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lunes, 21 de diciembre de 2009

SALIDA DEL EJÉRCITO FRANCÉS DE MADRID 30 DE JULIO 1808

José I entra por primera vez en Madrid el día 20 de julio de 1808, pero su estancia en la capital de España es corta: el día 1 de agosto tiene que abandonar la villa, a causa de las noticias que llegan de la derrota del ejército de Dupont en Bailén.
Este documento es la orden del día 30 de julio del ejército francés en Madrid. Contiene las disposiciones y órdenes para realizar la evacuación. La carta que muestro es la que reciben los marinos de la guardia, que se encuentran acuartelados en el cuartel del Conde Duque. Esta unidad de elite es la que representa Goya en el cuadro los fusilamientos del 3 de mayo.










Los fusilamientos del 3 de mayo. Francisco de Goya


Cuartel del Conde Duque

martes, 15 de diciembre de 2009

CABEZÓN DE PISUERGA - 12 DE JUNIO DE 1808





Historia política y militar de la Guerra de la Independencia de España
José Muñoz Maldonado

Valladolid, la capital de Castilla, se hallaba levantada en masa contra los franceses, aunque su situación era la más funesta. Un ejército francés en Burgos, con la entrada franca para recibir refuerzos, otro dueño de Madrid y de Guadarrama, y otro en Almeida, amenazaban invadir por todas partes las llanuras de Castilla, donde no había mas tropas que una parte del regimiento de la Reina, sin un cartucho y sin un fusil, hallándose sin comunicación con las demás provincias, y sin esperanza de socorro alguno extranjero, que la localidad de Castilla no permitía pedir ni lograr.

El Capitán general de los Reales ejércitos don Gregorio García de la Cuesta, anciano respetable que, después de haber sido Gobernador del Consejo de Castilla, fue arrancado de esta suprema magistratura en 1801 y confinado á un penoso destierro por la perversidad de Godoy, en cuyo estado permaneció siete años, mandaba entonces en Valladolid. En vano los franceses para atraerle á su partido le concedieron la alta distinción de Virrey de Méjico. Cuesta rehusó con firmeza unos honores que emanaban de un poder ilegítimo. El pueblo clamaba fuertemente por armas y municiones, que no había, y ansiaba por salir á buscar á los enemigos. Al mismo tiempo se formó una Junta Suprema de gobierno, y se enviaron á pedir municiones y artillería á Segovia. Esta provincia, que desde los primeros días de Junio había proclamado á Fernando VII y la independencia nacional, fue atacada el día 6 de Junio por una columna, que al mando del General Frere envió Murat para reducirla á la obediencia. Los habitantes de Segovia respondieron á cañonazos á la intimación de rendirse que les hizo Frere; pero después de una corta resistencia entró en la ciudad, apoderándose de parte del gran parque de artillería que había en la misma.

El Comandante de artillería de Segovia, Mariscal de Campo don Miguel Ceballos, por no caer en poder de los franceses huyó con algunos oficiales y soldados, y cuatro piezas de campaña, dirigiéndose á Valladolid para combatir al enemigo bajo las órdenes de Cuesta; pero la noticia de la rendición de Segovia le precedió en su marcha; el pueblo no vio en este desastre mas que una traición, y lejos de recibir con los brazos abiertos este refuerzo que acababa de escapar de las manos del enemigo, sale atropelladamente á las puertas de la ciudad, y apellidando traidor al que venia á combatir por ellos, le hacen cruelmente pedazos, y llevando en triunfo sus miembros palpitantes, piden al Capitán General Cuesta se les entreguen armas y conduzca al combate. En vano Cuesta intentó disuadir á la plebe amotinada, haciéndola ver la necesidad de guardar su valor para mejor ocasión, y la imposibilidad de vencer á unos numerosos y aguerridos enemigos. La .catástrofe de Ceballos le hizo presentir su suerte, y por no ser víctima del furor del pueblo les distribuyó las pocas armas que había, y empezó á organizados por barrios.

Bessieres, viendo que esta insurrección le cortaba la comunicación con Madrid hizo suspender la expedición de Santander, juzgando mas urgente calmar el alzamiento de Valladolid, á donde hizo marchar al General Lasalle con una división de 4.000 hombres, 700caballos y 10 piezas de artillería. El 5 de Junio salió de Burgos Lasalle, y el 6 por la tarde se presentó delante de Torquemada.

http://1808-1814escenarios.blogspot.com/2009/10/torquemada-6-de-junio-1808.html

El día 7 las tropas del general Lasalle llegaron á Palencia. La noticia del saqueo é incendio de Torquemada habían llenado de terror á sus habitantes. Una diputación presidida por el Obispo vino á presentar al General francés la sumisión de la ciudad, donde entraron las tropas sin la menor resistencia. Después de haber desarmado á todos los habitantes de aquella provincia, Lasalle se dirigió á Dueñas, donde debían reunírsele, para apoyar sus operaciones, las tropas del General Merle, que marchaban contra Santander, y se hallaban detenidas en Reinosa.

Ínterin recibía estos refuerzos escribió Lasalle al General Cuesta, invitándole á deponer las armas, y reconocer la autoridad de los franceses, ofreciendo tratar con clemencia á los habitantes de Valladolid. Las cartas quedaron sin contestación, y el pueblo hubiera despedazado á los conductores, á no haber elegido Lasalle para esta misión á dos eclesiásticos de Palencia.

Cuesta dispuso que el Teniente General don Francisco Eguía, que casualmente se hallaba en Valladolid, saliese con un destacamento de Guardias de Corps, que oportunamente acababa de llegar de vuelta de Bayona, algunos Carabineros procedentes de Burgos, dos escuadrones de caballería de la Reina, las cuatro piezas de artillería que habían llegado de Segovia, y unos 400 paisanos á cubrir el puente de Cabezón, sobre el Pisuerga, para detener el enemigo. Cuesta, que tomó esta medida, como hemos dicho, mas con el objeto de seguir el imperioso impulso del pueblo, que con el de contener á los enemigos, cuyas fuerzas eran respetables, salió á situarse al puente, dos leguas de Valladolid, con los habitantes de esta ciudad, formados por barrios, dejando dispuesto, que en el caso de tener que ceder, como parecía indispensable, á fuerzas tan superiores, las autoridades saliesen á recibir al General Lasalle, para que el vecindario fuese tratado con menos rigor.

El 11 las dos divisiones francesas se reunieron en Dueñas, villa situada á seis leguas de Valladolid, mas abajo de la confluencia del Carrion y el Pisuerga, y marcharon á atacar la posición de Cabezón: Lasalle á embestirla de frente por el camino real, y Merle á situarse sobre Cigales y Fuensaldaña, con el objeto de cortar á los españoles su retirada sobre León.

El día 12 á las diez de la mañana las columnas de Merle atacaron las fuerzas del General Cuesta, situadas sobre el Pisuerga, delante de Cabezón. La caballería de Lasalle avanzó en batalla á la llanura que hay á la izquierda del camino, mientras que la infantería marchaba derecha á apoderarse del puente. Los paisanos sostuvieron con valor la primera carga, é hicieron retroceder al enemigo; pero al cabo de dos horas de un obstinado combate, y después de haber causado á los franceses la pérdida de más de 700 hombres, cedieron á la superioridad de sus fuerzas. No pudieron resistir la carga de la caballería francesa, que se apoderó del puente y de las cuatro piezas de artillería, persiguiendo á los paisanos con tal ardor, que muchos de ellos se arrojaron y ahogaron en el Pisuerga.

El General Cuesta se retiró á Rioseco, pasando por Valladolid, y después á Benavente. Los Generales franceses detuvieron sus tropas á una legua de Valladolid. Bessieres les había encargado no destruyesen esta ciudad. A las cuatro de la tarde el Obispo, los miembros del Ayuntamiento, los Magistrados de la Chancillería salieron al encuentro del vencedor, le ofrecieron su sumisión, y entraron los franceses en la ciudad aquella misma tarde.

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Diario de Valladolid
Hilarión Sancho

El 18 (mayo) tomó posesión de presidente de esta Real Chancillería el Excmo. Sr. General D. Gregorio de la Cuesta, sin más ceremonia que bajar de su habitación a la sala pública, extendidos los subalternos por las escaleras y tránsito. Esta posesión se le dio de orden de Murat, ofreciéndole remitir el título, sin embargo de que el nombramiento le obtuvo del rey Fernando 7.º Desde cuya época a la presente los presidentes de la Chancillería no han sido recibidos a la posesión de otra manera, según se usaba, que era salir en coches los oidores y todas las demás autoridades, y subalternos de los tribunales a recibirle hasta el convento del Carmen Calzado, trayéndole por las calles públicas hasta dejarle en su casa, que es en la que se halla la Real Chancillería. Hasta el 31 de Mayo venían órdenes de buen gobierno de Murat el que pretendía muy particularmente se proclamase por Rey a José Napoleón, en virtud de la renuncia que Fernando VII había hecho de la corona en Napoleón estando en Bayona. El pueblo lleno de cólera y deseoso de vengar las infamias cometidas por Napoleón, se conjuró contra él y con el mayor valor se propuso tomar la venganza hasta lograr su ruina y la libertad de su amado rey Fernando; así es que en el propio día 31 de Mayo se tumultuó el pueblo, precedido el toque de campanas a rebato. Reunido por la tarde en la plaza mayor crecido número de paisanos de todas clases, fueron a casa del general Cuesta a pedirle armas, y les respondió que daría parte al Real Acuerdo para resolver; sin embargo, los paisanos por su propia autoridad comenzaron a recoger fusiles que los franceses habían dejado en San Francisco, Carmen Calzado y Hospital general, y en este aún había franceses enfermos sin que se les hiciese el más leve daño. El día anterior, que estaba el pueblo tranquilo, pasó por Valladolid para Madrid el duque de Frías, y se dijo en el pueblo que convenía ir a su alcance, pues era afrancesado; pero con el alboroto de que hemos hablado, nadie pensó en él.

El Acuerdo de la Chancillería mandó que el pueblo se aquietase, pues se había resuelto hacer un alistamiento, pero siguió alborotado, se pusieron guardas de paisanos a las puertas, y en 1.º de Junio retuvieron 60 carretas y 9 carros de trigo que iban para Madrid. Fueron presas varias personas avecindadas con el dictado de traidoras, por haber sido intérpretes de los franceses. Por la noche llegó orden de Murat para que se supiese que Napoleón enviaría a España un Rey para su felicidad, pero el pueblo más se irritó.

En el día 2 se publicó un bando para la tranquilidad y que cada uno se retirase a su casa, lo cual fue causa de que creciese más el tumulto, y tocaron a rebato, saquearon todas las escopetas de las casas, poniéndose escarapelas, como también muchas mujeres; se levantó la horca para quitar la vida a los traidores. En los principales balcones del consistorio se pusieron: Nuestra Señora del Pilar de la iglesia de Santiago, San José de la de Jesús, y San Pedro Regalado de la del Salvador, el retrato de Fernando VII, y se colocó también el estandarte de la Fé que sacaron de la Inquisición. (Esta casa de la Inquisición, sita al costado izquierdo de la iglesia de San Pedro, fue incendiada por los franceses, y no ha quedado más que las capas de los cimientos). Rápidamente en el mismo día 2 se dispuso la proclamación del rey D. Fernando VII y se pusieron colgaduras por toda la carrera. El regidor D. Pablo Salinas guiaba la procesión, e iba a pie, aunque su caballo era conducido del diestro por un criado. Seguían los guardias de corps a caballo, que se hallaban en Valladolid de vuelta de Bayona o de haber dejado la familia real en la raya de Francia, y fueron los motores de la sublevación del pueblo. Seguían los alguaciles de la ciudad de golilla y escarapelas, los 4 reyes de armas, los caballeros y nobleza, el Ayuntamiento, y en medio el marqués de Revilla, que como alférez mayor llevaba el estandarte de las proclamaciones; todos a caballo. Detrás iba tropa de paisanos, el cuerpo del comercio ricamente vestido con uniforme nuevo, una bandera, música y bombo. En pos de estos iba otra tropa de paisanaje con fusiles y carabinas, y las banderas viejas de los milicianos que estaban en la iglesia de San Miguel. A estos seguía otra tropa de los mismos con solo sables y bayonetas y tambor, en número de mil hombres, gobernados por jefes militares. Y últimamente el escuadrón de caballería de la Reina, que se hallaba en esta ciudad; rematándose la procesión con una carroza y un coche desocupado. La procesión salió del Consistorio y fue por la Platería, Cantarranas, Plazuela Vieja al Real Palacio, Cadenas de San Gregorio a la Plazuela de Chancillería, cuyo balcón principal estaba colgado con los terciopelos de las salas, y un dosel en el cual estaba el general Cuesta y oidores dando muchos vivas, calle de Chancillería, Plazuela Vieja, calle de Esgueva, de Francos, detrás del colegio de Santa Cruz en el que vivía el obispo, Librería, Catedral, Orates y al Consistorio, donde se concluyó la función, colocándose en el balcón el estandarte de la proclamación. En seguida fue corriendo la gente en grandes grupos al convento de Prado, en el que se dijo había fusiles por haber sido hospital de los franceses; se hallaron pocos, pero sí mucha porción de sábanas, camisas y jergones, escondidos por los mismos franceses. En dicho día 2, a las 7 y media de la tarde, se cogieron en las puertas del Carmen Calzado 114 cargas de algodón, que se suponía, eran de franceses; se despacharon comisionados a los pueblos para que viniesen armados; y en Valladolid se armaron como unos 1500.

En el 8 se enviaron comisionados a Cigales y Cabezón, para que en estos dos puntos preparasen víveres, los cuales habían de servir al ejército de defensa.

El 9 caminó el General para Cigales con toda la gente que pudo reunir. En el siguiente pasó a Cabezón y mandó hacer en el puente varios preparativos de guerra. Desde dicho día se fueron reuniendo tropas en Cabezón en número de 5 a 6000 hombres de infantería, pero una gran parte se componía de paisanos mal armados, sin uniforme, ni disciplina, y sin excepción de edad y talla; unos 400 a 500 de caballería de línea; dos cañones de a 4, y otros dos de a 8. En dicho día 9 la justicia de Carboneros trajo preso a D. Miguel de Ceballos, comandante de artillería de Segovia, quien, se dijo, había entregado dicha ciudad a los franceses. El pueblo de Valladolid, encolerizado contra los traidores, le arremetió a cantazos y le mataron en el Campo Grande a estocadas; se le enterró en Santiago sin responso. Aunque venía con su mujer e hijos, estos no recibieron daño alguno.

Día 12 de Junio, de 8 a 9 de la mañana, principió el fuego por las guerrillas de avanzada, y después obró la artillería por una y otra parte. Estando en esta refriega se vieron bajar grandes columnas de tropa por las cuestas de Corcos, que se creyó eran gallegos y asturianos que venían en nuestro refuerzo. Se pusieron en ala y a distancia de pelear; y visto que eran franceses se mantuvo con ellos la acción por tres horas, al cabo de las cuales no hubo otro remedio para nuestro ejército que huir cada uno por donde pudo. Los franceses componían su fuerza de 6000 infantes, 1000 caballos y 11 cañones, mandados por el general Lasalle. Nuestra pérdida, según se dijo, fue de unos 250 hombres, la mayor parte ahogados en el río de Cabezón por quererle vadear o pasar a nado; la de los franceses como unos 800, aunque ni de los unos ni de los otros se ha dicho segura noticia. El general Cuesta, con algunos soldados, se retiró a Rioseco, y después a Benavente. Luego que Valladolid supo su derrota y antes que en él entraran los franceses, los paisanos que estaban de guardia en el cuartel de San Ignacio, mataron a un escribano de sala llamado Juan Ignacio González Prada, que tenían preso en él, con voces de que era traidor, porque dejándole con vida sería el origen del castigo de muchas gentes de la revolución, delatándoles a los franceses, de cuyas infames ideas ya había dado antes muchas pruebas: fue enterrado a toda prisa en San Miguel. En seguida los más alborotados soltaron de las cárceles a más de 200 presos criminales; estos tomaron armas y algunos querían esperar que entrasen los franceses en Valladolid y hacerles fuego desde las calles, pero les aconsejaron que no lo hicieran porque era exponer al pueblo a sufrir muchas desgracias: al fin se marcharon, comenzando a robar desde este mismo pueblo. Los franceses pudieron haber llegado a Valladolid a la una del día y haber atropellado a la gente que venía de Cabezón: la calzada estaba sembrada de armas, carros, caballerías, pan, cebada y otros muchos efectos; y aquellos saquearon dicho pueblo, el de Santovenia, y aún parte del de Cigales y la Overuela. En Valladolid entraron como a las 4 de la tarde, victoriosos y soberbios, y salió a recibirles el señor obispo con otras personas eclesiásticas y seculares, y aunque recibieron orden de sus jefes para no hacer daño, sin embargo robaron los conventos de Santa Catalina, Santa Isabel, San Agustín y San Gabriel, y cortaron las cabezas a varias efigies de vírgenes y santos, y tiraron las formas que encontraron.

Los días 12, 13, 14 y 15 se halló Valladolid en la más triste situación, amagados de la muerte sus habitantes y de un saqueo general, según decían los franceses y españoles afrancesados, pero nada de esto sucedió por mediación de estos últimos, de algunas concubinas de aquellos, y por una contribución que exigieron.



VISTA DEL CAMPO DE BATALLA DESDE LA ORILLA IZQUIERDA


VISTA DE LA ORILLA IZQUIERDA


PANORÁMICA DEL CAMPO DE BATALLA


FOTOGRAFÍA TOMADA DESDE LAS ALTURAS DE CABEZÓN, DEL CAMINO HACIA PALENCIA

MISMA POSICIÓN CON ZOOM, SE DISTINGUE A LA IZQUIERDA LA POBLACIÓN DE DUEÑAS

VISTA DEL CAMINO A VALLADOLID



RELACIÓN DE LOS OBJETOS SUSTRAÍDOS TRAS EL COMBATE DE CABEZÓN POR LOS FRANCESES,  EN LA PARROQUIA DE SANTA MARÍA, Y SU RECOMPRA EN VALLADOLID. 
A.G.D.V. Libro de Cuentas parroquia Santa María (Cabezón de Pisuerga), Caja 4, Libro 6 entre 1803 y 1828

domingo, 6 de diciembre de 2009

EL MONUMENTO AL GENERAL AMOR EN REVENGA DE CAMPOS

En el pueblo de Revenga de Campos, frente a la iglesia de San Lorenzo, existe un monumento en honor a uno de sus vecinos más ilustres: el general Bartolomé Amor Pisa. Participó activamente en la guerra de la Independencia: primero como lugarteniente de Porlier y después comandando a los dragones de Soria. Llegó a ser Senador del Reino. Fallece el año 1867 en Palencia.







 Fotografías de Roberto Baeza

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domingo, 29 de noviembre de 2009

LA CIUDADELA DEL BUEN RETIRO

FORTIFICACIONES FRANCESAS EN EL PARQUE DEL BUEN RETIRO

EL BUEN RETIRO EN 1793

EN 1825

EN 1835

EN 1876

VISTA AEREA DE LA GLORIETA DONDE ESTUVO "LA CHINA". EN EL CENTRO SE PUEDEN VER LA NORIA Y EL ESTANQUE PERTENECIENTES A LA MISMA Y QUE HAN SALIDO A LA LUZ RECIENTEMENTE


VISTA AEREA DEL RETIRO


ESTE CIPRÉS, SITUADO EN EL PARTERRE, ES POSIBLEMENTE EL ARBOL MÁS VIEJO DEL PARQUE. PARECE SER QUE LOS FRANCESES NO LO TALARON PARA SER UTILIZADO EN LA INSTALACIÓN DE UNA BATERÍA

EL REAL OBSERVATORIO, EN SUS INSTALACIONES INSTALARON UNA BATERÍA Y SE FORTIFICÓ EL EDIFICIO


EL SALÓN DE REINOS, JUNTO AL CASÓN, ÚNICO EDIFICIO QUE HA QUEDADO DEL PALACIO DEL BUEN RETIRO

NORIA DE LA FÁBRICA DE PORCELANAS



El francés Alexandre Laborde, unos años antes del comienzo de la Guerra de la Independencia, deja descrito en su itinerario descriptivo de las provincias de España como era el Buen-Retiro:

El Buen Retiro es otro de los palacios de los reyes, situado sobre una pequeña eminencia á una extremidad de Madrid, opuesta á la del palacio de que acabamos de hablar [Palacio Real]. Este palacio forma un gran cuadro regular, flanqueado de una torre en cada uno de sus cuatro ángulos. Es un edificio sencillo y sin magnificencia; tiene no obstante habitaciones muy cómodas, y adornos de buen gusto. Está rodeado de muchos jardines bellísimos y sobremanera agradables, de una inmensa extensión. El principal de ellos está adornado con la estatua ecuestre de Felipe IV de bronce. La ejecución debió ser muy difícil; porque estando el caballo en actitud de galopar, las dos piernas de detrás debían sostener y mantener en equilibrio su enorme peso, que es de 18.000 libras. La estatua está colocada sobre un pedestal de mármol; siendo la elevación total de 84 palmos.
En el jardín llamado de San Pablo, hay fuentes y adornos de mucho gusto, especialmente una estatua de Narciso, y otra de Carlos V, ambas de bronce. Los jardines de este palacio están abiertos todo el día á cualquiera que se presente en traje decente: en ellos no solo hay variedad de frutales, flores y muchas yerbas raras, sino también bosques graciosos, con varias fuentes, y un estanque de 200 pasos de ancho y 400 de largo, poblado de patos y ánades, desde donde empieza un juego de mallo muy dilatado, el cual termina á poca distancia de la famosa casa de la China, donde se fabrica exquisita porcelana. En medio de los jardines está la iglesia parroquial de nuestra Señora de las Angustias, en la cual se hallan cosas de buen gusto, especialmente en el altar mayor el grupo de la Virgen María con su hijo difunto, ejecutado en bronce.
Cerca de esta iglesia hay un pequeño estanque, cercado de una barandilla de hierro, con una torrecilla en medio, y peces para la diversión de las personas reales.
La casa destinada á las fieras, debiera ser mas cómoda, menos estrecha y sombría; pues apenas hay león que viva en ella 8 años, cuando en la de la torre de Londres cuentan hasta 40 años, y lo mismo sucede con las demás especies...



El ejército napoleónico enseguida aprecia la buena localización del real sitio para instalar una ciudadela, siendo la construcción central la real fábrica de porcelanas conocida como La China:

Nada más entrar en Madrid se apoderaron del sitio del Buen Retiro con todos sus edificios y pertenencias, incluso el monasterio de San Jerónimo, desalojando absolutamente a todos los vecinos y monjes. Dispusieron lo conveniente formando alrededor de todas estas posesiones fosos, trincheras de empalizadas, colocaron hasta 300 piezas de artillería de todos calibres, que trajeron para el intento del real parque de Segovia y formaron una especie de ciudadela en la casa que fue Fábrica de China (hoy real parque general de artillería) en donde colocaron bastante número de obuses y algunos morteros, dirigiendo todas sus posiciones contra el pueblo, por la dominación que tiene sobre él aquel terreno.


 El 31 de julio de 1808, al conocer la derrota de Dupont en Bailén, los franceses abandonan Madrid. Las autoridades madrileñas enseguida acuden al Retiro para tomar posesión y hacer recuento de los daños y material dejado por los imperiales:


El administrador de rentas de esta provincia me dice con fecha de hoy lo que sigue:
Habiendo llegado a mi noticia de que resultas del desalojo que ha hecho el ejército francés de las oficinas que ocupaba en el sitio del Buen Retiro, han quedado en ellas varias cantidades de pólvora y balas de las crecidas porciones de que se apoderaron, y existían en los almacenes de repuesto de Carabanchel y esta Corte, y que parte de lo primero lo han echado al estanque grande, espero que para que estos efectos puedan en lo posible aprovecharse como pertenecientes a la Real Hacienda y que no pasen a extrañas manos que puedan ser perjudiciales, disponga usted comunicar las órdenes convenientes a fin de que los guarda almacenes de estos ramos puedan pasar a recogerlo y custodiarlo con la debida intervención en los citados repuestos, como igualmente lo que resulte existente de sacos, papel, azufre, maderas de la anaquelería, del de la pólvora, cuyos artículos fueron también extraídos en cantidades de consideración, y hasta el extremo de no haber dejado en el cosa alguna, parte de los cuales deben hallarse en la nueva casa titulada del museo (
el actual museo del Prado).
Lo traslado a usted para que en su inteligencia y constándole la certeza de la pertenencia de otros efectos disponga se entreguen a la persona o personas que se designen.
1 de agosto de 1808
A las 5 ½ de esta mañana volví al Buen Retiro acompañado del marqués de Perales y un Diputado de Madrid a continuar el reconocimiento de todo el bosque y demás puntos, por si se encontraba algunos cadáveres de hombres y animales, y a pesar de haber empleado en esta operación de reconocimiento de zanjas, alcantarillas y algunas otras habitaciones mas de tres horas sin la menor interrupción, no he encontrado cosa digna de consideración por haberse sacado en la tarde del día de ayer todas las caballerías que producían los malos olores como manifesté a V.S. en el parte de anoche, y lo efectuaré en todo lo demás que vaya advirtiendo a proporción de que se desocupen las habitaciones de los efectos que han quedado en ellas.
Madrid 3 de agosto de 1808

Teniendo principalmente a mi cargo el cuartel de San Jerónimo, que linda con este Real Sitio, luego que tuve noticia de lo ocurrido en él con motivo de la salida de las tropas francesas pasé acompañado de mi ronda donde hasta ahora permanezco que son las diez menos cuarto, me avisté inmediatamente con el veedor y con su acuerdo hemos tomado las previdencias que han sido posible, sin que por fortuna haya ocurrido desgracia alguna personal y todo el caos ha sido que con motivo de la salida del resto de tropas que había aquí, aun antes de que se verificase siendo como entre tres y cuatro de la mañana, se agolpó inmenso gentío de paisanos y mujeres todos ellos en sus trazas y ropas como de Barrios, con el objeto que desde luego manifestaron de pillar y recoger los despojos de las provisiones transcendiendo después a robar a dicha tropa cuanto pudieron y aun llegaron al fin a violentar las puertas interiores del palacio quitando algunas pinturas. El notorio celo del citado caballero veedor auxiliado de sus dependientes pudo lograr desalojarles de dicho palacio que ya serían como las seis o seis y media de la mañana tomando las demás precauciones que le fueron posibles proporcionando también la escasa tropa que pudo. Después de dicha hora me presente yo con mi ronda la cual acompañando conmigo a dicho caballero y la suya pasamos al teatro, cuya puerta últimamente forzaron entrando la misma multitud a recoger galleta y pedazos de madera. Pudimos desalojarlos del expresado sitio del teatro, y se va procurando hacerlo de todo el distrito, aunque con dificultad porque no obstante que a muchos se hace salir también vienen otros de nuevo movidos de la curiosidad. Esto se remediará mejor luego que llegue la poca tropa que ha podido ofrecer el príncipe de Castelfranco a este caballero veedor que le ha pasado un oficio al efecto.
Real Sitio del Buen Retiro 1 de agosto de 1808



 Los trabajos de fortificación realizados por los franceses, en vez de ser conservados y reforzados por los madrileños ante un posible retorno del enemigo, son destruidos:

Hoy siete de agosto de 1808 estando junto el Consejo extraordinariamente me mando poner el decreto que sigue
Madrid siete de agosto de 1808
Dese orden al teniente de corregidor don León de Sagasta para que disponga que desde mañana lunes ocho se dé principio a la demolición de todas las fortificaciones y baterías construidas por los franceses en el Real Sitio del Retiro, exceptuando solo la batería situada frente a la puerta del Casón que mira al Parterre, dejando todo lo demás en cuanto sea posible en el ser y estado en que se hallaba antes de principiarse dichas obras.
Se dá orden al arquitecto mayor don Juan de Villanueva para que se hagan las obras que manda el consejo que comienzan el lunes 8. Durante tres semanas se llevan a cabo los trabajos:
Se ha ejecutado en el espacio de 3 semanas dicha demolición en los sitios contiguos a caballerías y San Jerónimo y como en el día ocurra que el Veedor de dicho Real Sitio haya hecho que los trabajadores lo hicieren en la demolición de la referida batería situada frente a la puerta del Casón, he mandado suspender dicha demolición no obstante que se hacía gratuitamente por el mismo don Luis Gonzalo del Río que igualmente ha puesto otro par de trabajadores en los terraplenes dela China. Por lo que espero se sirva VS. Hacedlo presente al Consejo para que en su vista se sirva ordenarme lo que fuere de su superior agrado.
29 de agosto de 1808
León de Sagasta



Y el consejo ordena:


Dese orden a don León de Sagasta para que en conformidad de lo que se le previno en siete de este mes haga se suspenda la demolición de la batería situada junto al Casón, reponiendo lo que se hubiere demolido al ser y estado en que se hallaba antes de la novedad a costa del que haya dispuesto la demolición.



Napoleón en persona toma el mando del ejército y penetra en España. Tras una serie de victorias los franceses vuelven a entrar en Madrid el 4 de diciembre. El emperador visita el Retiro el día 11 de diciembre y pasa un informe a Berthier, le indica que los cuarteles proyectados todavía no se han construido y que hay que acelerar los trabajos de fortificación. Una vez terminados, el Retiro es transformado en una enorme ciudadela:


Los franceses limitaron sus esfuerzos de defensa de Madrid a la ocupación del Retiro. Esas alturas se habían convertido en una ciudadela amplia, con el fin de intimidar a la ciudad y tener el arsenal almacenado con seguridad, también era refugio de los habitantes unidos a los intereses de los franceses, en el caso de un revés temporal o tumulto popular, y más, admitir de una pequeña fuerza que se quedó a cargo de la ciudad, si las circunstancias así lo exigen. Para cumplir con estos puntos de vista de las obras tenía una triple línea de defensa. El interior estaba formado por el palacio del Retiro, el gran edificio del Museo, y la pared del parque, teniendo flechas avanzas bien dispuestas en su flanco. La segunda defensa fue hecha de una larga línea abaluartada con nueve grandes frentes sobre el campo, pero sin otras obras exteriores que fueran un revellín en un frente y una luneta avanzada. El interior consistía de un fuerte con forma de estrella octogonal similar a la segunda línea, casi todo el interior era ocupado por un gran edificio cuadrado, originalmente una fábrica de porcelana. El puesto creado tenía muchos defectos muy graves. En primer lugar, el suministro de agua era proporcionado por un pequeño pozo en el fuerte estrella, poco más que suficiente para el consumo de su propia guarnición, las líneas exteriores eran totalmente dependientes del agua de un acueducto que podría en cualquier momento ser cortado por el enemigo, y en consecuencia no podría ser ocupado por una numerosa guarnición para su defensa, ni dar refugio a un gran número de habitantes. La fortaleza en forma de estrella no era defendible contra armas pesadas o morteros, ya que el edificio que ocupaba su interior podría ser destruido o quemado, y la guarnición ahogada en sus ruinas.

Reconocí el Retiro temprano, y más tarde con Lord Wellington. La posición principal es el gran edificio situado dentro del fuerte llamado La China, en la cima de la colina, una antigua fábrica de porcelana. El fuerte tiene forma de gran estrella, con una zanja de cuatro metros de profundidad y veinticuatro de ancho, toda empalizada, pero sin revestimiento. Todo alrededor es un extenso campo con trabajos similares, con diez frentes con bastiones, tres de los bastiones son de edificios, uno de ellos el Observatorio, fortificado y posición de mando , pero ni esta línea defensiva, ni los edificios dentro de ella parecen preparados para la defensa, al no tener armas en ellos, y sólo unos pocos guardias. La muralla aprovecha el muro del parque, y las construcciones próximas que bordean el Prado, con flechas para flanquear la muralla. Esta es muy extensa y difícil de proteger.



El 12 de agosto de 1812 lord Wellington se presenta en Madrid. Tras la victoria de Arapiles y posterior entrada en Valladolid, el general inglés se encamina a Madrid. La ciudad ha sido abandonada por el rey Jose I, dejando solo una guarnición en el Retiro. La defensa dura poco:

Madrid, 15 de Agosto, de 1812.
Tengo el placer de informar a V. S. que la guarnición del Retiro se rindió, por capitulación ayer; y ahora tengo el honor de incluir la capitulación traducida.
Investimos completamente el fuerte en la tarde del 13; por la noche, varios destacamentos de la 7ª división de infantería al mando del mayor-general Hope, y otros de la 3ª división de infantería al mando del mayor-general el honorable E. Pakenham, desalojaron al enemigo de sus puestos del Prado y Jardín Botánico, igualmente que de las obras que habían construido fuera de las tapias de los jardines; y habiéndolas roto por varias partes, se establecieron en el palacio del Retiro, y junto á la parte exterior de las obras del enemigo, inclusa la casa de la China.
Se estaban disponiendo las tropas, por la mañana, para atacar estas obras, por vía de principio de las disposiciones que deban tomarse para el ataque de la línea interior, y del edificio, cuando el gobernador mandó á un oficial pidiendo capitulación. Yo le concedí los honores de la guerra, el bagaje de los oficiales y soldados de la guarnición, &c. según se especifica en el ajuste que incluyo.
Incluyo un estado de la fuerza de la guarnición, que marcho ayer á las cuatro, camino de Ciudad Rodrigo. Hemos hallado en el fuerte ciento ochenta y nueve piezas de artillería de bronce, en excelente condición: novecientos barriles de pólvora, veinte mil fusiles, y almacenes considerables de vestuario, provisiones, y munición.
También hallamos las águilas de los regimientos 13º y 51° que envío á Inglaterra para que sean presentadas á S. A. R. el príncipe regente por mi edecán el mayor Burgh.



CAPITULACIÓN
Propuesta por el General Conde de Wellington, Comandante en Gefe del Exército Aliado, y aceptada por el Coronel la Fond, Comandante del fuerte de la China, en 14 de agosto, 1812.
Art. 1. La guarnición saldrá del fuerte con los honores de la guerra, y rendirá las armas en el glacis.
Art. 2. La guarnición y todas las personas de qualquier condición que se hallen en el fuerte serán prisioneros de guerra.
Art. 3. Los oficiales podrán conservar sus espadas, su bagage, y sus caballos, según el número que les conceden los reglamentos del exército Francés; y los soldados conservaran sus mochilas.
Art. 4. Los almacenes del fuerte, de todas clases, serán entregados á les oficiales de los departamentos respectivos, y los comandantes franceses de artillería é ingenieros darán listas de lo que contiene cada depósito.— Los planos del fuerte serán también entregados al oficial comandante de ingenieros Británicos.
Art. 5. Esta capitulación se efectuara, á las quatro de la tarde; y las puertas del fuerte serán ocupadas por las tropas del exército aliado al punto que esta capitulación sea ratificada.

Total de Prisioneros de Guerra tomados en el Fuerte.
2 coroneles, 4 tenientes coroneles, 22 capitanes, 35 subalternos, 7 de estado mayor, 5 oficiales civiles, 1982, sargentos, tambores, y soldados, 46 caballos y mulas.—Estado mayor. 12 oficiales civiles, 1 soldado.—Enfermos y convalecientes.—1 capitán, 5 subalternos, 4 oficiales civiles, 428 sargentos, tambores y soldados.—Total general de prisioneros, 2506. Además fueron libertados en el fuerte de la China 6 soldados Ingleses, y 6 oficiales y 144 soldados Españoles.
Total de Armas, Municiones,&c. tomadas en el Fuerte de la China.
181 piezas de artillería, 21.832 cartuchos de cañón, 1.148 bombas vacías, 4.703 sacos de metralla, 1.804 granadas de obús, 165 granadas vacías, 26.438 balas, 149 cureñas de cañón, y obús, 6 de mortero, 22.677 fusiles, 1 carabina, 123 trabucos, 453 pistolas, 6.736 bayonetas, 1.430 espadas, 29 espontones, 270 barriles de pólvora, 5.191 cartuchos embalados de cañón, 2.653.299 cartuchos de fusil embalados, 6.000 sin bala, 294.974 piedras de chispa, 209.160 libras de plomo, 6 pontones de madera con carruages, y aparato, 76 caxones, 83 carros, fraguas, y otros carruages. — Del exército de Portugal. — 8 piezas de artillería, 1.089 cartuchos de cañón, 254 de metralla, 14 cureñas de cañón y obús, 240 barriles de pólvora, 2.614 cartuchos de cañón, 761.52O cartuchos de fusil embalados, 40.000 piedras de chispa, 336 libras de plomo. 1.922 palas, 170 azadones, &c. &c. &c. y una porción de hierro, acero, plomo, madera, carbón, y todo lo necesario para la construcción de obras.




El ejército británico enseguida toma posesión de la ciudadela del Retiro y no permiten al ejército español su entrada:

Para conocimiento de U.S. y en contestación a su oficio de 30 del pasado debo decirle que los ingleses son los que guarnecen las fortificaciones del Retiro.
No se ha formado el plano de ellas:
1º Por el incesante trabajo que han tenido los oficiales de Estado Mayor en esta Corte.
2º Por la separación intempestiva del ayudante 2º don Juan Civi el más a propósito para este objeto.
3º Por no permitir los ingleses la entrada en las fortificaciones y ser muy humillante para el Estado Mayor tener que solicitar semejantes permisos, mucho más cuando el General de la División que es el único que tiene relaciones con los ingleses no lo verifica.
Dios guarde a V.S. m. A. Madrid 7 de septiembre de 1812
Francisco Javier Cabanes, jefe del Estado Mayor de la 3ª división del 5º ejército español al general Giron




Ante la imposibilidad de poder entrar en la ciudadela y realizar los planos se buscan otros métodos para conseguirlos:

Por el Ayudante 2º del Estado Mayor el Sr. Bringas remito a V.S. dos planos de las fortificaciones del Retiro.
El 1º me ha sido presentado por un aficionado y según este me manifestó representa el estado de las fortificaciones según estuvieron anteriormente. Le considero de poco o ningún merito.
El 2º es copia del plano francés encontrado en el mismo Retiro y representa las fortificaciones tales como están actualmente. De su actitud puedo responder.
Parece que lo ingleses tienen minadas todas estas fortificaciones para volarlas en ocasión oportuna.
La mayor parte de los efectos militares contenidos en estos almacenes ha sido enviados a Ciudad Rodrigo.
Madrid 7 de octubre de 1812
F. N. Cabanes


Los aliados permanecen en Madrid hasta últimos de octubre, cuando tienen que abandonar la capital ante la proximidad de los ejércitos franceses comandados por Jose I. El inglés Hill, que está al mando, vuela los fuertes del Retiro el día 30 de octubre y se encamina hacia Castilla a reunirse con Wellington. La fortaleza del Retiro, a causa de los daños sufridos, ya no volverá a ser operativa el resto de la guerra. Se han buscado intenciones distintas a las militares en la destrucción del fuerte de la China, acusando a los ingleses de dañar el comercio español. En su defensa, la Real Fábrica de Porcelana estaba completamente destruida desde 1808, cuando fue convertida en fuerte. Tras la guerra, la fábrica se pudo volver a montar y continuar fabricando porcelanas de tan buena calidad como las que se fabricaban antaño. Pero Fernando VII prefirió dirigir sus esfuerzos en eliminar los beneficios alcanzados por los españoles durante su ausencia y retornar a los años oscuros del reinado de su padre.
Aunque los británicos, en esta ocasión, parece se vieron motivados en destruir el Retiro para no dejar fortalezas a su espalda. No ocurrió lo mismo al año siguiente, con los actos que cometieron en San Sebastián. En el futuro veremos como, intencionadamente, incendiaron esta bella ciudad.

Más datos en:
Anexo I :

domingo, 22 de noviembre de 2009

TESOROS DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN EL MUSEO DE VALLADOLID

Durante el año 2008 se exhibieron en el Museo de Valladolid dos tesoros enterrados, presumiblemente, en tiempos de la Guerra de la Independencia. Fueron encontrados en los términos de Cabezón de Pîsuerga y Peñafiel, en los años 1963 y 1987 respectivamente. El tesoro de Cabezón reúne 188 joyas de oro y plata, y 73 monedas de oro. El de Peñafiel está formado por 280 monedas de plata. Actualmente pertenecen a las colecciones del museo.