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domingo, 23 de enero de 2022

ORDEN DE BATALLA DEL EJÉRCITO DE EXTREMADURA EN OCTUBRE DE 1808

 Informe francés sobre la disposición en orden de batalla del Ejército de Extremadura. Se realizaría en el mes de octubre de 1808 cuando Galluzo todavía estaba a su mando, antes de salir de Madrid camino del desastre de Gamonal




miércoles, 8 de diciembre de 2021

ACTOS EN TURIENZO DE LOS CABALLEROS A LOS SOLDADOS PARAGUAYOS DEL BATALLÓN BUENOS AIRES

 Fotos cedidas por la Asociación Histórica Cultural Voluntarios de León (20 de noviembre 2021)





















sábado, 9 de octubre de 2021

NAPOLEÓN A MURAT NOMBRÁNDOLE LUGARTENIENTE DEL EJÉRCITO FRANCÉS EN ESPAÑA

 Napoleón a Murat, 20 de febrero de 1808. Carta depositada en Francia.

Es el comienzo de la relación entre Murat y España. En la carta se desvela claramente las intenciones de Napoleón con España.

INSTRUCCIONES PARA EL PRÍNCIPE MURAT, TENIENTE DEL IMPERIO EN ESPAÑA

París, 20 de febrero de 1808. Mi ministro de la Guerra debe haberte informado de que te he nombrado mi lugarteniente de mi ejército en España. El 2º cuerpo de la Gironda comandado por el general Dupont, el cuerpo de observación de las costas del Océano comandado por el mariscal Moncey, la división de los Pirineos Occidentales comandada por el general Mouton y de la que entregaré al general Merle, la división de los Pirineos Orientales comandada por el general Dufresne, el destacamento de mi Guardia a pie y a caballo comandado por el general Lepic, las tropas que forman los regimientos provisionales 16 ", 17 ° y 18 °, los cinco batallones de las legiones de reserva que se completarán en Burdeos, forman los ejércitos cerca de los cuales te he designado mi lugarteniente, y al que debes, en esta capacidad, dar todas las órdenes necesarias durante mi ausencia. Tiene su sede en Valladolid; la de las costas del Océano tiene su sede en Burgos; la división de los Pirineos Occidentales está en Pamplona; la de los Pirineos Orientales está en Barcelona; la división de mi Guardia tiene órdenes de dirigirse desde 1 al 3 de marzo en Bayona, finalmente el General Savary partió hoy para Orleans, y es probable que, mañana o pasado mañana, los regimientos provisionales 16 º, 17 ° y 18 ° partan hacia Burdeos. Antes de que lleguen, les haré saber el destino de estas tropas.
Los regimientos provisionales de caballería se reúnen en Poitiers. El Ministro de Guerra os informará de la formación de varios regimientos de marcha que reforzarán los regimientos de caballería que tengo en España. También se forman varios regimientos de infantería, marchando, independientemente de los regimientos provisionales reunidos en Orleans.
Para reforzar los primeros doce regimientos provisionales que están en el cuerpo del mariscal Moncey. El general la Riboisière comanda la artillería y se dirigió a Bayona. Se nombrará a un comandante en jefe de ingenieros, así como a un oficial autorizador en jefe que actuará como administrador.
Harás adelantar a uno de tus edecanes, que irá a Valladolid, y a otro, que irá a Burgos, para tomar el estado de cosas del cuerpo del mariscal Moncey y el del cuerpo del general Dupont. Enviarás un tercero a Pamplona, para tener la situación de la división del Pirineo Occidental. Escribirás, a través de estos ayudantes de campo, a los generales, informándoles de tu llegada a Bayona y dándoles las instrucciones necesarias en caso de imprevistos.
El general Dupont debe tener 300.000 raciones de galletas, es decir, alimentos para su cuerpo de ejército durante quince días. Hubo que transportar 300.000 raciones de galletas de Bayona a Vitoria; que también da de comer durante dos semanas al cuerpo del mariscal Moncey. Dar orden de que estas provisiones sean transportadas a Burgos, y que, además, se haga en esta última ciudad, para que los quince días de provisiones en el cuerpo del Mariscal Moncey estén bien asegurados.
El general la Riboisière, al mando de la artillería, que conoce todas las órdenes que he dado, dirigirá los movimientos de los distintas parques de acuerdo con mis intenciones.
Verá por la correspondencia adjunta, que leerá y que luego remitirá al Ministro de Guerra, que el general Darmagnac, que tenía el mando de la división de los Pirineos Occidentales, no entró en la ciudadela de Pamplona, se contentó con ocupar la ciudad. Es una gran imprudencia por su parte haber entrado en la ciudad con 2.500 hombres sin su artillería. Su división debe ser actualmente de 3.000 hombres; se le adjunta doce piezas de artillería; le deben ser enviados sin demora, haciendo de esta artillería un desvío por la carretera principal, ya que no puede enviarse directamente a causa de la nieve. En cuanto tenga la certeza de que los doce cañones están en Pamplona, y de que ha llegado allí el general Merle, al que acabo de dar el mando de esta división, le escribirá al Comandante General de Navarra que hay que ocupar la ciudadela de Pamplona, para poner a salvo mi retaguardia; que estoy en paz con el Rey de España, pero que es necesario, ya que los intereses comunes obligan a mis tropas a entrar en España, que la retaguardia esté custodiada, etc. Además, encargarás a los que mandes allí que aseguren a los habitantes de la provincia que, sean cuales sean los hechos, seré el primero en defender la integridad de sus privilegios.
Después de la ciudadela de Pamplona, la más importante es la de San Sebastián. Enviarás a ver la situación en la que se encuentra y, si lo merece, la harás ocupar, así como cualquier otra fortaleza que estaría entre Valladolid, Pamplona y Francia, para que nuestra retaguardia del ejército esté perfectamente.
El ayudante de campo que enviarás al general Moncey irá a Aranda en el Duero, y le pedirás al general Dupont que te envíe la ruta de Valladolid a Madrid, y al mariscal Moncey que te envíe la de Aranda a Valladolid, y de Burgos a Aranda y Madrid, dando a conocer la posición, las montañas y el número de días que habría.
Tus comunicaciones con los comandantes españoles deben ser amistosas y tu explicación de la ocupación de las fortalezas debe ser solo la necesidad de asegurar la retaguardia del ejército. Si sucedía que el comandante general de Navarra se negaba a entregar la fortaleza de Pamplona, emplearías las tropas del mariscal Moncey para obligarlo a entregarla.
Además, es inútil que no tengas comunicación con el juzgado de España hasta que le haya dado la orden. Lo principal, sobre todo, es ocupar la ciudadela de Pamplona. - Napoleón