Noticia de los excesos cometidos por los franceses en diversos pueblos de la provincia de Madrid al evacuar la capital, a últimos de julio de 1808, y retirarse hacia Burgos.
Diario de Madrid, viernes 7 de octubre de 1808:
En la Villa de S. Agustín: El cura párroco y procurador síndico de la villa de S. Agustín, con fecha 14 de setiembre último, refieren que, después de las innumerables vejaciones que han sufrido con el continuo tránsito de tropas francesas, suministrándoles pan, cebada, legumbres y demás utensilios que les exigían con violencia, han cometido, al tiempo de su vergonzosa fuga, los mayores excesos. Persiguieron al cura párroco hasta un monte inmediato a dicha villa porque no quiso repicar las campanas; mataron las reses, cerdos y gallinas; se llevaron granos y legumbres, saqueando todas las casas e incendiando algunas. Prendieron fuego a las eras después de haber tenido comiendo en ellas 10 caballos por cinco días, a presencia de Josef, a quien se lo representaron los vecinos llenos de aflicción para que contuviese estos desórdenes; pero contestó que había mandado ejecutarlos. Pasaron a la iglesia aquellos bárbaros, haciendo escarnio de las imágenes, tirándolas por los suelos; se llevaron el copón, vasos sagrados, dos custodias, incensario, lámparas y toda la demás plata y ropas del servicio de la iglesia, sin haber dexado cosa alguna servible para el culto, reduciendo a todos a la mendiguez. Complaciéndose y autorizando una conducta tan abominable este Josef, que en sus labios y los de sus vendidos ministros venía a hacer la felicidad de la España.
En las Navas de Buitrago y pueblos vecinos: el cura párroco y justicia de las Navas de Buitrago dicen que el 3 de agosto una partida francesa de doce hombres saqueó el lugar de Siete Iglesias. Pasaron a las Navas, y un vecino, para contenerlos, les ofreció pan y vino, y de un balazo a boca de cañón le dejaron en el sitio. Entraron en la iglesia, se llevaron dos cálices, la cruz parroquial, las crismeras y el copón, con todas las ropas. Pasaron al pueblo de Cinco Villas, robaron toda la plata de la iglesia, arrojando las formas, llevándose las albas y todo cuanto pudieron. En otro pueblo llamado Replanos redujeron a cenizas una casa y tres pajares, haciendo un saqueo general en todos tres pueblos, viéndose precisados a abandonarlos los vecinos para libertar sus vidas de estas furias, que llevan la desolación por todas partes.
Diario de Madrid, 13 de septiembre 1808
Pedrezuela: La justicia y cura párroco de la villa de Pedrezuela con fecha de 26 de agosto refiere, que el primero del mismo comenzaron a pasar partidas de tropas francesas, exigiendo víveres, carros con yuntas, y dinero; y a pesar de habérselo dado saltaron por las paredes, robaron las gallinas, y amenazaron de muerte al cura porque les reconvenía. El 2 estuvieron acampados más de 80 hombres de sus tropas, y en este día cometieron todo género de desórdenes, se hicieron dueños del pueblo echando a sus habitantes a balazos, y persiguiéndoles más de una legua; saquearon las casas, destrozando cuanto había en ellas, mataron los cerdos y más de 1500 aves, quemando las mieses; se llevaron 14 caballerías, reses vacunas; rompieron el archivo del ayuntamiento, saquearon el arca de propios; fueron a la iglesia, demolieron los altares, arrojando y acuchillando las imágenes, las quitaban las cabezas o piernas, se llevaron todos los vasos sagrados, arrojando las santas formas en el pienso que en el mismo altar mayor y por toda la iglesia echaban a sus caballos: los libros de la parroquia y papeles, confesonarios y órgano destrozados, y las pocas ropas que dejaron hechas pedazos; de modo que solo han quedado las fábricas de las casas. La Francia entera debe avergonzarse de mantener en su seno tales instrumentos de impiedad y abominación.
Diario de Madrid 20 de septiembre de 1808
La justicia de la villa del Molar refiere: que hallándose sus vecinos en la más lamentable situación, y afligidos con el continuo tránsito de tropas francesas que les habían agotado todos sus recursos, padeció el día 3 de agosto con el mayor horror un saqueo general de dinero, alhajas, ropas, y robos de ganados de toda especie, regulando su importe en 2400 rs.; cometieron insultos los más atroces; mataron con su acostumbrada inhumanidad al sacristán Santiago Rivero, y a un serrano, dejando a este infeliz pueblo envuelto en la miseria y consternación.
El alcalde del lugar de Iglesias, de la jurisdicción de Buitrago, dice: que después de haber sufrido la más pesada carga desde el 20 de marzo con el continuo paso de tropas francesas, que con sus exorbitantes exacciones y embargos lo habían reducido a la mayor estrechez, entraron el 3 y 4 de agosto último; saquearon el pueblo; arrojaron a balazos a todos los vecinos que se vieron precisados a huirse al campo, habiendo muerto cuatro de sus resultas; violentaron las puertas de la iglesia, se llevaron todas las alhajas de plata, sacando el copón, arrojaron las formas al suelo, dejando a todos sus habitantes en el estado más deplorable de mendiguez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario