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martes, 5 de septiembre de 2017

EXHUMACIÓN DE LOS RESTOS DEL EMPECINADO

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1 de julio de 1844
Hoy tengo que comunicar a Vds. la exhumación de los restos del malogrado general don Juan Martín el Empecinado, y su traslación a la insigne iglesia colegial de esta villa, verificada en la mañana del 2 del corriente. En efecto, por órdenes del ministro de la Gobernación, trasladadas al jefe superior político de esta provincia, comisionó ésta al alcalde constitucional de esta villa para que con todo esmero pasase al sitio donde yacían los restos del valiente patriota el Empecinado y fuesen trasladados a la iglesia colegial de esta villa, en donde permaneciesen custodiados hasta su ulterior colocación en el monumento que se ha de edificar en la Plaza Mayor y sitio en donde acabó el general sus días.
Cinco testigos presenciales de su entierro asistieron a la extracción de los citados restos, acompañados de la autoridad, cuatro facultativos del arte de curar y otras personas notables. Como a vara y media de profundidad se encontraron los huesos de este héroe en la misma postura que fue enterrado y con tales señales que todos vieron los huesos fuertes y valientes que hicieron temblar tantas veces a los enemigos de la patria. Una alpargata y pedazos de la túnica vinieron a confirma más ser el esqueleto del difunto. Una inspección facultativa hecha por las reglas del arte y el conocimiento que de su persona se tenía, hicieron palpable ser éste el cadáver que se buscaba. Colocados los huesos en una hermosa y lúgubre urna mortuoria, fueron puestos a la expectación pública hasta las diez de la mañana del 2, en que fueron trasladados a la citada iglesia. Un concurso numeroso de lo más florido de la población, sin distinción de matices políticos, con hachas de cera, y el cabildo capitular eclesiástico con las cruces de las tres parroquias, acompañando el ayuntamiento en cuerpo, se personó a la puerta de la ermita de Santa Lucía, contigua al campo santo, en donde los sacerdotes entonaron el salmo exultabunt ossa humillala, que parecía haber sido dictado providencialmente para este caso particular. Las autoridades dijeron unas palabras en memoria del héroe, y con los cánticos tristes y sublimes de nuestra santa religión comenzó a caminar este triste acompañamiento con la mayor devoción y recogimiento, hasta la dicha insigne colegial, atravesando por entre un gran número de personas forasteras que había atraído la casualidad de ser día de mercado tan concurrido como es éste. La caja fue conducida por los licenciados D. Bernardo de Olavarría, don Trifón de la Fuente, D. Rafael de la Fuente y don Bernardo González Mañero, juez cesante de primera instancia de León. Presidian el duelo el ya dicho alcalde don Cenón Bombín, y el juez de primera instancia de este partido D. Remigio Salomón. Todos los concurrentes iban con traje de luto según estilo del país.
Publicado en el Heraldo 8 de julio 1944
Más sobre el Empecinado:
http://www.batalladetrafalgar.com/2016/10/el-empecinado-sus-descendientes-y.html

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