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Hoy Josep Lluis Solé, propietario del retrato de Agustina de Aragón, me ha enviado más información y una fotografía detallada del lienzo:
Retrato de Agustina Raimunda Saragossa
Barcelona 1786 Ceuta 1857.
Óleo sobre lienzo 90 X 66
Autor Francisco José de Goya
Invierno 1808 Fuendetodos (Zaragoza)
Encargo directo de José de Palafox
Francisco de Goya, invitado por Palafox, llegó a Zaragoza a finales de octubre de 1808, acompañado por Gil Ranz, para conocer la situación catastrófica en que se encontraba la ciudad después del primer sitio. Aprovechó su estancia para tomar múltiples notas y conocer de primera mano el resultado de cuanto había ocurrido. En el curso del mes de noviembre, ante la nueva amenaza de los ejércitos franceses, y dado el peligro que suponía quedarse en la ciudad marchó a Fuendetodos y posteriormente recorrió diversos lugares antes de regresar a Madrid.
En ese periodo debió dibujar varias obras, entre ellas el retrato de Agustina de Aragón y antes de abandonar la ciudad las cubrió de blanco con el fin de ocultar su contenido.
El dibujo apareció en el gabinete de Palafox y fue rasgado en febrero de 1809 por un oficial francés, al acabar el segundo sitio, según testimonio de Doyle.
En Sevilla Doyle, mandó a exportar a Londres el futuro “Retrato de Agustina de Aragón” por instrucciones de Wellington, que fue pintado una vez finalizada la guerra entre 1814 y 1816, carta manuscrita de Agustina Raimunda Saragossa- fechada y firmada en 1817 donde la heroica agradece la gratitud al Sir Arthur Conan Doyle, “Signatura 3-5/11 caja 08147”, legado de Agustina de Aragón cedido por sus nietas al ayuntamiento de Zaragoza.
El doctor cubano Jose Mª González Morillas lo exportó a Cuba desde Londres en 1851, año de la Gran Exposición Universal.
Se encontraba en Santiago de Cuba en 2006.
Fuentes biográficas
-Diario de Lady Holland, escrito en 1817 y publicado en Londres en 1910.
La ilustre heroína de Zaragoza, novela histórica de Carlota Cobos, hija de Agustina, publicada en Madrid en 1859.
-Viaje de Goya a Zaragoza, narrado por el hijo de Gil Ranz.
“Goya en 1808. Entre Madrid y Zaragoza”, artículo de Jeannine Baticle.
-Sir Arthur Conan Doyle
“Legado de Doyle-Wellington University” OF OXFORD.
-Agustin Alcaide Iberica
“Historia de los sitios de Zaragoza” Madrid 1831, Imprenta de D.M de Burgos.
La obra representa la gesta de Agustina Raimunda Saragossa en la acción del Portillo el 2 de julio de 1808.
Gracias a esta obra Goya es, una vez más, como afirma Robert Hughes, “el mejor reportero de la historia”.
Datos Históricos:
El retrato de Agustina Raimunda Saragossa, representa uno de los documentos encubiertos por la situación política del momento en la guerra de independencia. En él se representa el retrato de la heroína el día 2 de julio de 1808, en la conocida defensa del Portillo de Zaragoza. Entre otros relatos vale la pena conocer cómo se describe en la novela histórica “La Ilustre Heroína de Zaragoza” de Carlota Cobos, hija de Agustina, obra dedicada a SM La Reina Doña Isabel II, (Imprenta Santiago Aguado).
El expediente militar de Agustina de Aragón se encuentra en el Alcázar de Segovia.
El diario de audiencias concedidas por el Rey Fernando VII en Palacio, registra su visita del 25 de agosto de 1814.
No es ocioso recordar la relación entre pintura y literatura, ya que ambas formas de expresión son obras de arte, y en general la pintura suele estar relatando una historia, un drama. En la obra de Goya se encuentra la fuente de incontables sainetes y dramas arrancados de la realidad histórica de su tiempo, por lo que la lectura de todos ellos compone el esbozo apasionado del drama de España entera en la guerra contra el francés. Sus geniales y proféticas composiciones nos remiten al cabo de los siglos a la desorientada y caprichosa situación española de aquella época.
La escena bélica en la que se encuadra la figura de “la artillera” está llena de símbolos y datos que ayudan a entender el significado del momento histórico, mediante la inclusión de la figura del campesino y del estudiante detrás del cañón, lo que pone de manifiesto la participación popular ante la ausencia del ejército regular. En la narración histórica sobre los sitios titulada “Al Cuadro de la España” del Coronel Ignacio Garciny, Intendente de Zaragoza en 1808, publicada en Cádiz en el año 1812 (Imprenta Tormentaria), se confirma que los protagonistas de la defensa de Zaragoza fueron los sectores populares. En el lienzo se observa, además, la retirada de los franceses, y entre ellos, las fuerzas denominadas de los Mamelucos.
La acción del Portillo, derrota del intento francés de penetrar en Zaragoza gracias a la fortuita aparición en el lugar de “la artillera”, no pasó desapercibido y por ello la figura de Agustina de Aragón se convirtió en uno de los mayores fenómenos divulgativos de la época, tanto en territorio nacional como internacional. En Inglaterra alcanzó los máximos índices de popularidad en los más selectos salones de Londres. El propio Lord Byron se refiere a su gesta en uno de sus poemas escritos en España.
La expresión de Agustina tanto en su rostro como en la posición de su figura permite observar la rabia contenida y el valor por defender su patria y a su Rey, tal y como la describe José de Palafox, una “joven bien parecida más que bella”.
Múltiples documentos confirman lo expresado tanto en narraciones literarias del periodo como en otras publicaciones posteriores, por ejemplo en la novela “El Sol De Zaragoza” publicada en 1846 en La Habana (Imprenta de R Oliva y Compañía) escrita por Pascual Riesgo, o en el “Discurso Sobre la Defensa de Zaragoza”, escrito por el Dr. Tomas Ramany en 1810 y publicado en La Habana en 1846 (Imprenta del Gobierno y la Real Sociedad Económica y muchos otros textos que confirman la veracidad del suceso.
La participación de Agustina en los sitios de Zaragoza fue conocida y tuvo notable repercusión internacional inmediata, gracias a la noticia en directo de los hechos por parte del inglés Charles W. Doyle y de su amigo Charles Vaughan, quienes llegaron a Zaragoza en septiembre de 1808. Vaughan contó personalmente el suceso de “la artillera” a Lady Holland, que se encontraba de visita en España y ésta recogió en su Diario el 2 de diciembre, la frase atribuída a Vaughan: “She is a pretty, modest-looking woman”. Se sabe que Agustina estuvo en Sevilla y en Cádiz en el otoño de 1809 y que allí conoció personalmente a Lord Wellington y a numerosas personalidades británicas y españolas (Ver Viajes por el Sur, de William Jacob. Son cartas escritas entre 1809 y 1810 y se ha publicado en español por Portada Editorial en 2002).
Jeannine Baticle en su ensayo“Goya en 1808. Entre Madrid y Zaragoza” se refiere precisamente al viaje de Goya a Zaragoza a finales de octubre de 1808 y sostiene la necesidad de estudiar en profundidad la afirmación de Doyle de que el retrato de Agustina fuera destrozado. En la Universidad de Oxford se guarda el legado de Doyle, y tanto en él como en los legados de Lord Holland y Lord Wellington se describe el viaje de la heroína a Cádiz, Sevilla y Gibraltar, donde se indica que el retrato fue exportado a Londres. La hija de Agustina, Carlota Cobos en su novela histórica confirma que todavía en 1846 el retrato de Agustina se podía ver en el museo de Londres.
Goya viajó a Zaragoza con su amigo Gil Ranz, y este viaje está descrito por el hijo de éste. El mismo Goya se lo anunciaba a don José Luis Munárriz, secretario de la Academia de San Fernando, en una carta fechada el 5 de mayo de 1808.
Regresando a las figura del estudiante y del campesino, representados en el lienzo, es de especial interés la imagen del joven con la mano izquierda levantada, cuyo uniforme es el indicado en Galicia por el mando inglés, con el fin de distinguir a los batallones de voluntarios españoles del invasor francés, - banda encarnada con botón blanco en el hombro derecho portando el escudo de la universidad dibujado en la misma banda. En el cuadro se observa el botón y la banda aunque no está representado el escudo universitario. Se ha llegado a insinuar que la figura del estudiante puede ser la de Xavier Mina, más tarde primer guerrillero navarro, jefe del “Corso terrestre de Navarra”, quien el 23 de marzo de 1808 protagonizó la revuelta de los estudiantes de Zaragoza, al llegar las primeras noticias de los sucesos de Aranjuez y la caída de Godoy. En cuanto al campesino, podría estar representando la participación de “tío Jorge” en la proclamación de José de Palafox.
Bellas Artes
El retrato de “Agustina de Aragón” , Óleo sobre lienzo antiguo tejido en forma de Sarga 2 X 1 de 90 X 66- cm.
Preparación de la tela con Blanco de plomo.
En el análisis mediante fotografía infrarroja nos muestra el dibujo subyacente de las zonas nobles de la obra, trazo a carbón de líneas continuas y curvas, exponiendo un dibujo curado y detallado en primeros planos y más descuidados en los segundos, de clara formación académica propia del siglo XVIII.
Composición en “X”, figura basada en un canon de siete cabezas de construcción totalmente proporcionada a pesar de la desproporción aparente, figura bien equilibrada, posición de hombros y caderas indican una distribución atrasada coincidente también el mimo rasgo en la cabeza, la falda y la cabeza evocan una influencia “Gótica”(Sinuosa), el pliego de la falda confieren movimiento y fuerza a la heroína, el trazo de una línea desde la nariz y boca descendiente nos lleva al centro lógico de equilibrio de la figura.
Esta pintado de abajo hacia arriba es decir, de creación ascendente, la distribución de primeros, segundos y terceros planos es totalmente proporcional a la altura del lienzo lo que nos lleva a pensar que no se denota falta de motivo pictórico alguno, en el ancho de la obra se observan imágenes inacabadas sobre su margen derecho y la pintura sobresale de la zona pictórica lo que nos indica que NO se trata de su medida original.
La microfotográfica muestra una pincelada curva y yuxtapuesta, característica de igual ejecución en el trazo corto como en los largos.
Gama cromática de grises, ocres y amarillos, blancos, negros y azules de tonos más bien oscuros.
Primeros planos, retrato de la figura de la heroína de ejecución detallada, segundos planos imágenes de personajes de más sencilla creación y terceros planos figuras existentes pero sin relevancia.
Científico
El estudio de pigmentación mediante “Espectrografía Raman-Laser” por el Dr. Sergio Ruiz Moreno, en la UPC, sitúa la cronología de realización de la obra entre 1814 y 1830.
En el estudio de la fotografía ultra violeta no aparecen repintes dentro de la zona pictórica, si hay un pequeño repinte fuera de la zona en su margen derecho, repinte que se centra cronológicamente después de 1935.
La fotografía infrarroja muestra el trazo subyacente, básico para el estudio comparativo entre otros dibujos del autor.
La microfotografía nos permite el estudio de la pincelada, al tiempo que se puede comparar con las resultantes en las demás obras de Goya, de muy difícil imitación, como en las pruebas caligráficas el estudio de la pincelada mediante la microfotografía, encontramos los ejes del trazo tanto en longitud, tamaño, forma y dirección.
En cuanto a la tela, se trata de lino tejido a forma de “Sarga” (dos hilos cada uno), concretamente presenta 10 x 16 hilos/centímetro, esta forma de tejido apareció en Francia a primeros 1800, léase, Carta de Goya a José Palafox fechada en Madrid 4 de Enero de 1815.
Mediante las pruebas de fluorescencia, se ha comprobado que el grafismo donde se lee F GOYA de forma muy visible, en el margen inferior derecho de la obra, pertenece en tiempo a la misma creación, formando parte íntegra de la misma.
Un elemento de formación como es el sulfato de plomo (PbSO4), aparece en el análisis químico de la obra, este elemento es muy extraño en una pintura española de esa época, es mas frecuente en pinturas de otros autores ingleses realizados en la ciudad de Londres.
Se observa una falta casi total de barniz encima de la capa pictórica, en la craqueladura de los pigmentos se hayan restos de barnices y aglutinantes, esto nos indica que fue barnizado y después limpiado, el desgaste general de los pigmentos es muy importante debido a la falta de este elemento (barniz) que los protege.
Para más ampliación e ilustración de los datos científicos les adjunto el anexo (I) creado por el laboratorio de la Universidad Politécnica de Catalunya .
Goya
En carta fechada antes del mes de octubre de 1808, José de Palafox escribe a Goya para que viaje a Zaragoza y deje constancia a través de su pincel el estado en que se encontraba aquella cuidad.
En un libro antiguo y por referencias externas se sabe que Goya produjo, un boceto llamado “Muchachos arrastrando cadáveres franceses por el coso”, “Fabricación de balas”, “Fabricación de pólvora en la sierra de Tartienda” y “Retrato de Agustina de Aragón”, así como los preparatorios de los grabados de los Desastres de la Guerra: “Lo Mismo”, “Las Mujeres dan Valor”, “Bien te se esta”, “Que Valor”, “No Quieren”, “Tampoco”, “Ni Por Esas”, ect., que los cubrió de un producto blanco para ocultarlos y luego se perdieron por no poderlos recuperar. “Historia de los Sitios”, escrito por Don Agustín Alcaide Ibieca, Madrid 1831 (imprenta de D. M. de Burgos). Las obras “Fabricación de balas” y “Fabricación de pólvora”, aparecieron en la Caseta del Príncipe, sin más información que las que hay por referencias externas. Hoy están expuestas en el Museo del Prado en Madrid. De “Muchachos arrastrando cadáveres franceses por el coso”, se desconoce su paradero. “Retrato de Agustina de Aragón” se encontró en Santiago de Cuba el año 2006, al parecer importado desde Londres por el Dr. José Mª González Morillas, en 1851, ya que el doctor se encontraba en aquella ciudad junto a una comisión de médicos oftalmólogos de nacionalidad cubana, con motivo de la Gran Exposición Universal que se celebró en “The Crystal Palace”.
Breve descripción académica de la obra de Goya en su tercera etapa: informe a la academia de San Fernando.
Tercera etapa (1808-1828), tras la invasión napoleónica, la llegada de José I Bonaparte y el estallido de la Guerra de la Independencia, Goya será testigo de excepción de la lucha y sufrimientos del pueblo español. En sus cuadros de historia (La carga de los mamelucos, Los fusilamientos de la Moncloa) se muestra como pintor romántico, con técnica libre, colorido vibrante, contraste brusco de luces y sombras, emoción y dramatismo. También realiza la serie de grabados de Los desastres de la Guerra (1810-14), la Tauromaquia (1815) y los Disparates (1816-18). En las Pinturas Negras -realizadas entre 1820 y 1823 en las paredes de su Quinta del Sordo, casa que compró en 1819 a orillas del Manzanares- Goya, enfermo, aislado y lleno de miedo por la política absolutista de Fernando VII, que perseguía a liberales y afrancesados, describe una sociedad tenebrosa y demoníaca, con una paleta muy oscura a base de negros, pardos y ocres, con alguna nota de color vibrante, aplicado a manchas, con pinceladas sueltas; los personajes, de un feísmo acusado, se amontonan carentes de espacio. Goya se muestra precursor del Expresionismo y del Surrealismo. En 1823 se autoexilia a Burdeos. En Francia se siente más libre y tranquilo, su pintura se vuelve amable y luminosa, de pincelada suelta, casi impresionista (La lechera de Burdeos). Muere en esa ciudad en 1828.
El Grabado “Que Valor” (1810-1812), alusión a Agustina de Aragón”, la heroína está representada de espaldas al espectador ocultando su rostro. Goya todavía no conocía personalmente a Agustina, ya que lo hizo el 25 de agosto de 1814, en Palacio, con motivo de la recepción concedida por el Rey Fernando VII. Goya junto a la Duquesa de Osuna conocen personalmente a Agustina Raimunda Saragossa, cuando la heroína narra su gesta tal y como esta representada en el lienzo. Jeannine Baticle nos habla de los dibujos preparatorios del grabado “Que Valor”, en el Museo del Prado.
Retrato Romántico ambientado dentro de una escena bélica, expresando el contenido real del momento histórico, las figuras de la tropa francesa representan los Mamelucos de sable curvado y turbantes, al igual que los que figuran en “La carga de los mamelucos”. También coinciden la figura del soldado muerto en el ángulo inferior derecho en el “Dos de Mayo”, el rojo intenso de la sangre con el rojo explosivo de la casaca del soldado del mismo uniforme militar en el retrato de Agustina. Un personaje de feísmo acusado es el del campesino detrás de la pieza de artillería, así como personajes amontonados carentes de espacio, una paleta muy oscura a base de negros, pardos y ocres, con nota de color vibrante, aplicado a manchas, luces y sombras. El reflejo de la luz en la parte superior del botafuegos es reflejo de la pincelada en el brazo de la heroína, cielos grises y ocres humeantes con mezcla de amarillos, naranjas y azulados, generando volúmenes para ayudar a crear la perspectiva de profundidad. El rostro de Agustina es de una singular belleza, con encarnaciones de un intenso carmín, que nos confunde con creaciones artísticas de finales del XIX o principios del XX.
Goya conocía y utilizaba el lenguaje de los sordos, el puño cerrado de la artillera expresando furia y rabia; la mano alzada del estudiante también llama la atención del espectador. El simbolismo de su construcción es muy similar al de otras creaciones de Goya. “las cifras de la mano de Francisco de Goya” Antonio Gascón Ricao, Universidad Complutense, Madrid, gravado catalogado por Sánchez Cantón en 1923, “Goya en Piedrahita I año 1812”
A lo largo del Siglo de las Luces se produjeron las transformaciones del gusto que dieron lugar a la modernidad. España no fue ajena a estos cambios, que estuvieron presentes en la prensa y en la literatura, en las costumbres y en las modas y también en la pintura. La obra de Goya es el testimonio más importante de este proceso y de su complejidad. Considerado muchas veces como un pintor al margen de cualquier estilo, el artista aragonés ha suscitado todo tipo de análisis. El que lleva a cabo Valeriano Bozal en el presente volumen bajo el título Goya y el gusto moderno no prescinde de la originalidad que le es propia, pero establece con claridad las relaciones que mantiene tanto con otros artistas como con el gusto de su tiempo. Una constante de sus pinturas, dibujos y grabados es el gusto por lo pintoresco, por lo sublime, por lo grotesco. Valeriano Bozal estudia también la que podemos considerar «cara negativa» de la obra de Goya, el mundo de la noche que, con la más radical lucidez, aparece en sus «Caprichos» y «Desastres», en las pinturas de la Guerra de la Independencia, en las figuras ya paradigmáticas de «El Coloso», obras que abren una perspectiva no convencional sobre la modernidad y que hacen de Goya un pintor de nuestros días, contemporáneo a pesar del tiempo transcurrido. (Valeriano Bozal)
Desde que en 1863 viera la luz la serie de los llamados "Desastres de la Guerra" por Francisco de Goya, sus imágenes no han dejado de subyugar a todo aquel que se haya acercado a ellas. Es tal la fuerza de la escena, el dramático empleo de las luces y los sabios agrupamientos de las figuras, además de una compleja y magnífica técnica que es difícil mantener la imparcialidad que toda contemplación crítica exige y no sentirnos inmersos en un discurso sobre la guerra y sus consecuencias, como el autor quería. Este sentimiento de rechazo que provocan las escenas ha presupuesto., siempre, la imposibilidad de que Goya hubiese inventado sus imágenes surgiendo, inmediatamente, la necesidad de localizar los hechos narrados en las estampas y los más antiguos estudios sobre esta serie ya intentaron dar nombre real a las escenas y todavía, entre los más modernos, se sigue buscando el significado exacto de cada una de las imágenes. Este impulso generalizado cuenta, además, con la corroboración del propio artista que ante el horror que pueda suscitar una de las escenas afirmó tajantemente Yo lo vi (D. 44).
En Goya se manifiesta su concepción de la pintura como un arte de testimonio y transformación más que de representación. Enlaza con los maestros del Barroco para postular una pintura en la que el dibujo pierde importancia y se ensalza el color, el movimiento y las luces.
Se piensa actualmente que cuando Fernando VII entró en Madrid, el 7 de mayo de 1814, y tomó la determinación de derogar la Constitución de 1812, todos los decretos de la Cortes de Cádiz y la persecución de los diputados liberales, Goya tendría pintados cuatro cuadros de una serie que hubiera sido más amplia de no haberlo impedido la vuelta al absolutismo. De ellos se habrían conservado sólo el “Dos y Tres de mayo”, al igual que en el retrato de Agustina el centro de atención está en la figura del patriota, en actitud que denota valentía y arrogancia, intensamente iluminada, Goya, sin duda, quiso transmitir esa sensación sobrecogedora en los que contemplasen el cuadro. “Aquí está la verdad descarnada y terrible de la guerra”.









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