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sábado, 9 de octubre de 2021

NAPOLEÓN A MURAT NOMBRÁNDOLE LUGARTENIENTE DEL EJÉRCITO FRANCÉS EN ESPAÑA

 Napoleón a Murat, 20 de febrero de 1808. Carta depositada en Francia.

Es el comienzo de la relación entre Murat y España. En la carta se desvela claramente las intenciones de Napoleón con España.

INSTRUCCIONES PARA EL PRÍNCIPE MURAT, TENIENTE DEL IMPERIO EN ESPAÑA

París, 20 de febrero de 1808. Mi ministro de la Guerra debe haberte informado de que te he nombrado mi lugarteniente de mi ejército en España. El 2º cuerpo de la Gironda comandado por el general Dupont, el cuerpo de observación de las costas del Océano comandado por el mariscal Moncey, la división de los Pirineos Occidentales comandada por el general Mouton y de la que entregaré al general Merle, la división de los Pirineos Orientales comandada por el general Dufresne, el destacamento de mi Guardia a pie y a caballo comandado por el general Lepic, las tropas que forman los regimientos provisionales 16 ", 17 ° y 18 °, los cinco batallones de las legiones de reserva que se completarán en Burdeos, forman los ejércitos cerca de los cuales te he designado mi lugarteniente, y al que debes, en esta capacidad, dar todas las órdenes necesarias durante mi ausencia. Tiene su sede en Valladolid; la de las costas del Océano tiene su sede en Burgos; la división de los Pirineos Occidentales está en Pamplona; la de los Pirineos Orientales está en Barcelona; la división de mi Guardia tiene órdenes de dirigirse desde 1 al 3 de marzo en Bayona, finalmente el General Savary partió hoy para Orleans, y es probable que, mañana o pasado mañana, los regimientos provisionales 16 º, 17 ° y 18 ° partan hacia Burdeos. Antes de que lleguen, les haré saber el destino de estas tropas.
Los regimientos provisionales de caballería se reúnen en Poitiers. El Ministro de Guerra os informará de la formación de varios regimientos de marcha que reforzarán los regimientos de caballería que tengo en España. También se forman varios regimientos de infantería, marchando, independientemente de los regimientos provisionales reunidos en Orleans.
Para reforzar los primeros doce regimientos provisionales que están en el cuerpo del mariscal Moncey. El general la Riboisière comanda la artillería y se dirigió a Bayona. Se nombrará a un comandante en jefe de ingenieros, así como a un oficial autorizador en jefe que actuará como administrador.
Harás adelantar a uno de tus edecanes, que irá a Valladolid, y a otro, que irá a Burgos, para tomar el estado de cosas del cuerpo del mariscal Moncey y el del cuerpo del general Dupont. Enviarás un tercero a Pamplona, para tener la situación de la división del Pirineo Occidental. Escribirás, a través de estos ayudantes de campo, a los generales, informándoles de tu llegada a Bayona y dándoles las instrucciones necesarias en caso de imprevistos.
El general Dupont debe tener 300.000 raciones de galletas, es decir, alimentos para su cuerpo de ejército durante quince días. Hubo que transportar 300.000 raciones de galletas de Bayona a Vitoria; que también da de comer durante dos semanas al cuerpo del mariscal Moncey. Dar orden de que estas provisiones sean transportadas a Burgos, y que, además, se haga en esta última ciudad, para que los quince días de provisiones en el cuerpo del Mariscal Moncey estén bien asegurados.
El general la Riboisière, al mando de la artillería, que conoce todas las órdenes que he dado, dirigirá los movimientos de los distintas parques de acuerdo con mis intenciones.
Verá por la correspondencia adjunta, que leerá y que luego remitirá al Ministro de Guerra, que el general Darmagnac, que tenía el mando de la división de los Pirineos Occidentales, no entró en la ciudadela de Pamplona, se contentó con ocupar la ciudad. Es una gran imprudencia por su parte haber entrado en la ciudad con 2.500 hombres sin su artillería. Su división debe ser actualmente de 3.000 hombres; se le adjunta doce piezas de artillería; le deben ser enviados sin demora, haciendo de esta artillería un desvío por la carretera principal, ya que no puede enviarse directamente a causa de la nieve. En cuanto tenga la certeza de que los doce cañones están en Pamplona, y de que ha llegado allí el general Merle, al que acabo de dar el mando de esta división, le escribirá al Comandante General de Navarra que hay que ocupar la ciudadela de Pamplona, para poner a salvo mi retaguardia; que estoy en paz con el Rey de España, pero que es necesario, ya que los intereses comunes obligan a mis tropas a entrar en España, que la retaguardia esté custodiada, etc. Además, encargarás a los que mandes allí que aseguren a los habitantes de la provincia que, sean cuales sean los hechos, seré el primero en defender la integridad de sus privilegios.
Después de la ciudadela de Pamplona, la más importante es la de San Sebastián. Enviarás a ver la situación en la que se encuentra y, si lo merece, la harás ocupar, así como cualquier otra fortaleza que estaría entre Valladolid, Pamplona y Francia, para que nuestra retaguardia del ejército esté perfectamente.
El ayudante de campo que enviarás al general Moncey irá a Aranda en el Duero, y le pedirás al general Dupont que te envíe la ruta de Valladolid a Madrid, y al mariscal Moncey que te envíe la de Aranda a Valladolid, y de Burgos a Aranda y Madrid, dando a conocer la posición, las montañas y el número de días que habría.
Tus comunicaciones con los comandantes españoles deben ser amistosas y tu explicación de la ocupación de las fortalezas debe ser solo la necesidad de asegurar la retaguardia del ejército. Si sucedía que el comandante general de Navarra se negaba a entregar la fortaleza de Pamplona, emplearías las tropas del mariscal Moncey para obligarlo a entregarla.
Además, es inútil que no tengas comunicación con el juzgado de España hasta que le haya dado la orden. Lo principal, sobre todo, es ocupar la ciudadela de Pamplona. - Napoleón






martes, 10 de agosto de 2021

DESCRIPCIÓN DEL BRIGADIER FRANCISCO ROVIRA

Descripción del Brigadier Francisco Rovira (antes de empezar la guerra era presbítero y doctor en Teología) de un testigo a su paso por Denia en mayo de 1811, un mes después de haber tomado el castillo de Figueras


Retrato de Rovira - Museo del Prado, en depósito en el Castillo de San Fernando (Figueras)



viernes, 9 de julio de 2021

CIUDAD RODRIGO, CORRESPONDENCIA ENTRE HERRASTI Y NEY (SITIO DE 1810)

En los archivos militares de Francia se conserva parte de la correspondencia intercambiada por Ney y Herrasti durante el Sitio de Ciudad Rodrigo de 1810, además de los informes franceses relacionados con el ataque a la Plaza.

Las dos cartas que se muestran en esta entrada corresponden a la primera oferta de capitulación que ofrece Ney a Herrasti por medio del general de División Mermet, la respuesta por parte de Herrasti fue de palabra, negándose a rendir la plaza. 

Los trabajos por parte de los franceses avanzaron rápido y una vez abierta brecha Ney volvió a ofrecer la capitulación a Herrasti que la rechazó nuevamente, siendo su respuesta la segunda carta mostrada.




La traducción de la carta la hace el propio Herrasti en su relación histórica del Sitio publicada en 1814:

12 de mayo 1810

Señor Gobernador,

Estoy lisonjeado de ofreceros en nombre de S. E. el señor Mariscal duque de Elchingen, comandante en jefe, proposiciones que son todas en vuestra ventaja, y que deben conveniros, si calculáis los verdaderos intereses de vuestra guarnición, de nuestra ciudad y de vuestra patria.

Si entregáis la plaza que mandáis a las tropas de S. M. el Emperador, S. E. se empeña con la lealtad que le es conocida a conservar a los oficiales sus empleos militares, a darles si lo prefieren el permiso de retirarse a sus casas, y hacerles disfrutar de la pensión a que tendrán derecho; el señor Mariscal promete el mismo favor a todas las tropas que están bajo vuestras órdenes: a las autoridades civiles la conservación de sus empleos, y a los habitantes de Ciudad-Rodrigo el respeto inviolable de sus personas y de sus propiedades,

Si al contrario, rehusáis toda especie de acomodo, S. E. de quien los sucesos han coronado siempre se propone desplegar todos los grandes medios que vos sabéis que tiene actualmente en su poder, y apoyado de todas las fuerzas que le rodean, reducirá en pocos días una plaza, que os será entonces imposible defender, y una guarnición que podéis salvar todavía.

Vuestra resistencia será nula, y vos debéis convenceros de ello. En cuanto a mí tendré el sentimiento de no haber podido impedir una efusión de sangre inútil, y vos, señor Gobernador, de haber causado la pérdida de una ciudad interesante y desgraciada.

El momento crítico está muy cercano para que vos tengáis otro partido que tomar.

Astorga se ha rendido demasiado tarde, si la guarnición hubiese mejor conocido sus intereses habría menos sufrido, y no sería prisionera de guerra. Vuestros aliados os engañan, ellos os abandonarán, y vosotros os encontrareis aislados y entregados a vuestras propias fuerzas,

Vos sabéis que la Andalucía está pacífica, bien presto toda la España estará sumisa y esta nación libre de las desgracias de la guerra y de la anarquía.

La situación del Imperio francés es tal, que una pequeña plaza como Ciudad-Rodrigo, no sería capaz de detener sus esfuerzos, y que la conquista le vendrá a ser fácil desde que es útil a las operaciones de su ejército.

Es más a propósito, señor Gobernador, cedérnosla amistosamente, y pasar vos y la tropa que mandáis al servicio del Rey José, de quien los soldados y los vasallos bendicen ya el reinado; vuestro destino y el suyo será bien más dichoso: a estas proposiciones francas y leales S. E. añade la promesa que será igualmente cumplida con la mayor fidelidad, de trataros con todos los miramientos y respetos debidos a vuestros servicios militares, y a vuestro mérito personal. .

Un hombre valiente tiene igualmente derechos a la estimación pública, cuando se conviene a condiciones compatibles con el honor y la necesidad por las circunstancias, que cuando por una obstinación superflua se hace sordo a los medios de conciliación y a la voz de la razón. Yo quiero creer, señor Gobernador, que vos reflexionareis maduramente sobre las proposiciones que os hago, y que si existiese algún espíritu inquieto o desconfiado que tentase a influir en vuestra determinación, vuestra sabiduría sabrá atraerlo a la persuasión.

Si algún punto de mi carta tuviese necesidad de interpretación, os ofrezco aclararlo yo mismo, y encontrarme para ello en el paraje que me señalareis.

En mi particular, señor Gobernador, me felicito de haber tenido la ocasión de aseguraros de la alta estimación que os tengo, y de la consideración distinguida, con la cual tengo el honor de ser vuestro más rendido y más obediente servidor, el General de división, comandante de las tropas imperiales, acampadas delante de la plaza de Ciudad-Rodrigo. = Mermet.

 



28 de junio 1810

Señor Mariscal,

Después de cuarenta y nueve años que llevo de servicios, sé las leyes de la guerra, y mis deberes militares.

La plaza de Ciudad-Rodrigo no está en estado de capitular, ni tiene brecha formada que obligue a hacerlo. En consecuencia aunque debiera decir a V. E. decididamente siguiese sus operaciones contra ella, pues yo sabría muy bien en consideración y respeto a la humanidad (si las circunstancias me obligasen a hacerlo ) pedir la capitulación por mí mismo, después de puesto en salvo mi honor, que aprecio más que la vida; habiendo indicado el edecán de V. E. tendría la condescendencia de convenir en que se despache un correo al general ingles Lord Wellington, acepto este partido, y podrán quedar en suspensión las hostilidades, y todas las cosas in statu quo, hasta su vuelta, en que según la contestación que traiga, daré á V. E. la que corresponda.

Tengo el honor de ser de V. E. atento servidor. = Andrés de Herrasti.

La respuesta no gustó a Ney que continuó con los trabajos hasta el 10 de julio, día que finalmente Herrasti aceptó la rendición.

 


martes, 11 de mayo de 2021

SALAMANCA EN 1811

Salamanca en 1811. Utilizando como base un dibujo de Richoux que se encuentra en los archivos de Francia.
Richoux es capitán de ingenieros geográficos del ejército francés




jueves, 22 de abril de 2021

IMÁGENES DE LA GUERRA

 Un conjunto de escenas de la Guerra de la Independencia: