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jueves, 30 de abril de 2009

BATALLA DE MEDINA DE RIOSECO. 14 DE JULIO DE 1808



CARTA DE BESSIÈRES A BERTHIER, DONDE LE INDICA QUE LE MANDA LOS ASCENSOS POR LA BATALLA DE MEDINA DE RIOSECO


PÁRAMO DE VALDECUEVAS DESDE PALACIOS

TERRENO POR DONDE AVANZAN MOUTON Y LASALLE

CAMINO QUE COMUNICA PALACIOS Y MEDINA DE RIOSECO EMPLEADO POR SABATIER PARA ACERCARSE AL EJÉRCITO DE GALICIA

MISMO CAMINO. DESDE ESTA POSICIÓN SE DISTINGUE A LA IZQUIERDA EL CERRO DE SAN CRISTOBAL Y A LA DERECHA EL MOCLÍN. ENTRE ESTA ZONA SE DESPLEGARON LAS TROPAS LIGERAS DEL GENERAL BLAKE, EN FORMACIÓN DE GUERRILLAS

PROXIMIDAD A LAS AVANZADAS ESPAÑOLAS, ESTAS RETROCEDEN DESPUÉS DE ESTABLECER CONTACTO CON LA VANGUARDIA DE SABATIER Y ABANDONAN EL CERRO SAN CRISTOBAL

CERRO SAN CRISTOBAL. SABATIER SUBE UNA PIEZA DE ARTILLERÍA, COLOCANDO EL RESTO A LOS PIES DEL CERRO

DERECHA ESPAÑOLA DESDE SAN CRISTOBAL. EN EL EXTREMO ESTABA LA 1ª DIVISIÓN DE GALICIA. POR EL TERRENO REALIZAN EL ATAQUE LAS BRIGADAS DE DUCOS Y D'ARMAGNAC

CENTRO DE LA POSICIÓN DEL EJÉRCITO DE GALICIA DESDE EL CERRO DE SAN CRISTOBAL. AL FRENTE ESTABA LA VANGUARDIA DEL CONDE DE MACEDA, A LA DERECHA LA 4ª DIVISIÓN ANTES DE ABANDONAR LA POSICIÓN PARA ACUDIR A LA LLAMADA DE CUESTA. EN PRIMER PLANO EL TERRENO DONDE SE INSTALARON LAS PIEZAS DE ARTILLERÍA DE SABATIER

IZQUIERDA DE LA POSICIÓN DEL EJÉRCITO DE BLAKE DESDE EL MOCLÍN, AL FONDO EL TERRENO POR DONDE RODEA LASALLE, MOUTON Y AVANZA LA GUARDIA IMPERIAL

VISTA DESDE EL MOCLÍN DEL ACERCAMIENTO FRANCÉS, AL FONDO PALACIOS

PALACIOS DESDE LA MISMA POSICIÓN. ZOOM 20X

TERRENO POR DONDE ASCIENDE LASALLE TOMANDO DESPREVENIDA LA IZQUIERDA DEL EJÉRCITO DE GALICIA. ESTA POSICIÓN DEBERÍA SER VIGILADA POR LA 4ª DIVISIÓN ESPAÑOLA

DERECHA ESPAÑOLA DESDE EL PÁRAMO (RETAGUARDIA)

VISTA DE LA RETAGUARDIA DESDE EL MOCLÍN, EL CAMINO CONTINUA PARA DESCENDER HASTA MEDINA DE RIOSECO

TERRENO OCUPADO POR EL EJÉRCITO DE CUESTA VISTO DESDE EL PÁRAMO

VANGUARDIA DEL GENERAL CUESTA Y POSICIÓN POSTERIOR DE LA 4ª DIVISIÓN DEL EJÉRCITO DE GALICIA. A LA DERECHA POSICIÓN DE LA GUARDIA IMPERIAL Y COLINA DONDE ESTABLECEN LA ARTILLERÍA

VISTA DESDE EL LLANO. AL FRENTE LA COLINA DONDE ESTUVO SITUADA LA BATERÍA DE LA GUARDIA IMPERIAL, A LA IZQUIERDA POR DONDE APARECE LA DIVISIÓN DE MOUTON

MEDINA DE RIOSECO DESDE VALDECUEVAS. ZOOM 20X

PUENTE SOBRE EL RIO SEQUILLO, LAS TROPAS FRANCESAS LO CRUZAN CAMINO DE LA PUERTA DE AJÚJAR

MAQUETA DE MEDINA DE RIOSECO, LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES TENDRÍA ESTA APARIENCIA EN 1808

PUERTA DE AJÚJAR. ENTRADA DE LOS FRANCESES HACIA EL PILLAJE


PUERTA DE SAN SEBASTIÁN, UTILIZADA POR LAS TROPAS DEL GENERAL CUESTA

200 AÑOS DESPUÉS ...



MONUMENTO A LA BATALLA


EXPOSICIÓN CELEBRADA EN EL AYUNTAMIENTO DE MEDINA DE RIOSECO EN EL AÑO 2003



LA BATALLA

Tras la derrota en Cabezón Cuesta se retira a Benavente donde reunió los soldados dispersos. Con los restos de sus fuerzas y con nuevos reclutas compone un nuevo ejército con el que se propone hacer frente a los franceses. Para llevar a cabo esta empresa solicita de la Junta de Galicia la incorporación de su ejército. Éste se encuentra al mando del general D. Joaquín Blake, en sustitución del general Filangieri.
Poco antes de haber recibido la orden redujo aquel general [Blake] á cuatro divisiones las seis en que á principios de junio se había distribuido la fuerza de su mando, ascendiendo su número á unos 27,000 hombres de infantería, con más de 30 piezas de campaña y 150 caballos de distintos cuerpos. Tomó otras disposiciones con acierto y diligencia, y si al saber y práctica militar que le asistía se le hubiera agregado la conveniente fortaleza ó mayor influjo para contrarrestar la opinión vulgar, hubiera al fin arreglado debidamente el ejército puesto á sus órdenes. Mas oprimido bajo el peso de aquella, tuvo que ceder á su impetuoso torrente, y pasar en los primeros días de julio á unirse en Benavente con el general Cuesta. Dejó solo en Manzanal la segunda división compuesta de cerca de 6000 hombres á las órdenes del mariscal de campo don Rafael Martinengo, y en la Puebla de Sanabria un trozo de 1000 hombres á las del marqués de Valladares, el que obró después en Portugal de concierto con el ejército de aquella nación. Llegado que fue á Benavente con las otras tres divisiones, dejó allí la tercera al mando del brigadier don Francisco Riquelme sirviendo como de reserva y constando de 5000 hombres. Púsose en movimiento camino de Rioseco con la primera y cuarta división acaudilladas por el jefe de escuadra don Felipe Jado Cagigal y el mariscal de campo marqués de Portago; llevó además el batallón de voluntarios de Navarra que pertenecía á la tercera. Se había también arreglado para la marcha una vanguardia que guiaba el conde de Maceda, grande de España y coronel del regimiento de infantería de Zaragoza. Ascendía el número de esta fuerza á 15000 hombres, la cual formaba con la de Cuesta un total de 22000 combatientes. Contábanse entre unos y otros muchos paisanos vestidos todavía con su humilde y tosco traje, y no llegaban á 500 los jinetes. Reunidos ambos generales tomó el mando el de Castilla como más antiguo, si bien era muy inferior en número y calidad su tropa. No reinaba entre ellos la conveniente armonía. Repugnábanle á Blake muchas ideas de Cuesta, y ofendiase este de que un general nuevamente promovido y por una autoridad popular pudiese ser obstáculo á sus planes. Pero el primero por desgracia sometiéndose á la superioridad que daban al de Castilla los años, la costumbre del mando y sobre todo ser su dictamen el que con mas gusto y entusiasmo abrazaba la muchedumbre, no se opuso según hemos visto á salir de Benavente ni al tenaz propósito de ir al encuentro del enemigo por las llanuras que se extendían por el frente. Noticiosos los franceses del intento de los españoles quisieron adelantárseles, el 9 salió de Burgos el general Bessieres. No estaban el 13 á larga distancia ambos ejércitos, y al amanecer del 14 de julio se avistaron sus avanzadas en Palacios, legua y media distante de Rioseco. El de los franceses constaba de 12000 infantes y más de 1500 caballos. Superior en número el de los españoles, era inferiorisimo en disciplina, pertrechos y sobre todo en caballería, tan necesaria en aquel terreno, siendo de admirar que con ejército tan novel y desapercibido se atreviese Cuesta á arriesgar una acción campal. La desunión que había entre los generales españoles, sino del todo manifiesta todavía, y la condición imperiosa y terca del de Castilla, impidieron que de antemano se tomasen mancomunadamente las convenientes disposiciones. Blake en la tarde del 13 al aviso de que los franceses se acercaban, pasó desde Castromonte, en donde tenia su cuartel general, á Rioseco, en cuya ciudad estaba el de Cuesta, y juntos se contentaron con reconocer el camino que va á Valladolid, persuadido el último que por allí habían de atacar los franceses. A esto se limitaron las medidas previamente combinadas. Volviendo don Joaquín Blake á su campo, preparó su gente, reconoció de nuevo el terreno, y á las dos de la madrugada del 14 situó sus divisiones en el paraje que le pareció mas ventajoso, no esperando grande ayuda de la cooperación de Cuesta. Empezó sin embargo este á mover su tropa en la misma dirección á las cuatro de la mañana; pero de repente hizo parada, sabedor de que el enemigo avanzaba del lado de Palacios, á la izquierda del camino que de Rioseco va á Valladolid. Advertido Blake tuvo también que mudar de rumbo y encaminarse á aquel punto. Ya se deja discurrir de cuánto daño debió de ser para alcanzar la victoria movimiento tan inesperado, teniendo que hacerse por paisanos y tropas bisoñas. Culpa fue grande del general de Castilla no estar mejor informado en un tiempo en que todos andaban solícitos en acechar voluntariamente los pasos del ejército francés. Cuesta temiendo ser atacado pidió auxilio al general Blake, quien le envió su cuarta división al mando del marqués de Portago, y se colocó él mismo con la vanguardia, los voluntarios de Navarra y primera división en la llanura que á manera de mesa forma lo alto de una loma puesta á la derecha del camino que media entre Rioseco y Palacios, y á cuyo descampado llaman los naturales campos de Monclín. Constaba esta fuerza de 9000 hombres. No era respetable la posición escogida, siendo por varios puntos de acceso no difícil. Cuesta se situó detrás á la otra orilla del camino dejando entre sus cuerpos y los de Blake un claro considerable. Mantúvose así apartado por haber creído según parece que eran franceses los soldados del provincial de León que se mostraron á lo lejos por su izquierda, y quizá también llevado de los celos que le animaban contra el otro general su compañero. Al avanzar dudó un momento el mariscal Bessieres si acometería á los españoles, imaginándose que eran muy superiores en número á los suyos. Pero habiendo examinado de mas cerca la extraña disposición, por la cual quedaba un claro, en tanto grado espacioso, que parecían las tropas de su frente mas bien ejércitos distintos que separados trozos de uno mismo y solo, recordó lo que había pasado allá en Cabezón, y arremetiendo sin tardanza resolvió interponerse entre Blake y Cuesta. Había juzgado el francés que eran dos líneas diversas, y que la ignorancia é impericia de los jefes había colocado á los soldados tan distantes unos de otros. Difícil era por cierto presumir que el interés de la patria, ó por lo menos el honor militar, no hubiese acallado en un día de batalla mezquinas pasiones. Nosotros creemos que hubo de parte de Cuesta el deseo de campear por si solo y acudir al remedio de la derrota luego que hubiese visto destrozado en parte ó por lo menos muy comprometido á su rival. No era dado á su ofendido orgullo descubrir lo arriesgado y aun temerario de tal empresa. De su lado Blake hubiera obrado con mayor prudencia si conociendo la inflexible dureza de Cuesta, hubiese evitado exponerse á dar batalla con una parte reducida de su ejército. Prosiguiendo Bessieres en su propósito ordenó que el general Merle y Sabathier acometiesen el primero la izquierda de la posición de Blake y el segundo su centro. Iba con ellos el general Lasalle acompañado de dos escuadrones de caballería. Resistieron con valor los nuestros, y muchos aunque bisoños aguantaron la embestida, como si estuvieran acostumbrados al fuego de largo tiempo. Sin embargo el general Merle encaramándose del lado del camino por el tajo de la meseta, los nuestros comenzaron a ceder, y á desordenarse la izquierda de Blake. En tanto avanzaba Mouton para acometer á los de Cuesta, é interponerse entre los dos grandes y separados trozos del ejército español. A su vista los carabineros reales y guardias de Corps, sin aguardar aviso se movieron y en una carga bizarrísima arrollaron las tropas ligeras del enemigo, y las arrojaron en una torrentera de las que causan en aquel país las lluvias. Fue al socorro de los suyos la caballería de la guardia imperial, y nuestros jinetes cediendo al número se guarecieron de su infantería. Cayeron muertos en aquel lance los ayudantes mayores de carabineros Escobedo y Chaperón, lidiando este bravamente y cuerpo á cuerpo con varios soldados del ejército contrario. Arreciando la pelea, se adelantó la cuarta división de Galicia, puesta á las órdenes inmediatas de Cuesta con consentimiento de Blake. Dicen unos que obró por impulso propio, otros por acertada disposición del primer general. Iban en ella dos batallones de granaderos entresacados de varios regimientos, el provincial de Santiago y el de línea de Toledo, á los que se agregaron algunos bisoños entre otros el de Covadonga. Arremetieron con tal brío que fueron los franceses rechazados y deshechos, cogiendo los nuestros cuatro cañones. Momento apurado para el enemigo y que dio indicio de cuán otro hubiera sido el éxito de la batalla de haber habido mayor acuerdo entre los generales españoles. Mas la adquirida ventaja duró corto tiempo. En el intervalo había crecido el desorden y la derrota en las tropas de Blake. En balde este general había querido contener al enemigo con la columna de granaderos provinciales que tenia en reserva. Estos no correspondieron á lo que su fama prometía por culpa en gran parte de algunos de los jefes. Fueron como los demás envueltos en el desorden, y caballos enemigos que subieron á la altura acabaron de aumentar la confusión. Entonces Merle mas desembarazado revolvió sobre la cuarta división que había alcanzado la ventaja arriba indicada, y flanqueándola por su derecha !a contuvo y desconcertó. Los franceses luego acometieron intrépidamente por todos lados, extendiéronse por la meseta ó alto de la posición de Blake, y todo lo atropellaron y desbarataron, apoderándose de nuestras no aguerridas tropas la confusión y el espanto. Individualmente hubo soldados, y sobre todo oficiales que vendieron caras sus vidas, contándose entre los mas valerosos al ilustre conde de Maceda, quien, prodigo de su grande alma, cual otro Paulo, prefirió arrojarse á la muerte antes que ver con sus ojos la rota de los suyos. Vanos fueron los esfuerzos del general Blake y de los de su estado mayor, particularmente de los distinguidos oficiales Don Juan Moscoso, Don Antonio Burriel y Don José Maldonado para rehacer la gente. Eran sordos á su voz los mas de los soldados, manteniéndose por aquel punto solo unido y lidiando el batallón de voluntarios de Navarra mandado por el coronel Don Gabriel de Mendizabal. Cundiendo el desorden no fue tampoco dable á Cuesta impedir la confusión de los suyos, y ambos generales españoles se retiraron á corta distancia uno de otro sin ser muy molestados por el enemigo; pero entre si con ánimo mas opuesto y enconado. Tomaron el camino de Villalpando y Benavente. Pasó de 4000 la pérdida de los nuestros entre muertos, heridos, prisioneros y extraviados, con varias piezas de artillería. De los contrarios perecieron unos 300 y más de 700 fueron los heridos. Lamentable jornada debida á la obstinada ceguedad é ignorancia de Cuesta, al poco concierto entre él y Blake, y á la débil y culpable condescendencia de la junta de Galicia. La tropa bisoña y aun el paisanaje habiendo peleado largo rato con entusiasmo y denuedo, claramente mostraron lo que con mayor disciplina y mejor acuerdo de los jefes hubieran podido llevar á glorioso remate. Mucho perjudicó á la causa de la patria tan triste suceso. Se perdieron hombres, se consumieron en balde armas y otros pertrechos, y sobre todo se menoscabó en gran manera la confianza. Rioseco pagó duramente la derrota padecida casi á sus puertas. Nunca pudo autorizar el derecho de la guerra el saqueo y destrucción de un pueblo que por sí no había opuesto resistencia. Mas el enemigo con pretexto de que soldados dispersos habían hecho fuego cerca de los arrabales, entró en la ciudad matando por calles y plazas. Los vecinos que quisieron fugarse murieron casi todos á la salida. Allanaron los franceses las casas, los conventos y los templos, destruyeron las fábricas, robándolo todo y arruinándolo. Quitaron la vida á mozos, ancianos Í niños, á religiosos y á varias mujeres, violándolas á presencia de sus padres y maridos. Lleváronse otras al campamento, abusando de ellas hasta que hubieron fallecido. Quemaron más de cuarenta casas, y coronaron tan horrorosa jornada con formar de la hermosa iglesia de Santa Cruz un infame lupanar, en donde fueron víctima del desenfreno de la soldadesca muchas monjas, sin que se respetase aun á las muy ancianas. No pocas horas duró el tremendo destrozo. Bessieres después de avanzar hasta Benavente persiguió á Cuesta camino de León, á cuya ciudad llegó este el 17, abandonándola en la noche del 18 para retirarse hacia Salamanca. El general francés que había dudado antes si iría ó no á Portugal, sabiendo este movimiento y el que Blake y los asturianos se habían replegado detrás de las montañas, desistió de su intento y se contentó con entrar en León y recorrer la tierra llana. Desde el 22 abrió el mariscal francés correspondencia con Blake haciéndole proposiciones muy ventajosas para que él y su ejército reconociesen á José. Respondióle el general español con firmeza y decoro, concluyendo los tratos con una carta de éste demasiadamente vanagloriosa, y una respuesta de su contrario atropellada y en que se pintaba el enfado y despecho. La batalla de Rioseco fatal para los españoles llenó de júbilo á Napoleon, comparándola con la de Villaviciosa que había asegurado la corona en las sienes de Felipe V.

Historia del levantamiento, Guerra y Revolución de España
Escrito por José Maria Queipo de Llano Ruiz de Saravia Tereno
Publicado por don Tomas Jordan, 1835


DIARIO DE OPERACIONES DEL EJÉRCITO DE GALICIA


Día 11
La vanguardia en Villaflechós, la 1ª vivac ¾ a la derecha de Villalpando, la 3ª en el campo de Sta. Cristina, la 4ª en Cerecinos. Cuartel General en Villalpando.

Día 12
El ejército del señor Cuesta salió para Rioseco. Nuestro Cuartel General en Castromonte. La vanguardia al vivac cubriendo el Cuartel General. La 1ª división a Tordehumos. 3ª en su campo y la 4ª en Villamayor.

Día 13
La vanguardia pasó en la madrugada a Villanubla, dirección de Valladolid. La 1ª al Monasterio de la Espina (1 legua sobre la derecha del Cuartel General), la 3ª firme y la 4ª debía venir a Castromonte. El general en jefe dispuso pasasen los ayudantes don Ramón Calvet y don Joaquín Zarate a Villanubla para reconocer el terreno y elegir posición donde esperar al enemigo que le creía estar en Valladolid desde aquella mañana, pero habiendo avisado el general Cuesta, a las 2 de la tarde, que estaba amenazado en Rioseco y que le reforzase, trastornó todo su plan y pasaron los ayudantes don Ramón Calvet a conducir la 1ª división, don Joaquín Zarate a llevar la 4ª y el barón de Alcalí a la vanguardia; todas en dirección de Rioseco lo cual verificaron la 1ª y 4ª en aquella misma tarde, como también el cuartel general. El general en jefe, al instante que llegó, fue con el señor Cuesta a reconocer las avenidas; a su vuelta dispuso que todas las divisiones nuestras separasen sus equipajes, despegando los respectivos frentes de batalla y cargando las municiones en los machos, previniendo que al 1er. aviso todos acudiesen a las armas en sus respectivos vivacs. No pudo darse a la tropa refresco de ninguna clase por la confusión que reinaba en el pueblo, donde estaban alojados todos los soldados del ejército del señor Cuesta. Los ayudantes don Juan Moscoso y don Manuel Herrera capitán de artillería y ayudante de Campo del general en jefe, formaron un croquis de las avenidas de Valdenebro y Ampudia, y los generales tuvieron por la noche conferencia reservada. A las 12 de la noche bajó el general Blake al vivac de las divisiones 1ª y 4ª, pues la vanguardia aun no había tiempo de que llegase distando 7 leguas de Rioseco, y las puso sobre las armas, arregló la marcha de ellas hacia la avenida de Valdenebro.

Día 14
A las dos de la mañana orden para forma y marchar sobre el camino de Valladolid donde él se hallaba, y donde formaron con sus tropas ligeras sobre las avenidas. Un guardia de Corps llegó con el aviso del general Cuesta de que los franceses se adelantaban por el camino de Palencia. La vanguardia pasa al camino de Palencia junto con la 1ª división. La 4ª división se puso a la orden del general Cuesta y pasó faldeando hacia el mismo camino, pues había pedido algún refuerzo. Otro aviso de la aproximación de los enemigos por Palacios. Llegados a la altura nada se descubría por cuya razón hicieron alto las tropas y se destacaron partidas a descubierta; a esta razón ya amanecía, y vimos salir de Rioseco las tropas del general Cuesta por la puerta y camino de Palencia, con la caballería que consistía en 300 entre guardias de corps y carabineros y más de 300 de caballería de la Reina y voluntarios paisanos del País que cubrían la vanguardia. El general Blake fue sobre la meseta donde estaban las tropas y mandó formar la 1ª línea con los batallones ligeros del 1º de Cataluña, Gerona, Barbastro y Voluntarios de Navarra. La Vanguardia en 2ª línea, 1ª división al borde de la meseta. Cuarta división en columnas sobre la izquierda de las faldas de la meseta. Las tropas de Cuesta estaban un poco a retaguardia sobre la izquierda. , ningún indicio había de enemigo, hasta que bien salido el sol avisó el brigadier don Gabriel Mendizábal que estaba de descubierta con 40 voluntarios de su regimiento que hacía el pueblo de Palacios observaba mucha polvareda y entonces se reconoció alguna centinela en lo alto de las alturas que rodean a este pueblo en vista de lo cual dirigió la vanguardia al extremo del llano, colocó la artillería y avanzó partidas de guerrilla al pie de las alturas que ocupábamos. Los enemigos venían en 4 columnas cubiertas de una muralla de caballería. 1ª columna enemiga por las faldas amenazando nuestra izquierda. Las otras tres en dirección de nuestro frente. Avanzaban las columnas con fuertes guerrillas sostenidas de muchas caballerías. La 1ª división por un descuido bien imprevisto del sujeto a que el señor Blake la había encargado no se coloco en el mejor orden pues aproximó demasiado sus batallas a las que formaba la vanguardia, en esta viciosa colocación ordenaron los enemigos sus columnas y ordenó el ataque. A la simple vista se conoció ser falsos los informes dados a nuestro general tanto del número como de la dirección, pues aquellos eran de que las fuerzas enemigas consistían en 3 o 4000 hombres y desde luego se conoció pasaban de 19000. Nuestro general sufrió en este momento la dura alternativa de ver ordenar un ataque delante de sus ojos sin poderse aprovechar de la ventaja tan conocida en la táctica de atacar en los momentos que el contrario ordena su formación, movimiento impracticable por carecer de caballería. A las 7 poco más o menos de la mañana empezaron el fuego nuestras guerrillas con el mayor ardor, pero precisadas por lo abierto del terreno las que cubrían la izquierda a replegarse,
Los enemigos ocuparon el mogote [San Cristóbal] por no poderlo nosotros sostener por la falta de la caballería y subieron un cañón. Nuestra artillería y tropas ligeras empezaron la acción con brillantez. La vanguardia mandaba por el inmortal conde de Maceda, despreció fuego y derrota de sus compañeros y continuo un vivísimo fuego mas o menos sostenido hasta la incalculable desgracia de su digno jefe, la cual sucedida entibiaron las tropas y se pusieron todas en fuga a cosa de las 12 de la mañana. La 4ª división por orden de Cuesta se separó de nuestra falda de la izquierda y formó en el llano en cinco columnas cerradas prontas a desplegar en masa. Nuestra izquierda entonces queda descubierta, la caballería enemiga se adelanta por aquel claro y subió por la espalda de nuestra vanguardia y por la izquierda de la 1ª división cubierta por los blandengues de Buenos Aires y algunos batallones con gente nueva, y amedrentados hicieron desordenar los cuerpos inmediatos que fueron contenido por los generales y oficiales aunque nunca pudieron ordenarse enteramente y el desorden se comunicaba en las tropas nuevas.
La 4ª división sufría el fuego de la artillería enemiga y así el comandante de la columna de granaderos resolvió por si atacar a la bayoneta la batería enemiga y la tomó, pero fueron cargados por fuerzas superiores con mucha caballería les volvieron a tomar las cuatro piezas, pero el valor de estas tropas impuso a los enemigos cargando repetidas veces y siendo cargados los carabineros reales y guardias de corps con mucho lucimiento.
La tropa de Castilla empezada la acción rompieron el fuego y se empezaron a desordenar siendo toda completamente de paisanos mal regimentados. La artillería volante bajó a sostener la 4ª división y maniobraron y sostuvieron con fuego terrible y acertado que sostuvo la acción y causó inmenso daño a los enemigos. La artillería se sostuvo sobre la meseta hasta después de no quedar nadie arriba y salvo el ejército perdiendo trece piezas por haber muerto las mulas y por culpa de los muleteros.
Los enemigos se adelantaron por nuestra izquierda sobre los altos de Rioseco y por nuestra derecha, avanzaron con mucha precaución a pesar de sus caballos.
El batallón de Voluntarios de Navarra se distinguió y sostuvo la retirada con la artillería permaneciendo en las inmediaciones de Rioseco, después de la retirada en dispersión, dando descanso a su gente y se retiró sin ser perseguido como no lo fue nadie después de la batalla.
La pérdida nuestra no fue considerable en muertos y heridos. Los dispersos marchaban a pelotones hacia Banavente y algunos se dirigieron hacia Toro para pasar a Galicia por Sanabria. . El general Blake con su Estado Mayor hizo noche en el puente de Castrogonzalo a cuyo punto se aproximó la 3ª división desde el campo de Santa Cristina donde estaba, colocó su artillería para defender el paso de dicho puente y la infantería sosteniendo aquella situación viciosa en extremo para la dominación cómoda que la orilla de la avenida tiene sobre la otra.

Día 15
Orden del general de la 2ª división en Manzanal para tomar las más eficaces providencias en los pasos de los puertos de la cordillera para reunir los dispersos. Se mandó que en Benavente se fueran reuniendo en las eras donde se había de presentar los oficiales de cada cuerpo. No siendo suficiente esto se mando pasar al Carrascal camino de la Bañeza ¼ de legua, saliendo todos de Benavente. Que a nadie se diese pan ni auxilio alguno sino allí. La 3ª división que quedó de respeto en Benavente marcó a su posición en Manzanal.

"Diario de operaciones del Ejército de Galicia desde el 14 de julio hasta el 10 de agosto de 1808."
"Extracto del diario del Ejército de Galicia desde el 29 de mayo hasta el 14 de noviembre de 1808 y estados de fuerza del mismo en 1 de julio, 1 de octubre y 24 de octubre, éste último ya como Ejército de la Izquierda."
Archivo Histórico Nacional: DIVERSOS-COLECCIONES,136,N.22, DIVERSOS-COLECCIONES,136,N.19



CADÁVERES DEL EJÉRCITO ESPAÑOL

Excelentísimo Señor:
Los cadáveres de nuestros heroicos defensores permanecen insepultos después de 40 días en los campos donde fue la sangrienta batalla de Rioseco. El mayor número se halla solo medio cubierto de una ligera capa de tierra o peñascos, arrancados de los lados de los cuerpos, lo que es preciso se desprenda con las primeras aguas del otoño y los demás están enteramente desnudos, ofendiendo el pudor y arguyendo nuestra ingratitud. La sabiduría pues del gobierno, la humanidad y nuestro reconocimiento piden imperiosamente se les conceda el honor de la sepultura, ya que no están en estado de recibir otra recompensa. Por lo mismo, ya que no puede esperarse esto del pueblo de Rioseco, que aturdido por las abominaciones inauditas que se ha visto precisado a presenciar, apenas pueden respirar y purificar la ciudad de los de las inocentes víctimas de todo sexo que cayeron muertos en su seno a manos de la ferocidad de los bandidos.
Suplico a V.S. acuerde las disposiciones más enérgicas a fin de que se abran profundas zanjas a costa de los pueblos inmediatos para que se oculten los despojos de nuestros compatriotas.
Rioseco 22 de agosto de 1808
Francisco Garica
Al decano del Consejo de Castilla

En vista de la de V.S. fecha de 30 del que acaba y de la inserta del Exmo. Sr. Gobernador del Consejo de 28 del mismo, debo manifestar a V.S. que desde el día del ataque, es cierto haber quedado esparcidos por el campo y calles de esta ciudad crecido número de cadáveres, pero también lo es, que incesantemente se ha estado empleando gentes en su enterramiento y quema, de forma que en el día ya lo están todos, y aun que no dudo que algunos estén someros, y pueden descubrirse con las aguas del otoño, ya serán residuos casi desecados con el fuerte sol y sequía que ha durado tanto tiempo. A pesar de lo cual, y de la escasez de arbitrios y facultades de este pueblo, no se pierde de vista este punto, como tan interesante al bien común.
Rioseco 31 de agosto de 1808
Como Presidente de este Ayuntamiento = Santos de la Vega

He visto el oficio de V. Y he extrañado que siendo dirigido a la justicia y Ayuntamiento el que yo remití, no haga mérito del acuerdo de éste. Y hoy se ha presentado un soldado que viene de Villafrechós y asegura que en el arroyo que va a éste, frente al molino, hay seis u ocho cadáveres descubiertos. En el camino de Almenara tres cuartos de legua distante de esa también hay dos cadáveres. En la Cuesta Blanca término de Villafrechós ya varios desecados y los huesos por encima de la tierra. En Villalumbroso, en el pago tierra de Carrasco, hay tres cuerpos. Y es preciso que sin dilación alguna haga V. Saber mi oficio en junta de Ayuntamiento para que sean responsables a la falta de cumplimientos sino se pusiese inmediatamente en ejecución y que en tal caso pasará a costa de V.SS persona de ésta a realizarlo. Y también advierto que no se hace cargo de haber pasado a los pueblos inmediatos las órdenes como se le previene, lo que ejecutará
Y de haberlo así echo todo, me remitirá testimonio como de lo que acuerde el Ayuntamiento sin pérdida de tiempo.
Valladolid 2 de septiembre 1808
El Sr. Regente de la Chancillería de Valladolid
El 3 de septiembre Santos de la Vega, regente de la jurisdicción ordinaria y presidente de la junta de Rioseco, responde al regente de la Chancillería de Valladolid que se procederá a ejecutar la anterior orden. Pero también señala: Advierto también a V.S. que la codicia de algunos ha tenido el atrevimiento de descubrir algunos cuerpos para registrarles e interesarse en el dinero que le han hallado, lo que se ha procurado evitar y castigar en cuanto ha sido posible.

"Actuaciones gubernativas y judiciales ejecutadas por la Cámara de Castilla durante al ausencia del rey José I Bonaparte en Madrid."
Archivo Histórico Nacional: DIVERSOS-COLECCIONES,141,N.1

domingo, 26 de abril de 2009

TALAVERA DE LA REINA (ANEXO)

Ayer, gracias a la jornada organizada por la UNED sobre la batalla de Talavera de la Reina, pude visitar la finca privada que ocupa prácticamente todo el cerro Medellín. Estas fotografías, tomadas en la cima del cerro y en el nuevo monumento, son un complemento a la información publicada en:

NUEVO MONUMENTO

OFRENDA REALIZADA LA SEMANA PASADA POR EL REGIMIENTO INGLÉS: THE KING'S SHROPSHIRE LIGHT INFANTRY



CERRO MEDELLÍN DESDE LA DERECHA ALIADA

CIMA DEL CERRO MEDELLÍN

CERRO CASCAJAL DESDE LA CIMA DEL CERRO MEDELLÍN. SE PUEDE VER LA FALSA CIMA DE ÉSTE ÚLTIMO CERRO

ANTIGUO MONUMENTO

ALA IZQUIERDA ALIADA

ALA DERECHA ALIADA

martes, 21 de abril de 2009

LOS LIBROS PARROQUIALES EN LA INVESTIGACIÓN SOBRE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

Hay en Internet un blog con la curiosa iniciativa de hacer públicos datos sobre los Libros Parroquiales existentes en la Diócesis de Salamanca: http://lazarzapumareda.blogspot.com/ . Aunque el trabajo se centra en la localidad de La Zarza de Pumareda, la información publicada se extiende a toda la provincia. Es de agradecer a su autora: doña Francisca Martín Hernández la labor llevada a cabo. Entre los datos que podemos encontrar en este interesante blog :

De los Libros de Difuntos de Ciudad Rodrigo (Salamanca)


"En el Arrabal del Puente, Extramuros, de Ciudad Rodrigo, el 24 de Marzo de 1811, falleció Luis Antonio Bodo, Soldado Artillero de la Primera Compañía, del Sexto Cuerpo y consorte de Dorothea Becker, ambos de Hannover, pertenecientes al Exército Francés, y por orden superior, fue sepultado precediendo los oficios acostumbrados (en el Cementerio de Santa Cruz) (tachado), en el día veinte y cinco de dicho mes y año, y para que conste firmo la presente fecha ut supra.
Justo Lorenzo Franco"


"En el Arrabal del Puente, Extramuros, de Ciudad Rodrigo, el 11 de Junio de 1809, habiendo recibido los Santos Sacramentos falleció Josef Nicolás Hernández, Cabo Primero de la Sexta Compañía del Tercer Batallón de Voluntarios de Ciudad Rodrigo, hijo de Santiago Hernández y de Ana Martín Carrera, naturales de la villa del Boyo, Obispado de Avila, y en el mismo día fue sepultado en esta Parroq, de Santa Marina según había manifestado era su voluntad a lo que consintió su Capellán D. Francisco Cascón, y para que conste lo firmo como Vicario perpetuo de la referida Parroquia, fecha ut supra
Bº Justo Lorenzo Franco".

"En el Arrabal del Puente, Extramuros, de Ciudad Rodrigo el 6 de Septiembre de 1809, habiendo recibido sólo el Sacramento de la Penitencia, por no haber dado lugar la enfermedad a más, falleció Josef Velasco, mozo soltero, Soldado de la Primera Compañía de Caballería de los auxiliares de Ciudad Rodrigo, hijo de Juan Manuel Velasco y de Mariana Martín, naturales de Casasola Obispado de Salamanca, y por disposición de su madre fue sepultado en esta Parr. de Santa Marina, el día siete, y para que conste lo firmo fecha ut supra
Justo Lorenzo Franco"

"En el Arrabal del Puente, Extramuros de Ciudad Rodrigo, el 13 de Enero de 1810, recibiendo los Santos Sacramentos de Penitencia, Extrema Unción, falleció Ambrosio Pascua Gracia, Soldado de la Segunda Compañía de Voluntarios de esta Plaza, e hijo de Francisco Pascua y de María Gracia, ya difuntos, naturales de La Alameda, y por disposición testamentaria el qual otorgó ante D. Carlos Manso de Arias como comisionado mayor de Brigada de dicho cuerpo, D. Isidro López de Arco, declaró fuese enterrado en esta Parroq. celebrándose en ella los sufragios acostumbrados, mandando asimismo, celebrar 20 Misas, por su alma y las de sus padres, y que se diese al Cristo de la Salud (Parroquia de la Alameda) dos Fanegas de Trigo, con otras algunas ofrendas que declaró se entregasen a algunos paisanos suyos, distribuyendo lo reservado de sus bienes por el bien de su alma. Fue sepultado el día catorce, dicho mes y año, y se le celebraron los oficios acotumbrados y para que conste firmo la presente fecha ut supra
Justo Lorenzo Franco"

"En el Arrabal del Puente, Extramuros de Ciudad Rodrigo, el 20 de Septiembre de 1809 habiendo recibido sólo la Penitencia, falleció Nicolás Almeida, Cabo de la Octava Compañía del Tercer Batallón de Voluntarios de Ciudad Rodrigo, natural de Salamanca, y por disposición de algunos paisanos suyos y orden del Gobernador, fue sepultado en esta Parroq. de Santa Marina, en el dia 21, dicho mes y año, y para que conste formo la presente fecha ut supra
Justo Lorenzo Franco"

"En el Arrabal del Puente, Extramuros de Ciudad Rodrigo, el 6 de Enero de 1810, habiendo recibido los Santos Sacramentos de Penitencia Viático y Extrema Unción, falleció Gabriel Acosta Rodríguez, Soldado de la Quarta Compañía, del Tercer Batallón de Voluntarios de Ciudad Rodrigo, hijo de Juan Acosta y de Rita Rodríguez naturales de Guadramiro y por disposición de José Hernández, vecino de este arrabal, fue sepultado con permiso de su Capellán en esta Parroq. el día 7. Se celebró el oficio de cuerpo presente y para que conste lo firmo fecha ut supra.
Justo Lorenzo Franco"

"En el Arrabal del Puente, Extramuros de Ciudad Rodrigo, el 12 de Abril de 1810, habiendo recibido los Sacramentos de Penitencia y Extrema Unción falleció Francisco Marcos, consorte de Josefa González, vecinos de San Felices el Chico, y por hallarse en este Arrabal a causa de venir huyendo de los enemigos fue sepultado en esta Parroq. día 13, de dicho mes y año, y para que conste lo firmo fecha ut supra.
Justo Lorenzo Franco".

"En el Arrabal del Puente (Sta. Marina), extramuros de esta ciudad de Ciudad Rodrigo, 7 de Abril de 1814, habiendo recihido los Santos Sacramentos de Penitencia y viático, falleció Diego Miguel, marido de Ignacia Risueño, vecinos de este arrabal y feligreses de esta Parroquia de Sta. Marina, y al día siguiente (Viernes Santo) fue sepultado en una de las piedras de la Yglesia, que fue de referida Parroquia de Santa Marina destinada a este fin, por haberla quemado los Franceses algunos días antes de la conquista de esta Plaza, se le celebraron los 3 oficios acostumbrados. No testó. Y para que conste lo firmo como Cura del Sagrario de esta ciudad, y encargado ínterinamente de expresada Parroquia por los Señores Governadores eclesiásticos. Fecha ut supra.
Carlos Claudio Nuñez".

"En el día 10 del mes de Julio de 1810, a las 6 de la tarde, entraron en esta Plaza los Franceses después de 16 días de Fuego, y en aquella noche hubo un robo, excesivo, derrota de efectos, y Papeles, entre los que faltó el Libro de Bautizados que actualmente regía de esta Parroquia de Santa Marina del Arrabal del Puente, extramuros de esta ciudad, de Ciudad Rodrigo, y parte del anterior de lo mismo, y actual de Confirmados.
Por esta causa, y por no tener la Yglesia dinero alguno, o si lo hay en poder del Mayordomo Gabriel Palomo, no ha dado ni esperanzas de queden grabados, se habilita éste perteneciente a la Cofradía de Animas de dicha Parroquia, lo que se tendrá presente, para en caso de éste ponerse al corriente otra vez, o haya fondos, se integre lo que corresponda, y para que todo conste lo firmo como vicario de referida Parroquia fecha ut supra. Vale.
Bº Justo Lorenzo Franco".

"En la Yglesia Parroquial de San Juan extramuros de esta ciudad de Ciudad Rodrigo, en el 1º de Agosto de 1810, suplí las ceremonias del Bautismo a un niño que se llamó Juan (único de ese nombre) a quien en caso de necesidad había bautizado Angela Estevez, en el 20 de Junio de dicho año, por no haber Yglesia, tiempo, ni sosiego, a causa del Fuego de los enemigos Franceses que irrumpieron contra esta Plaza, hasta rendirla, en el mismo, en el que a cosa de las quatro de la mañana había nacido la criatura; hijo legítimo de Tomás Blanco, natural del lugar de Las Agallas, y Ana González, bautizada en esta Parroquia de Santa Marina. Nieto por línea paterna de Francisco Blanco y Margarita Torrecilla, n. del mencionado lugar de las Agallas y por la materna de Juan González, bautizado también en ésta de Santa Marina y María Blanco, bautizada en el Convento de Nuestra Señora de la Caridad, extramuros de esta ciudad. Fue Madrina la referida Angela Estevez, la que examiné acerca de la administración del Bautismo dado, y advertí su obligación. Fueron testigos Pedro López y Gabriel Fernández, y porque conste, lo firmo fecha ut supra
Bº Justo Lorenzo Franco"

"En la Yglesia Catedral de esta ciudad de Ciudad Rodrigo, 13 de Julio de 1814, bapticé a una niña nacida el día 10, y se llamó Manuela (única de este nombre) hija de Francisco Alfonso, baptizado en el lugar de El Carpio y Ramona Tello en la Villa de El Bodón. Nieta paterna de Bartolomé Alfonso y Olalla Gallego, del referido El Carpio y por la materna de Pedro Tello, de Martiago, y Juliana Cortés de El Bodón. Padrino: Manuel Castro. Testigos: Pedro García y Eugenio Pérez, Cabo 2º del 2º Regimiento de Yberia, que guarnece esta Plaza y para que conste lo firmo, como Cura del Sagrario de nominada Sta. Yglesia y encargado ínterinamente de la Parroquia de Santa Marina del Arrabal del Puente de estos extramuros, fecha ut supra.
Carlos Claudio Nuñez".

"En Ciudad Rodrigo, en Febrero de 1810, se presentó ante mí Josefa Rodríguez, mujer de Manuel Hernández, Cabo Primero del Regimiento Provincial de Ciudad Rodrigo, con la siguiente Partida de Bautismo que copiada a la letra dice así: D. José Mamerto del Campo, Presbítero Ministro Calificado del Santo Oficio de la Inquisición y su Comisario Propietario en la Isla de Tenerife, una de las Islas Canarias, Capéllán Cura Párroco del Batallón de Infantería de Línea de Canarias.
CERTIFICO: Que hallándonos acampados en el Campamento del Puente de Almaraz, en las inmediaciones del lugar de Ramón Gordo, y al frente de los enemigos franceses, con peligro de ser atacados, careciendo los pueblos inmediatos de Parroquia habilitada para el uso de administros los Santos Sacramentos, no habiendo otra mas inmediata que la de la Ciudad de Truxillo, que está distante siete leguas i atendidas estas circunstancias con la intemperie, i ningún auxilio mas que el campo raso, todo lo que ocasionaba un evidente peligro, bauticé y puso agua natural a una criatura hoi diez y ocho del mes de Septiembre de 1809, que había nacido el 8 del mismo mes, poniéndole por nombre María Engracia, hija del Manuel Hernández, Cabo Primero del Regimiento Provincial de Ciudad Rodrigo, que se halla unido a esta división y sin Capellán, puntualmente, natural de la villa de Robledillo i de Josefa Rodríguez, natural de Ciudad Rodrigo, ambos del mismo Obispado, reservando que se haga este bautizo con las solemnidades debido, i ponga Oleo, i Crisma i demás prevenido en el ritual romano de Nuestra Madre Iglesia, inmediatamente pueda pasar a Iglesia habilitada de las distantes de aquí, o que alguna de las inmediatas a este punto, se pongan en uso, como se les he prevenido a los padres de dicha criatura, que quedan citados, i al Padrino que debe presentarse a dicha solemnidad para que además de ésto se le dé el correspondiente asiendo en los Libros Parroquiales i pueda constar su formal Partida de Bautismo. Y para que conste al Párroco o Párrocos que tenga Cura Animorum ante quienes se presenten, que dicha criatura recibió el agua del Bautismo por legítimo Ministro y que no se reitere este Sacramento. Doi el presente en petición de los interesados en dicho Campamento del Puente de Almaraz a 18 de Septiembre de 1809.
Josef Mamerto del Campo.
CERTIFICO, yo el infraescripto Cura Castrense de los Militares Agregados a esta plaza de Ciudad Rodrigo que en el día 7 de Febrero de 1810, puso los Santos Oleos i suplí las Ceremonias que prescribe el Ritual Romano, las que se omitieron por las circunstancias arriba dichas, a María Engracia, hija de Manuel Hernández y Josefa Rodríguez como se expresa en la partida anterior y por verdad lo firmé.
Carlos Claudio Nuñez"

Sobre todo interesante la información que se puede encontrar acerca de Julián Sánchez "El Charro" y sus Lanceros de Castilla.

domingo, 19 de abril de 2009

ENTIERRO EN PALACIOS DE CAMPOS DEL CORONEL DEL 22 DE CAZADORES: LUIS PIETON PREMALE.

CALLES DE PALACIOS DE CAMPOS. AL FINALIZAR LA JORNADA SE ENCONTRABAN REPLETAS DE HERIDOS Y MUERTOS.

NUESTRA SEÑORA DE LA ANTIGUA, DONDE DESCANSAN LOS RESTOS DE PIETON

PÁRAMO DE VALDECUEVAS, A LA DERECHA POR DONDE SE ENCAMINAN LAS TROPAS DE LASALLE


FOTOGRAFÍA TOMADA EN EL PÁRAMO. AL FONDO EL CERRO DEL MOCLÍN. EN PRIMER TÉRMINO, ASCENDIENDO DESDE LA IZQUIERDA, EL PARAJE UTILIZADO POR LOS CAZADORES FRANCESES PARA CARGAR CONTRA LA IZQUIERDA DEL EJÉRCITO DE GALICIA. EN PRINCIPIO ESTA ZONA DEBERÍA ESTAR OCUPADA POR TROPAS ESPAÑOLAS, PERO LA CESIÓN DE LA 4ª DIVISIÓN AL GENERAL CUESTA DEJA LIBRE ESTE PASO. ERROR DE BLAKE POR NO ASEGURARLO.


El 14 de julio de 1808, en el término de la villa de Medina de Rioseco (Valladolid), tuvo lugar una batalla que, para Napoleón Bonaparte, sirvió para "poner a mi hermano José en el trono de Madrid". En el transcurso de la jornada tuvieron lugar una serie de cargas de caballería realizadas por el 22 de cazadores a caballo del ejército francés y parte del 10 del mismo cuerpo, yendo a su cabeza el legendario general Antoine Charles Lasalle. El ejército de Galicia, al mando de Blake, estando situado en la meseta conocida como Páramo de Valdecuevas, descuida su izquierda dando ocasión al ataque de la caballería francesa:

La 4ª división, por orden de Cuesta, se separó de nuestra falda de la izquierda y formó en el llano. Nuestra izquierda queda descubierta, la caballería enemiga se adelanta por aquel claro y subió por la espalda de nuestra vanguardia y por la izquierda de la 1ª división, cubierta por los Blandengues de Buenos Aires y algunos batallones con gente nueva, y amedrentados hicieron desordenar los cuerpos inmediatos, que fueron contenidos por los generales y oficiales, aunque nunca pudieron ordenarse enteramente y el desorden se comunicaba a las tropas nuevas…

Durante el transcurso de las cargas el coronel del 22 de cazadores Luis Pieton Premale es alcanzado y fallece, siendo trasladado a Palacios de Campos. De esta localidad han avanzado los imperiales al encuentro de los dos ejércitos españoles (Castilla y Galicia) y es ocupada por los bagajes e intendencia. También están alojadas en Palacios la mujer y la hija de Lasalle a la espera del resultado de la batalla:

El general Lasalle llevó con él a su mujer y su hija. La Sra. Lasalle se encontraba en una terrible situación durante la batalla, la informaron en la aldea donde ella había permanecido durante la batalla que el coronel Pieton había muerto y dos jefes de escuadrón del mismo cuerpo peligrosamente heridos. Ella les había visto junto a su marido cuando se encaminaron hacia el enemigo. No era conveniente llevar a su esposa a la guerra. Las calles estaban llenas de cadáveres, no era posible en la noche, dar un paso sin tropezar con los hombres y caballos muertos.

Pieton es enterrado en la nave de la iglesia de Nuestra Señora de la Antigua. Frente a la edificación, a lo lejos, se perfila Valdecuevas:

14 de julio
Luis Pieton Piemale enterrado en la nave principal de Ntra. Sra. De la Antigua, línea tercera, caballero de la orden de la Francia y de la de Vietemberg coronel del 22 de cazadores de a caballo. Se hizo el oficio de sepultura según el uso de Ntra. Madre la Iglesia.
Y para que conste lo firmo:
Juan Marcos Varrios

El suelo de la iglesia se volverá a abrir en enero del siguiente año, para recibir a un vecino muerto por las tropas francesas:

3 de enero de 1809
Gregorio Fernández muerto por la tropa francesa por castigo de haber muerto él a un francés.
Y para que conste lo firmo:
Juan Marcos Varrios


Libro de Defunciones de la Parroquia de Nuestra Señora la Antigua de la localidad de Palacios de Campos. Libro 5, Volumen 1783D
Journal du maréchal de Castellane 1804-1862. Tome 1. 1804-1823
Extracto del diario del ejército de Galicia desde 29 de mayo hasta el 14 de noviembre de 1808. Archivo Histórico Nacial. Diversos-Colecciones, 136,N.19

viernes, 17 de abril de 2009

BATALLA DE OCAÑA - 19 DE NOVIEMBRE DE 1809




VISTA AEREA DEL CAMPO DE BATALLA

VISTA AEREA CENTRO-DERECHA ESPAÑOLA
VISTA DEL CAMINO DE NOBLEJAS. EN ESTA POSICIÓN SE ENCONTRABAN LAS DIVISIONES DE CASTEJÓN Y JACOME

LA VILLA DE OCAÑA VISTA DESDE LA POSICIÓN DE LA DIVISIÓN DE GIRON

OCAÑA DESDE LA POSICIÓN DERECHA DE VIGODET

AL FONDO SE DISTINGUE LA TORRE DE SAN MARTÍN (LA IGLESIA FUE DERRIBADA), LUGAR DONDE SE ESTABLECIÓ AREIZAGA.

VISTA DE OCAÑA DESDE EL CAMINO DE ONTÍGOLA

FUENTE GRANDE. SE ENCUENTRA EN EL BARRANCO, POR ENCIMA DE LA EDIFICACIÓN SE ESTABLECIÓ LA RESERVA DEL REY JOSE I.


VISTA 360º DEL CAMPO DE BATALLA DESDE LA POSICIÓN DE LA DIVISIÓN DE LACY. LA CABALLERÍA FRANCESA EMPEZÓ A BARRER LA DERECHA ESPAÑOLA DESDE ESTE PARAJE


LA BATALLA

Tras la derrota de Almonacid y la posterior retirada hacia Andalucía, la Junta Central planea volver a intentar acosar la capital de España, reuniendo un gran ejército que pone al mando de Areizaga. Empezó Don Juan Carlos de Areizaga á moverse el 3 de noviembre. Su ejército estaba bien pertrechado, y tiempos hacia que los campos españoles no habían visto otro ni tan lucido ni tan numeroso. Distribuíase la infantería en siete divisiones estando al frente de la caballería el muy entendido general Don Manuel Freire. Caminaba el ejército repartido en dos grandes trozos, uno por Manzanares y otro por Valdepeñas. Precedía á todos Freire con 2000 caballos; seguíale la vanguardia que regía Don José Zayas, y á la que apoyaba con su 1ª división Don Luis Lacy. Los generales franceses París y Milhaud eran los mas avanzados, y al aproximarse los españoles se retiraron, el primero del lado de Toledo, el segundo por el camino real á la Guardia.
Media legua más allá de este pueblo, en donde el camino corre por una cañada profunda, situáronse el 8 de noviembre los caballos franceses en la cuesta llamada del Madero, y aguardaron á los nuestros en el paso más estrecho. Freire diestramente destacó dos regimientos al mando de don Vicente Osorio que cayesen sobre los enemigos alojados en Dos-Barrios, al mismo tiempo que él, con lo restante de la columna, atacaba por el frente. Treparon nuestros soldados por la cuesta con intrepidez, repelieron á los franceses y los persiguieron hasta Dos-Barrios. Unidos aquí Osorio y Freire continuaron el alcance hasta Ocaña, en donde los contuvo el fuego de cañón del enemigo. Mientras tanto Areizaga sentó el 9 su cuartel general en Tembleque, y aproximó a donde estaba Freire la vanguardia de Zayas compuesta de 6.000 hombres casi todos granaderos, y la 1ª división de Lacy: providencia necesaria por haberse agregado á la caballería de Milhaud la división polaca del 4° cuerpo francés. Volvió Freire á avanzar el 10 á Ocaña, delante de cuya villa estaban formados 2000 caballos enemigos, y detrás á la misma salida la división nombrada con sus cañones. Empezaron á jugar estos y á su fuego contestó la artillería volante española arrojando los jinetes á los del enemigo contra la villa, que abrigados de su infantería reprimieron á su vez á nuestros soldados. No aun dadas las cuatro de la tarde llegaron Zayas y Lacy, emboscado el último en un olivar cercano, dispúsose á la arremetida, pero Zayas juzgando estar su tropa muy cansada, difirió auxiliar el ataque hasta el día siguiente. Aprovechándose los enemigos de esta desgraciada suspensión, evacuaron á Ocaña, y por la noche se replegaron á Aranjuez.
El 11 de noviembre al fin todo el ejército español se hallaba junto en Ocaña. Resueltos los nuestros á avanzar á Madrid, hubiera convenido proseguir la marcha antes de que los franceses hubiesen agolpado hacia aquella parte fuerzas considerables.
Mas Areizaga, al principio tan arrogante, comenzó entonces á vacilar, y se inclinó á lo peor que fue á hacer movimientos de flanco lentos para aquella ocasión y desgraciados en su resultado. Envió pues la división de Lacy á que cruzase el Tajo del lado de Colmenar de Oreja, yendo la mayor parte á pasar dicho río por Villamanrique, en cuyo sitio se echaron al efecto puentes. El tiempo era de lluvia, y durante tres días sopló un huracán furioso. Corrió una semana entre detenciones y marchas, perdiendo los soldados en los malos caminos y aguas encharcadas casi todo el calzado. Areizaga con los obstáculos cada vez más indeciso acantonó su ejército entre Santa Cruz de la Zarza y el Tajo.
Mientras tanto los franceses fueron arrimando muchas tropas á Aranjuez. El mariscal Soult había ya antes sucedido al mariscal Jourdan en el mando de Mayor General de los ejércitos franceses, y las operaciones adquirieron fuerza y actividad. Sabedor de que los españoles se dirigían á pasar el Tajo por Villamanrique, envió allí el día 14 al mariscal Víctor, quien hallándose entonces solo con su 1er. cuerpo hubiera podido ser arrollado. Detúvose Areizaga y dio tiempo á que los franceses fuesen el 16 reforzados en aquel punto; lo cual visto por el general español, hizo que algunas tropas suyas puestas ya del otro lado del Tajo repasasen el río, y que se alzasen los puentes. Caminó en la noche del 17 hacia Ocaña, á cuya villa no llegó sino en la tarde del 18, y algunas tropas se rezagaron hasta la mañana del 19. La víspera de este día hubo un reencuentro de caballería cerca de Ontígola: los franceses rechazaron á los nuestros, mas perdieron al general Paris muerto á manos del valiente cabo español Vicente Manzano que recibió de la central un escudo de premio. Por nuestra parte también allí fue herido gravemente, y quedó en el campo por muerto, el hermano del duque de Rivas: don Ángel de Saavedra, no menos ilustre entonces por las armas que lo ha sido después por las letras. Areizaga, que moviéndose primero por el flanco dio lugar al avance y reunión de una parte de las tropas francesas, retrocediendo ahora á Ocaña, y andando como lanzadera, permitió que se reconcentrasen ó diesen la mano todas ellas. Difícil era idear movimientos mas desatentados.
Fue juntáronse pues del lado de Otígola y en Aranjuez los cuerpos 4° y 5° del mando de Sebastiani y Mortier, la reserva bajo el general Dessolles y la guardia de José, ascendiendo por lo menos el número de gente á 28.000 infantes y 6.000 caballos. De manera que Areizaga que antes tropezaba con menos de 20.000, ahora á causa de sus detenciones, marchas y contramarchas, tenia que habérselas con 34.000 por el frente, sin contar con los 14.000 del cuerpo de Víctor colocados hacia su flanco derecho, pues juntos todos pasaban de 48.000 combatientes; fuerza casi igual á la suya en número, y superior en práctica y disciplina.
Don Juan Carlos de Areizaga escogió para presentar batalla la villa de Ocaña, considerable y asentada en terreno llano y elevado á la entrada de la mesa que lleva su nombre. Las divisiones españolas se situaron en derredor de la población. Apostóse él á la izquierda del lado de la agria hondonada donde corre el camino real que va á Aranjuez. En el ala opuesta se situó la vanguardia de Zayas con dirección á Ontígola, y más á su derecha la primera división de Lacy, permaneciendo á espaldas casi toda la caballería. Hubo también tropas dentro de Ocaña. El general en jefe no dio ni orden ni colocación fija á la mayor parte de sus divisiones. Encaramóse en un campanario de la villa, desde donde contentándose con atalayar y descubrir el campo continuó aturdido sin tomar disposición alguna acertada. El 4° cuerpo del mando de Sebastiani, sostenido por Mortier, empeñó la pelea con nuestra derecha. Zayas apoyado en la división de Don Pedro Agustín Giron y el general Lacy batallaron vivamente, haciendo maravillas nuestra artillería. El último sobre todo avanzó contra el general Leval herido, y empuñando en una mano para alentar á los suyos la bandera del regimiento de Burgos, todo lo atropelló y cogió una batería que estaba al frente. Costó sangre tan intrépida acometida, y entre todos fue allí gravemente herido el marqués de Villacampo oficial distinguido y ayudante de Lacy. Si hubiera sido apoyado entonces este general, los franceses rotos de aquel lado no alcanzarían fácilmente el triunfo; pero Lacy solo sin que le siguiera caballería ni tampoco le auxiliara el general Zayas, á quien puso según parece en grande embarazo Areizaga dándole primero orden de atacar y luego contra orden, tuvo en breve que cejar, y todo se volvió confusión. El general Girard entró en la villa, cuya plaza ardió; Dessoles y José avanzaron contra la izquierda española, que se retiró precipitadamente, y ya por los llanos de la Mancha no se divisaban sino pelotones de gente marchando á la ventura, ó huyendo azorados del enemigo. Areizaga bajó de su campanario, no tomó providencia para reunir las reliquias de su ejército, ni señaló punto de retirada. Continuó su camino á Daimiel, de donde serenamente dio un parte al gobierno el 20, en el que estuvo lejos de pintar la catástrofe sucedida. Ésta fue de las más lamentables. Contáronse por lo menos 13.000 prisioneros, de 4 á 5.000 muertos ó heridos, fueron abandonados más de 40 cañones, carros, víveres y municiones: una desolación. Los franceses apenas perdieron 2.000 hombres. Solo quedaron de los nuestros en pie algunos batallones, la división segunda del mando de Vigodet, y parte de la caballería á las órdenes de Freire. En dos meses no pudieron volver á reunirse á las raíces de Sierra-Morena 25.000 hombres.

Historia del levantamiento, guerra y revolución de España
Escrito por José María Queipo de Llano Ruiz de Saravia Toreno
Publicado por Librería Europea de Baudry, 1838

TESTIMONIOS

Dos Barrios 19 de noviembre de 1809
ORDEN GENERAL DEL EJERCITO FRANCÉS
S.M. se apresura a dar a conocer al ejército que las tropas imperiales del cuarto y quinto cuerpo, con la caballería de su dotación, y la tercera división de dragones, la guardia real de S.M. el REY de España, y algunas tropas españolas al servicio de S.M. han alcanzado en Ocaña una victoria señalada.
El ejército de la Mancha, que había recibido numerosos refuerzos del de Extremadura, con los cuales ascendía a 55000 hombres, ha sido destruido: todos sus bagajes, toda su artillería, y 30 banderas han caído en nuestro poder; los cañones tomados hasta ahora son 50. El número de prisioneros, entre los cuales se cuentan tres generales, seis coroneles y 700 oficiales de todas graduaciones, asciende ya a 25000; la tierra está sembrada de cadáveres, 40000 fusiles han quedado sobre el campo de batalla.
A cada instante llegan más prisioneros, y se cree que su número subirá a 300.
Parece positivo que no queda al ejército enemigo un solo batallón en estado de combatir.
El primer cuerpo del ejército, que no tenía enemigos delante, ha pasado el Tajo por Villamanrique. Su vanguardia ha hecho 1000 prisioneros, y cogido una gran cantidad de equipajes.= El mariscal del Imperio, mayor general = Firmado, duque de Dalmacia.= Por ampliación, el general de división, ayudante mayor general, Daultanne.


INFORMACIÓN PUBLICADA EN LA GACETA DE MADRID
Aranjuez 19 de noviembre
El ejército de Andalucía, después de reforzado por el de Extremadura, se había aventurado a tomar posición en Ocaña, y aun llegaron a lisonjearse sus jefes y la junta de Sevilla que podía tomar la ofensiva, pasando el Tajo más arriba de Aranjuez.
El REY dejándolos por algunos días en esta confianza, preparó la reunión de varios cuerpos del ejército con tal rapidez y oportunidad, que hoy al amanecer logró encontrar, en la posición de Ocaña, a todo el citado ejército reunido y compuesto de unos 60000 hombres.
La acción principió por un fuerte cañoneo; pero decidido muy luego el ataque de la derecha de los enemigos, y dirigido en todas partes con la mayor maestría, la victoria de las armas de S.M. ha sido completa, y su resultado el de coger mas de 15000 prisioneros, casi toda la artillería y los equipajes.
El alcance se seguía todavía esta noche, y según opinan los mismos prisioneros, apenas se libertará otra tropa que parte de la caballería.
A pesar de tan glorioso y brillante resultado, el corazón del REY solo podría considerarlo completo si produjeses la tranquilidad de la España y le dejase trabajar para su felicidad.
Madrid 21 de noviembre
Ayer a las cinco y media de la tarde, esto es, a las 48 horas de su salida, entró el REY en esta capital, después de haber destruido completamente un ejército de 60000 hombres. S.M. podría decir como Cesar: veni, vidi, vici.

TESTIMONIO DE UN COMISIONARIO DE LA JUNTA CENTRAL
Señor :
Con cuanto dolor me veo en la precisión de manifestar a V.M. la desgraciada suerte que en este día ha experimentado este ejército. Entre 7 y 8 de esta mañana empezó el fuego por las guerrillas de una y otra parte, hasta las diez que se formalizó el ataque, a cuya hora me presenté, y observando una y otra línea que la del enemigo estaba situada de la parte de allá de Ocaña por la derecha e izquierda del pueblo y la nuestra de la parte de acá del mismo, la que por buen rato sostuvo un fuego sumamente vivo, pero como a las dos horas de esto se empezó a experimentar, particularmente por el centro, una corta dispersión a este tiempo, los enemigos hicieron un movimiento sobre nuestra derecha que amenazaba envolverle. Con este motivo se aumentó la dispersión en términos de no poderla contener. Los enemigos se aprovechan de la ocasión, nuestra caballería está tímida y consiguen romper la línea y envolver nuestra derecha y últimamente estos S.S. de la Junta de la Carolina que me acompañaban, se vieron arrollados como yo por nuestra caballería. La pérdida de nuestras tropas la conceptuó de bastante consideración, igualmente de la artillería. El general en jefe y algunos de División en los últimos momentos les vi muy apurados, no se que habrá sido de su suerte, y por consiguiente y por si este da la desgracia de que no pueda tomar las providencias oportunas para los puntos de Sierra Morena que serán donde podamos conseguir la reunión. Oficio con esta fecha al general de aquel cantón: el Conde de San Agustín de Toro Hermoso, para que sin perder momento, valiéndose de las Juntas de Jaén y Córdoba, proporcione no solo poner a cubierto dichos puntos, sino que en ellos contenga y reúna los dispersos de este ejército.
Villa Cañas 19 de noviembre de 1809
Juan de Dios Gutiérrez Ravé

DESPACHO DE ZAYAS
Excelentísimo Sr. :
En cumplimiento de la orden que por el conducto del mayor general de infantería recibí de V.E. para que detalladamente participase las ocurrencias de la división a mi mando en la acción del 19 del pasado sobre Ocaña, con expresión de los muertos, heridos y prisioneros y acciones distinguidas que puedan haber hecho algunos individuos y por el contrario digo: Que al amanecer del dicho día mande al teniente coronel D. Josef Villalobos, comandante de las partidas de guerrilla de caballería, se adelantase hasta dar con los enemigos, y para sostenerle recibió orden el teniente coronel D. Antonio Ramón, comandante del cuerpo volante de infantería, siguiendo a ambos muy de cerca el todo de la vanguardia, que debía obrar en unión con la 2ª y 3ª división al mando del brigadier D. Gaspar Bigodet y del mariscal de campo D. Pedro Agustín Girón, el cual por su mayor antigüedad y disposición de V.E. ejercía el mando. Ocaña, que se halla situada en una llanura inmensa llamada la Meseta, está cortada por el frente, que da vista al camino de Aranjuez, por un profundo barranco que se extiende por su derecha casi hasta los Olivares de Noblejas y Villarubia, la izquierda es una ceja o continuación de la misma meseta que se adelanta a tiro de cañón, hasta morir en el camino Real que limita y encajona, inutilizándolo para las marchas en guerra cuando el enemigo está cerca. Del mismo pueblo sale un camino de carretas, llamado el de Ontigola o camino viejo de Aranjuez, dificultosísimo para la subida de la artillería pero que se convierte después en una gran llanura a igual nivel de la meseta. Es pues por ese camino que dirigí mi marcha y el que debían seguir las otras divisiones. Aun bien no habían llegado a lo alto todos los cuerpos de la división, cuando Villalobos me anunció la proximidad de los franceses en gran número. Continué adelantando por si conseguía detenerlos, pero no tardé en recibir segundo parte en que me expresaba venían sobre el galope sin que le hubiesen dado lugar a reconocer su fuerza total. Al momento mandé desplegar por batallones en masa y viendo que el fuego de las guerrillas estaba ya sobre mí hice mis disposiciones para recibir la caballería, previniendo de este movimiento y novedad a Giron. En esta situación se presentó V.E. y tuve el gusto de manifestarle: que las tropas que tenía el honor de mandar, estaban llenas de confianza y deseaban se las emplease con la distinción a que su valor tantas veces acreditado en esta guerra le daba derecho; V.E. dispuso entonces retrocediese y viniese a ocupar la primer posición que había tenido, apoyando mi derecha al pueblo y extendiéndome casi paralelo al camino Real a Dos Barrios; esta operación se efectuó con orden y prontitud, dejando cubierto, con las compañías de cazadores de los cuerpos, el frente del pueblo y avenidas de Aranjuez y Ontigola; mientras que el cuerpo volante y guerrillas de caballería continuaban batiéndose con el mayor denuedo. En esta situación permanecieron condenados a no hacer nada los valientes de la vanguardia, hasta que a las diez y media se presento el coronel del Real Cuerpo de Artillería D. Manuel de Llanos con la voz de V.E. para que atacase, sin determinar el punto ni objeto; en consecuencia marché por la más corta distancia sin que el vivo fuego de artillería que dirigían a las tropas alterase su firmeza ni desmintiese el concepto de bizarro con que el ejército los decoraba. Sobre la marcha recibí segunda orden de V.E. comunicada por D. N. Revenga para que retrogradase a sostener la 2ª División, mande media vuelta a la izquierda y marchar en retirada hasta ocupar mi antigua posición, desde la cual comisioné al teniente coronel del Real Cuerpo de ingenieros D. Blas Manuel Teruel para que informase a V.E. de quedar cumplidas sus órdenes y suplicarle tuviese a bien comunicarme las que creyese convenientes al ejército en la jornada, advirtiéndole que el fuego se hallaba ya en los olivares del término de Dos Barrios; al regreso Teruel me dijo que V.E. aprobaba mis movimientos y que en lo sucesivo obrase como mejor conviniese a las circunstancias. No satisfecho aun supliqué al capitán del Fernando 7º D. Manuel Alcalá, oficial adicto al Estado Mayor de V.E., volviese a decirle que mi división estaba pronta y con la mejor voluntad de batirse, que los momentos eran críticos y exigían órdenes precisas y terminantes, mayormente cuando todas las divisiones y aun la caballería de la derecha se hallaba en completa y plena retirada. Alcalá no volvía, no por otro conducto me llegaban las instrucciones de V.E.; mientras tanto el enemigo avanzaba por su frente y establecía sus baterías que dirigía con acierto sobre mis masas, por la izquierda su caballería empezaba a dejarse ver, y el pueblo ya se hallaba ocupado por algunas tropas ligeras, de suerte que todo dictaba la necesidad de variar de posición o emprender la retirada, para lo cual di mis disposiciones situando la artillería ventajosamente, con objeto de contener la marcha rápida con que el enemigo se adelantaba y aminorar sus fuegos; lo que se consiguió por el acierto y bizarría con que se efectuaban dichas ordenes. Mi izquierda estaba apoyada y sostenida por la caballería de vanguardia, al mando del brigadier D. Josef de Rivas, la infantería se movía majestuosamente, y cada veinte o treinta pasos se detenía para hacer frente a los enemigos. Por la derecha casi nada debía temer. Osorio, con los cuerpos de dragones de Granada, Granaderos de Fernando 7º, Lusitania y Farnesio, me cubría; no obstante viendo que el enemigo formaba ya algunos caballos a la inmediación de la ermita de San Sebastián, comisioné a mi ayudante de campo D. Juan Laera, capitán de dragones de la Reina, para que previniese a Osorio los cargase con la mayor firmeza, este jefe no se hallaba a mis órdenes, y no creyó deber dar cumplimiento a ellas, igual prevención hice hacer al sargento mayor de dragones de Lusitania D. Santiago Vigal el que a pesar de la mejor voluntad me manifestó no tener sino de sesenta a setenta caballos, por cuya razón y para asegurar mas y mas la marcha de mi división y la de las tropas de la 1ª, 3ª y 4ª que entraban en el Olivar, mandé a Rivas destacase los escuadrones del regimiento Cazadores Imperiales que el mismo Laera fue a situar. El batallón de Voluntarios de Valencia se dispersó en guerrillas ocupando el frente del olivar que hacía impenetrable; todas las precauciones de seguridades fueron tomadas, y todos mis ayudantes me anunciaban que mis órdenes eran efectuadas con precisión, por cuya razón y para proteger mas eficazmente mi artillería que quería situar a la cabeza de las columnas, reduje éstas a dos que marchaban paralelamente y a distancia proporcionada para poder maniobrar en caso necesario. Mi ayudante general D. Domingo Martínez, encargado de la colocación de las tropas ligeras, me dio parte que Valencia se hallaba perfectamente situado, y el capitán de dicho cuerpo D. Antonio Ordóñez que el batallón de Voluntarios de Plasencia le servía de reserva. Hasta aquí todo presagiaba el más feliz éxito, y yo felicitaba a los jefes de los cuerpos por la firmeza, unión y buen orden con que sus tropas continuaban la marcha a pesar del fuego de 16 piezas de artillería con que trataban de alterarla. Los regimientos más bisoños: Voluntarios de España, que por primera vez oían el fuego, despreciaban las granadas que repetidas veces vi caer en medio de sus filas. En las columnas de granaderos se oía a los oficiales, cuando las balas llevaban alguno hilera, estrechar las distancias. La caballería, en columna por escuadrones, continuaba marchando y conservaba la colocación que se le había dado. Ya me hallaba a corta distancia de Dos Barrios, cuando las voces alto repetidas confusamente, y la marcha apresurada de los cuerpos dispersos que buscaban su apoyo en la unión y orden de la División, me anunciaron la proximidad de la caballería enemiga. Mis flancos se hallaron al momento embarazados por la confusión y desorden de los regimientos que marchaban en tropel. La caballería que había dejado a la derecha en quien fundaba mi seguridad, ya no existía, y en dispersión atravesaba por medio de la infantería. Vuelvo atrás para llamar a mi caballería y hallo en el claro de mis columnas parte del regimiento de Farnesio, con su coronel a la cabeza a quien di orden positiva de cargar a los enemigos que ya se habían prolongado por mi derecha y desbordaban mi frente. El regimiento de Pavía, que siempre y en todas las ocurrencias de la vanguardia había conservado un nombre distinguido, se hallaba mezclado con Farnesio y en medio de la infantería, sin embargo recibió orden para atacar y lo hubiera efectuado sin duda con bizarría, si hubiera podido conservar su formación, pero sin esta los esfuerzos de los oficiales son nulos y la fuerza desaparece. Los valientes escuadrones 1º y 2º de Húsares de Extremadura eran demasiado reducidos para con empeño oponerse a las fuerzas considerables que ya nos amenazaban, así en un momento desapareció toda la caballería y la infantería quedó reducida a sus propios recursos. Nada hubiera importado si los antecedentes que he manifestado no me hubiesen imposibilitado el maniobrar, pues al soldado en medio de tal conflicto no le había abandonado su valor, gritando a todo momento: mi general mate V. al que no efectúe sus órdenes; sostenido de la intrepidez de mis oficiales aun veía esperanzas, y para realizarlas comisioné a mi ayudante el capitán de dragones de Almansa D. Ramón Sentmanat a que se avistase con el mariscal de campo D. Manuel Freyre y le suplicase detuviese el número de caballos que pudiese, con cuya operación aun podríamos salvarnos. Freyre desgraciadamente no podía ofrecerme sino su intrépido y personal valor, siendo los esfuerzos que hacían los jefes de los cuerpos para formarlos y oponer sus bayonetas a los enemigos, infructuosos, porque el flujo y confusión con que los dispersos se habían introducido y mezclado en nuestras filas inutilizaban sus disposiciones, pereciendo en este modo inútilmente para la causa de la Patria, una división compuesta de hombres dignos de mejor suerte. Tengo la satisfacción de anunciar a V.E. que los talentos y celo de mí 2º el Exmo. Sr. Conde de Castroterreño me acompañaron por todas partes y sirvieron en la mejor utilidad, y que todos los jefes, oficiales y tropas han cumplido consigo propio y manifestado los más vehementes deseos de sobresalir. Los oficiales de mi estado mayor han servido con utilidad y no han perdonado riesgo para satisfacer a sus deberes y dar cumplimiento a mis órdenes. Dios guarde a V.E. muchos años.

Sta. Cruz de Mudela 4 de diciembre de 1809
Josef Zayas

Al Exmo. Sr. D. Juan Carlos de Areyzaga
ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL, ESTADO 43 A
Sección de Guerra. Correspondencia con Generales y Mariscales de Campo.


Vistas del campo de batalla:
http://www.batalladetrafalgar.com/2016/07/vistas-del-campo-de-batalla-de-ocana.html