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viernes, 22 de julio de 2011

LA TUMBA OLVIDADA DEL GENERAL FRANCÉS FEREY EN LA VILLA VALLISOLETANA DE OLMEDO


FEREY


Hoy se cumplen 199 años de la batalla de Arapiles. A media tarde de aquel 22 de julio la derrota del ejército francés era ya evidente, roto su centro y con el flanco izquierdo en desbandada la retirada del campo de batalla comienza. La tercera división francesa, al mando del general Ferey, es la encargada de proteger la retirada al estar prácticamente intacta, durante la batalla se ha mantenido en el centro del dispositivo francés pero retrasada de las divisiones de Bonnet y Clausel que han soportado el fuego aliado. Se sitúa en línea en la loma alargada que hay al sur del campo de batalla y que limita éste con el bosque de encinas que va ha parar a la población de Alba de Tormes. La división Ferey cumple perfectamente su misión y logra detener el avance de las tropas de Wellington, permitiendo al resto del ejército francés su retirada. Una vez conseguido el objetivo procede a su vez a retirarse por el bosque de encinas hacia Alba, uniéndose en la retaguardia con la división de Foy.

VISTA DE EL SIERRO, POSICIÓN ELEGIDA POR FEREY PARA PROTEGER LA RETIRADA DEL EJÉRCITO FRANCÉS. LA FOTOGRAFÍA FUE TOMADA EL PASADO SÁBADO Y SE PUEDE HACER UNA IDEA DEL ASPECTO QUE TENÍA EL LUGAR AQUEL 22 DE JULIO DE 1812

El ejército francés de Portugal ha sufrido muchas bajas entre sus oficiales, el mariscal Marmont ha sido gravemente herido en un brazo, también tienen graves heridas Clausel, Bonnet y Ferey. Thomiéres ha muerto durante la lucha. La retirada se efectúa por Alba de Tormes, Peñaranda, Arévalo y el 25 de julio entran en la villa de Olmedo, ya en la provincia de Valladolid. Ferey al poco de entrar el ejército en Olmedo fallece y es enterrado a las afueras de la villa. El día 28 entra el ejército aliado y se instalan para hacer noche y continuar al día siguiente hacia Valladolid, en persecución del ejército francés. Algunos hombres son llevados por los habitantes a la tumba de Ferey y descubren lo que han hecho los españoles con el cuerpo del general francés:

La noche siguiente paramos en la pequeña y hermosa ciudad de Olmedo, la cual acababa de ser evacuada por el enemigo. El general francés Ferey murió aquí como consecuencia de las heridas que había recibido en la batalla de Salamanca, y sus restos habían sido enterrados la noche anterior con todos los honores y sobre su tumba se había colocado una corona de laurel. No habían hecho nada más que marcharse los franceses de la ciudad, cuando los habitantes exhumaron el cuerpo, le cortaron la cabeza, y la maltrataron con las mayores indignidades. Tenían la esperanza de que este tipo de conducta fuera un pasaporte para nuestras simpatías, y nos llevaron al lugar como hacia un trofeo del que estaban orgullosos, pero expresamos el más sincero horror e indignación por su conducta, y llamando a algunos soldados para ayudarnos, depositamos sus restos en la tumba con todo cuidado y respeto. La suya era una cabeza noble, e incluso en la muerte, manifestaba la bravura y gallardía del soldado. Nuestro comportamiento surtió tal efecto entre los españoles, que devolvieron la corona por acuerdo suyo, y prometieron solemnemente que la tumba no sería molestada a partir de entonces.
KINCAID J. Adventures in the rifle brigade, London 1830

El general francés Ferey, que murió de heridas recibidas en Salamanca, fue enterrado fuera de la ciudad de Olmedo; y los españoles, de la manera más salvaje y brutal, habían desenterrado el cuerpo, y lo habían expuesto al borde de la carretera. Fui con algunos otros a ver el cadáver, que era el de un hombre asombrosamente atlético, al parecer de mediana edad. Volvimos a enterrar el cuerpo, pero no tengo ninguna duda de que los españoles lo volvieron a desenterrar por segunda vez.
LEACH J. Rough Sketches of the Life of an Old Soldier: During a Service in the West Indies, at the Peninsula, London 1831

Posiblemente todavía sigan sus restos en algún lugar cercano a Olmedo, en una tumba perdida, como tantos otros que murieron durante la contienda y que han quedado olvidados por el paso del tiempo.

VISTA DE LA VILLA DE OLMEDO. DESDE LA CARRETERA QUE VA A LA MEJORADA. ES POSIBLE QUE EL LUGAR DEL ENTERRAMIENTO FUERA POR ESTA SALIDA DE LA POBLACIÓN, CERCANO AL CAMINO
 
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4 comentarios:

  1. Simmons cuenta lo mismo en su "A British Rifleman". Añade que Ferey fue el oficial francés que ordenó el ataque al puente de Barba del Puerco en la noche del 19 de marzo de 1810, donde él mismo (Simmons) recibió su bautismo de fuego.

    PS Rafael, de olvidados nada, para eso estamos nosotros (quiero decir, que no haya confusiones, gente como tú, como Miguel Ángel, como Francesc Pintado, como Roberto, y un largo etc). Famosos o desconocidos, generales o soldados, franceses, lusos, polacos, alemanes, británicos, españoles, en este pequeño rincón virtual los recordamos y honramos a diario.

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  2. Tenía localizadas en internet y publicaciones impresas las imágenes de bastantes protagonistas de la Batalla de Los Arapiles: Wellington, Marmont, Beresford, Cole, Pakenham, Coton, Le Marchant, Bonnet (quien, con un parche en el ojo, más que un general parece un pirata) Clausel, Foy, Guillermo de Orange, Von Alten, D´Urban, Gardiner, D´Hautpoul, Burgoygne, Parquin, Merlin, Alava, El Charro, el cirujano británico Guthrie...
    De algunos de ellos incluso colecciono grabados del siglo XIX.
    De otros protagonistas como Ferey había perdido la esperanza de encontrar ni tan siquiera el más esquemático dibujo, hasta que consultado este blog me encuentro con un precioso óleo de ese bravo general. ¡Qué gallardo! ¡Qué elegante! ¡Qué porte, que para sí quisiera el mismísimo Murat, quien siempre se pasaba de coqueto!.
    No conocía nada del autor de este cuadro, Weitsch, contemporáneo de otro gran pintor germano, Caspar David Friedrich, quien pintó un excelente cuadro titulado "El coracero", reflejando a un coracero francés empequeñecido ante la magnitud de los abetos de un bosque alemán, toda una metáfora para señalar que ni tan siquiera el ejército de Napoleón sería capaz de doblegar a la larga al incipiente nacionalismo germánico. Es admirable el detalle con que Weitsch ha pintado el uniforme de Ferey: charreteras, estrellas, botones, el bordado de las hojas de roble, la hebilla, la legión de honor etc... y el semblante del propio Ferey y la postura que adopta.
    Toda una satisfacción para mí encontrar en este blog esta imagen del general francés Ferey.
    Quién sabe si en el futuro también aparezan imágenes de otros protagonistas de la Batalla de los Arapiles como Thomières o Maucune, de quienes, en principio, también he perdido la esperanza de encontrar nada.
    Un saludo.
    José Marcos.

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  3. Marcety, me alegro volver a "verte" por aquí. Espero que ya todo marche bien y que podamos juntarnos en próximas excursiones.

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