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sábado, 7 de marzo de 2026

LA TUMBA OLVIDADA DE D. PEDRO VILLACAMPA - SU BÚSQUEDA

 


Preparando una charla sobre Pedro Villacampa para el canal de YouTube @BELLUMARTISHISTORIAMILITAR, https://www.youtube.com/watch?v=Bsn9hpM48q4&t=2894s   leí el excelente libro de Ramón Guirao Larrañaga Don Pedro Villacampa, héroe serrablés de la Guerra de la Independencia Española; en la página 247 dice: “El 5 de abril de 1902 los restos mortales de Villacampa son trasladados desde la iglesia de Atocha al cementerio de San Justo de Madrid, depositándose en la sepultura nº 343 del patio de Santa Eduvigis”.

Me llamó la atención, porque la Sacramental de San Justo está situada junto a la de San Isidro, y mi padre y mis abuelos están enterrados en este último. Había buscado con anterioridad si había algún personaje relacionado con la Guerra de la Independencia en alguno de ellos —al ser de los cementerios más antiguos que se conservan en Madrid— para visitar la tumba en alguna de las ocasiones en que suelo ir. Tan solo había encontrado referencias de Pablo Morillo, que está enterrado en una tumba bien señalada y fácil de encontrar. De Pedro Villacampa nunca había leído nada, ni figura en una pequeña publicación de la Sacramental de San Justo donde se habla de la historia del cementerio y de los personajes ilustres que están enterrados allí.

Comencé a realizar búsquedas en Internet y no aparecía ninguna referencia. Según Guirao, el traslado de Pedro Villacampa se hizo en 1902, justo el mismo año en que se trasladaron los restos de Larra, Espronceda y Eduardo Rosales (el 25 de mayo, un mes después del traslado de Pedro Villacampa) al nuevo Panteón de Hombres Ilustres que se levantó ese año en el cementerio de San Justo (que no tiene nada que ver con el que se construyó junto a la basílica de Atocha). Con este dato me dediqué varias mañanas de domingo a recorrer la 3.ª Sección del patio de Santa Gertrudis, donde se encuentra este Panteón de Hombres Ilustres, para ver si encontraba la tumba de Villacampa. Por lógica, estaría enterrado en el mismo patio. Pero, tras examinar detenidamente toda esta parte del cementerio, no encontré nada. Pasé entonces a la 4.ª Sección, al estar más cerca de una de las salidas donde suelo aparcar. En esta sección la numeración de las tumbas es muy difícil de seguir; la mayoría de los números han desaparecido por el paso del tiempo, con el añadido de que las nuevas tumbas que se han ido construyendo rompen en muchos casos el orden de la numeración. La búsqueda también fue infructuosa: únicamente encontré dos referencias al número 343, pero eran nichos, no una sepultura.

Antes de pasar a revisar las otras secciones del patio de Santa Gertrudis, me puse en contacto con la dirección de la sacramental y les pregunté si había una sepultura con el número 343 a nombre de Pedro Villacampa, y me respondieron que sí, que en la 4.ª Sección. Eso significaba que Villacampa todavía se encontraba allí enterrado y que no habían trasladado sus restos a Zaragoza o Huesca, como llegué a pensar al no encontrar ningún rastro. La 4.ª Sección ya la había repasado, pero tocaba volver a empezar. Me propuse acudir la mañana del domingo 1 de marzo y, si había suerte y la encontraba, poder comunicarlo en la charla que sobre Villacampa tenía que dar el viernes siguiente.

Esa semana, buscando en hemerotecas, encontré una noticia que finalmente ha sido la que me ha ayudado a resolver el misterio. La noticia dice:

RESTOS DE HOMBRES ILUSTRES

“Por Real Orden del Ministerio de la Guerra de 25 de enero último se dispuso fueran trasladados los directores generales del Cuerpo y cuartel de Inválidos, excelentísimos señores capitán general D. Pedro Villacampa y tenientes generales D. Joaquín Bassols y Marañosa, D. Juan Zapatero y Navas, marqués de Santa Marina, y D. Rafael Juárez de Negrón y Ceturión de Córdoba, desde la Real Basílica de Atocha a otro cementerio.

El ilustre y bizarro general D. Juan Contreras, director del Cuerpo, nombró una comisión del mismo, que ha terminado con gran acierto sus trabajos, siendo estos enterramientos, por su severidad, verdaderas fortalezas, habiéndose empleado solamente piedra berroqueña, hierro y bronce. Estas obras han sido ejecutadas en el cementerio de la Sacramental de San Justo, donde hoy se han trasladado los restos de los que fueron generales ilustres que vertieron su sangre por la Patria.

Nuestra felicitación a la comisión del referido Cuerpo y al contratista de las obras, el conocido industrial Sr. Rubio, que es también el encargado de todo lo concerniente a la conducción y traslado de los mismos; indudablemente esta empresa parece la llamada a los grandes sepelios de hombres célebres”.

Con estos datos pude averiguar después que en la cripta de la basílica de Atocha estaban enterrados los directores del cuartel de Inválidos, entre otros militares de la época, ya que el cuartel estaba situado en ese lugar. La basílica estaba en muy mal estado y se proyectó su demolición para la construcción de un nuevo templo, por lo que había que exhumar los restos allí enterrados y llevarlos a otro lugar. Para la ocasión se construyó el Panteón de Hombres Ilustres —hoy llamado Panteón de España—, pero solo se llevaron allí aquellos que se consideraron más importantes o cuyos familiares podían financiar el nuevo enterramiento. Entre otros se llevaron a Palafox —que fue director justo antes que Villacampa— y a Castaños. Para el resto, o bien sus familias trasladaron los restos adonde eligieron o, como en el caso de Villacampa, se creó una comisión que determinó construir unas sepulturas en San Justo y trasladar allí al capitán general D. Pedro Villacampa y a los tenientes generales D. Joaquín Bassols y Marañosa, D. Juan Zapatero y Navas, y D. Rafael Juárez de Negrón y Ceturión de Córdoba.

Con estos datos regresé al cementerio y recomencé la búsqueda, intentando encontrar unas tumbas construidas como se indica en la noticia de la prensa de la época. Pero nada, no aparecían. Al final de la mañana, cuando ya iba a dejar la búsqueda, me topé con la sepultura de Juan Contreras, el director que organizó el traslado de los restos de Villacampa y sus compañeros. Eso significaba que Villacampa tenía que estar en esa zona. Junto a la sepultura de Juan Contreras había cuatro sepulturas idénticas, sin tapa ni identificación alguna. ¡Esas tenían que ser! Repasé la fila de tumbas y, en dos de ellas, más separadas, todavía estaban los números; contándolas, todo coincidía: la última de la fila, una de las cuatro sin tapa y sin ninguna numeración, era la 343 y, por tanto, la sepultura de Pedro Villacampa. La ilusión de encontrarla se vio rebajada por el estado en el que se encuentra: sin ninguna identificación que pueda indicar que allí está enterrado uno de los hombres que más contribuyeron, en la Guerra de la Independencia, a conseguir la victoria sobre las tropas de Napoleón y que llegó a ser capitán general de los Ejércitos españoles. El lunes volví a ponerme en contacto con la dirección de la sacramental y me confirmaron la numeración de esas cuatro tumbas “anónimas” y que los restos de Villacampa descansan hoy allí.

Esa parte del cementerio sufrió graves daños durante la Guerra Civil y con toda seguridad se destrozaron las tapas de las cuatro sepulturas durante la guerra.

Una vez encontrada su tumba, ahora toca conseguir que se coloque una placa que la identifique y que Pedro Villacampa no continúe “olvidado” en un cementerio del distrito de Carabanchel, en Madrid.

Su sepultura es la número 343 de la 4.ª Sección del patio de Santa Gertrudis.

Para conocer la importancia de Villacampa, aquí pongo sus méritos:

Ascensos Militares (según su Hoja de Servicios)

·        Voluntario: 1 de octubre de 1793.

·        Cadete: 15 de marzo de 1794.

·        Subteniente 2º: 30 de enero de 1795.

·        Subteniente 1º: 15 de febrero de 1799.

·        Graduado de teniente: 19 de abril de 1800.

·        Graduado de capitán: 6 de diciembre de 1800.

·        Teniente efectivo: 26 de diciembre de 1802.

·        2º Ayudante: 29 de abril de 1807.

·        Sargento mayor: 6 de septiembre de 1808.

·        Graduado de teniente coronel: 20 de septiembre de 1808.

·        Teniente coronel efectivo con grado de coronel: 12 de enero de 1809.

·        Brigadier: 29 de enero de 1809.

·        Mariscal de campo: 9 de marzo de 1809.

·        Teniente general: 21 de febrero de 1814.

·        Capitán general de los ejércitos nacionales: 19 de noviembre de 1852.

Cargos y Empleos Principales

·        Subalterno en el 2º batallón de Voluntarios de Aragón.

·        Jefe en el 1º batallón de Voluntarios de Huesca.

·        Mando de la división titulada Izquierda de Aragón (marzo de 1809 - febrero de 1811).

·        Mando en jefe del ejército de Aragón (15 de febrero - 2 de abril de 1811).

·        Mando en jefe interino del 2º y 3er ejército (enero - marzo de 1812).

·        Gobernador militar de Madrid y capitán general de Castilla la Nueva (noviembre de 1813 - febrero de 1814).

·        Capitán general de Cataluña (marzo de 1820 - febrero de 1822).

·        Capitán general del reino de Granada (febrero de 1822 - abril de 1823).

·        General en jefe del ejército de Reserva (abril - junio de 1823).

·        Gobernador militar y político de la isla de Menorca y subdelegación de policía (enero de 1834 - octubre de 1835).

·        Capitán general de Mallorca (abril de 1838 - febrero de 1839).

·        Senador por la provincia de Huesca (juró el cargo en noviembre de 1843).

·        Senador vitalicio del Reino (nombrado el 15 de agosto de 1845).

·        Comandante general del Cuartel de Inválidos (nombrado en marzo de 1847).

·        Presidente del Tribunal Supremo de Guerra y Marina (enero - agosto de 1854).

Premios y Condecoraciones

·        Cruz laureada de San Fernando: Se le concedió la venera coronada de la Orden Militar nacional de San Fernando en 1813 por su destacado mérito en la acción de Utiel de agosto de 1812. Posteriormente se le concedió la Gran Cruz con venera coronada y banda de dicha Orden (28 de abril de 1821).

·        Caballero de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo: Nombrado el 17 de noviembre de 1820. Más tarde, el 4 de junio de 1835, se le concedió la cruz y placa de San Hermenegildo.

·        Gran Cruz de la real y distinguida orden española de Carlos III: Concedida el 8 de noviembre de 1846 libre de pruebas y gastos, aunque Villacampa tuvo que comunicar que no podía aceptarla por carecer de los recursos económicos necesarios para sufragar los gastos asociados al título.

 





lunes, 2 de febrero de 2026

MURAT A NAPOLEÓN, 4 DE MAYO DE 1808 DESDE MADRID


Extractos de una carta de Murat a Napoleón, del 4 de mayo de 1808. Primero sorprende que, ya en una fecha tan temprana, se comenzaran a interceptar correos franceses, seguramente en algún tramo del Camino Real que pasaba por Vitoria o Guipúzcoa. También incluyo textos llamativos de la carta sobre lo ocurrido el 2 de mayo en Madrid. Lo del infante don Antonio no tiene perdón:

He recibido esta noche las dos cartas de Vuestra Majestad del 30, con la copia de la del Príncipe de Asturias a Don Antonio. No he recibido en absoluto la de Mr. de Champagny ni aquella de Vuestra Majestad por la cual vos me decís haberme ordenado tomar el mando del Ejército español. Parecería pues que se ha detenido a uno de los correos. Vuestra Majestad me dice que ha permanecido cinco días sin noticias, y que la estafeta llegada el 30, no le ha remitido ninguna mía. Declaro haber escrito todos los días a Vuestra Majestad. Será una vez más un correo capturado...

Le enviaré hoy el estado de nuestras bajas. Si hice cargar a los Cazadores y a los Mamelucos, es que el caso lo exigía. Hacía falta absolutamente restablecer mi comunicación con el General Grouchy. Los Mamelucos han hecho caer al menos cien cabezas ellos solos. Desde ayer la consternación reina en Madrid, la canalla teme el castigo...

Los españoles habituados a estar siempre envueltos en sus capas, se pasean ahora con la capa al brazo, ceden la acera a nuestros soldados, les saludan; en fin, la lección de ayer les ha vuelto educados y respetuosos, de arrogantes que eran...

Ha habido al menos 1200 hombres muertos entre los españoles, de los cuales 200 fusilados ayer o esta mañana, entre los cuales se han encontrado dos sacerdotes sobre los que se hallaron provocaciones de muerte contra las tropas francesas...

Las tropas españolas se han conducido en general perfectamente bien en todas partes. He estado muy contento con los Guardias de Corps; lo he estado mucho con toda la guarnición, y sobre todo con los Guardias Valonas. ¡Les he testimoniado mi satisfacción! Hoy todos los generales y oficiales de la Casa del Rey y de la Guarnición han venido en Cuerpo a ofrecerme sus agradecimientos.

El Infante Don Antonio me decía ayer por la noche, acompañado por el Ministro de Marina:
« Estamos encantados de lo que ha ocurrido; no se nos vendrá más a decir que se puede destruir un ejército con campesinos armados de palos y de cuchillos. Se acaba por fin de convencerse de que un batallón de tropas de línea basta para dispersar a diez mil. »





martes, 6 de enero de 2026

CAMPO DE BATALLA DE OCAÑA



Junto con un amigo, José Manuel Rodríguez, llevo desde hace unos años haciendo grabaciones sobre campos de batalla de la Guerra de la Independencia. A los de Talavera de la Reina, Somosierra, Almonacid de Toledo y Uclés se suma ahora el de Ocaña. Son escenarios que, seguramente, en un futuro próximo quedarán prácticamente desaparecidos, en muchos casos, a causa de la urbanización sobre los mismos. Nuestros vídeos, además de explicar cómo se desarrolló cada batalla, servirán para conservar en imágenes su fisonomía.

En éste de Ocaña, recorremos los principales escenarios: la cuesta del Madero, los vados de Villamanrique, Ontígola y Ocaña

https://youtu.be/BGsCNAB5BmY?si=d-TPVZymXqnjlDYn

viernes, 2 de enero de 2026

EL MARISCAL JOURDAN Y SU OPINIÓN SOBRE LA BATALLA DE TALAVERA DE LA REINA


Jourdan, en septiembre de 1809, tuvo que responder continuamente a los reproches que le hacían desde París por el resultado de la campaña de Talavera de la Reina. Una de sus contestaciones, es esta carta que manda al ministro de la Guerra. Curiosa su opinión por el desenlace de la batalla:

Excelencia,
He recibido la carta que Vuestra Excelencia ha tenido a bien escribirme el día 13 del corriente.
Me es imposible proporcionar a V.E. informes más precisos que los que tengo el honor de enviarle cada día. Le remito copias de las cartas más importantes que recibo. Le doy cuenta exacta y según las órdenes que el Rey me encarga transmitir muy a menudo. Envío a V.E. copias de las cartas que escribo a los comandantes de los diversos cuerpos del ejército. Finalmente, cuando V.E. me pide algún informe particular, me apresuro a transmitírselo cuanto puedo, todo lo que me es posible hacer.
En cuanto recibí el estado de pérdidas de S.M. el Emperador, tuve el honor de remitirlo a V.E. No quise hacerle llegar el informe de S.M. el Duque de Bellune sobre la batalla de Talavera, porque, como ya he tenido el honor de advertirle a V.E., el Rey conservó dicho informe y lo envió directamente a Su Majestad el Emperador.
V.E. me ha comunicado que el enemigo anunciaba haber tomado al ejército francés once piezas de cañón y once banderas o estandartes. Le remití las cartas de los comandantes de cuerpo, de los cuerpos de ejército y de los comandantes de la artillería que atestiguan que tal cosa es falsa. Le envié un estado de pérdidas de la artillería que confirma el estado, es decir, que sólo han quedado en poder del enemigo dos piezas, porque los caballos fueron muertos.
Sin embargo, por su carta del día 19 V.E. me encarga hacer saber al señor general Senarmont que, sin duda, no ha hecho bien el recuento de su artillería, pues únicamente los ingleses han tomado más de lo que en efecto se afirma. He ejecutado la orden de V.E. y le adjunto copia de la respuesta que él ha hecho, y la declaración que acaba de remitirme; V.E. verá que, aunque temió a los ingleses, no reconoce haber perdido más que dos piezas de artillería.
Es completamente seguro que no han tomado estandartes ni banderas; que el ejército durmió en el campo de Batalla y no se retiró sino el día 29 por la mañana, aunque el enemigo creyó, y así lo supuso, que estaba en plena retirada desde el 28.
Por último, es igualmente positivo que este ejército inglés, que se dice triunfante, se vio obligado a marchar sobre el 1.º Cuerpo que había quedado en el Alberche. Es cierto que el general inglés añade que lo hizo por falta de víveres, un motivo frecuentemente alegado, y que sin duda fue causado por aquellos que hubieran debido proveerle, pero podría haber avanzado por lo menos hasta Santa Olalla, donde habría encontrado abundante sustento en toda la comarca situada entre el Alberche, el Tajo y la sierra de Guadarrama.
En fin, sé igualmente que ese ejército que se dice victorioso se vio obligado a huir y salvarse precipitadamente, abandonando a sus heridos y parte de su artillería y de su bagaje, y que por su retirada Su Excelencia juzga que el ejército enemigo fue derrotado.
Es cierto que el informe del general inglés está hecho con una impudencia rara. Se atreve, creo, a afirmar que ha tomado banderas o artillería. Indica muchas, cuyo calibre y número son los mismos que los suyos propios.
Creo también cierto que el general inglés creyó a su propio general o creyó haber merecido la cruz que éste le concedió, esa recompensa honorable; pero todo ello no prueba otra cosa sino que el Gobierno inglés ha juzgado sin duda que era de su interés engañar a la nación inglesa para excitar su entusiasmo e imponerlo incluso al público de Europa, que debía quedar edificada.
La batalla de Talavera, considerada aisladamente, es una de esas batallas en que, a la fuerza, ambas partes pueden atribuirse la ventaja. Es decir, una batalla dudosa, como ha habido muchas otras; pero considerada dentro del conjunto de las operaciones, resulta enteramente favorable al ejército francés, puesto que los resultados nos son favorables.
Ruego a V.E. que me perdone este tono ofensivo; pero V.E. comprenda cuán penoso es verse obligado a justificarse sobre informes redactados por el enemigo.
Firmado Jourdan


(Fuente: Archivos Nacionales de Francia)