en responder a Carlos de España como dice en sus memorias, la carta del general español está fechada el 18 de septiembre de 1811 y su respuesta escrita en Salamanca el 21 de octubre. Tampoco fueron 8 los fusilados, sino 9 como indica Carlos de España. Thiebault no llegó a romper las cartas del general español ni su respuesta de 19 páginas que se quedó sin mandar.
Aquí se muestra la primera y última hoja de la carta:



sábado, 30 de enero de 2021

SOLICITUD A LA GUARNICIÓN ESPAÑOLA DE CIUDAD RODRIGO, PRISIONERA TRAS LA CAÍDA DE LA PLAZA, DE DINERO PARA SU LIBERACIÓN

Un curioso documento acerca de la corrupción del ejército francés en España. Se trata de la investigación, mandada por Napoleón, sobre la sospecha de un intento de solicitar dinero a la guarnición española de Ciudad Rodrigo (prisionera tras la caída de la Plaza) para dejarla libre:

Paris 19 de septiembre de 1810
Al general Conde de Monthiun
El Emperador está instruido, señor general de Monthion, de los muchos abusos que se comenten en España y de la liberación de prisioneros. La intención del Emperador es que usted interrogue a la guarnición de Ciudad Rodrigo (tras la caída de Ciudad Rodrigo, la guarnición es trasladada prisionera a Francia) y sobre todo al oficial que comandaba la artillería de la plaza, al que se asegura se le solicitó 200000 reales para liberar a la guarnición.
Usted es consciente de la importancia de verificar las tarifas de esta naturaleza.
La guarnición de Ciudad Rodrigo ha sido enviada de Bayona a la 18 División (Administrativa). Los oficiales están en Dijon, Châlons, Saône y Autun. En Dijon se encuentra el Comandante (Herrasti) y es muy probable que el comandante de la artillería se encuentre allí. Si no en Châlons o Autun….
Salga en consecuencia sin demora para Dijon.
Berthier



viernes, 1 de enero de 2021

ARTÍCULO EN THE TIMES SOBRE EL CASERÓN DE LOS ESCOCESES EN BOECILLO, CUARTEL GENERAL DE WELLINGTON

Hace unas semanas se puso en contacto Isambard Wilkinson, corresponsal en España del periódico The Times, interesado en redactar un artículo para The Times sobre la situación actual del edificio situado en Boecillo que sirvió de cuartel general a Wellington en diferentes fases de la campaña 1812. Desde hace años el edificio amenaza ruina y terminará perdiéndose. Se organizó su visita a Boecillo y de ese viaje se ha publicado el siguiente artículo:


Todo suma para intentar salvar el edificio.

Para saber más sobre la importancia de este edificio y de las entradas en el blog denunciando su estado: