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lunes, 2 de febrero de 2026

MURAT A NAPOLEÓN, 4 DE MAYO DE 1808 DESDE MADRID


Extractos de una carta de Murat a Napoleón, del 4 de mayo de 1808. Primero sorprende que, ya en una fecha tan temprana, se comenzaran a interceptar correos franceses, seguramente en algún tramo del Camino Real que pasaba por Vitoria o Guipúzcoa. También incluyo textos llamativos de la carta sobre lo ocurrido el 2 de mayo en Madrid. Lo del infante don Antonio no tiene perdón:

He recibido esta noche las dos cartas de Vuestra Majestad del 30, con la copia de la del Príncipe de Asturias a Don Antonio. No he recibido en absoluto la de Mr. de Champagny ni aquella de Vuestra Majestad por la cual vos me decís haberme ordenado tomar el mando del Ejército español. Parecería pues que se ha detenido a uno de los correos. Vuestra Majestad me dice que ha permanecido cinco días sin noticias, y que la estafeta llegada el 30, no le ha remitido ninguna mía. Declaro haber escrito todos los días a Vuestra Majestad. Será una vez más un correo capturado...

Le enviaré hoy el estado de nuestras bajas. Si hice cargar a los Cazadores y a los Mamelucos, es que el caso lo exigía. Hacía falta absolutamente restablecer mi comunicación con el General Grouchy. Los Mamelucos han hecho caer al menos cien cabezas ellos solos. Desde ayer la consternación reina en Madrid, la canalla teme el castigo...

Los españoles habituados a estar siempre envueltos en sus capas, se pasean ahora con la capa al brazo, ceden la acera a nuestros soldados, les saludan; en fin, la lección de ayer les ha vuelto educados y respetuosos, de arrogantes que eran...

Ha habido al menos 1200 hombres muertos entre los españoles, de los cuales 200 fusilados ayer o esta mañana, entre los cuales se han encontrado dos sacerdotes sobre los que se hallaron provocaciones de muerte contra las tropas francesas...

Las tropas españolas se han conducido en general perfectamente bien en todas partes. He estado muy contento con los Guardias de Corps; lo he estado mucho con toda la guarnición, y sobre todo con los Guardias Valonas. ¡Les he testimoniado mi satisfacción! Hoy todos los generales y oficiales de la Casa del Rey y de la Guarnición han venido en Cuerpo a ofrecerme sus agradecimientos.

El Infante Don Antonio me decía ayer por la noche, acompañado por el Ministro de Marina:
« Estamos encantados de lo que ha ocurrido; no se nos vendrá más a decir que se puede destruir un ejército con campesinos armados de palos y de cuchillos. Se acaba por fin de convencerse de que un batallón de tropas de línea basta para dispersar a diez mil. »