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domingo, 3 de junio de 2012

"FOTOGRAFÍA" DE LOS PREPARATIVOS DE LA VOLADURA DEL PUENTE DE CABEZÓN DE PISUERGA 1812


          Hace unos años, preparando el libro: 1812, Wellington en Valladolid, encontré en el Royal Engineers Museum una acuarela  donde se representa los preparativos para la voladura del puente de Cabezón en 1812. Está pintada por el capitán de ingenieros Charles Ellicombe. La acuarela impresiona por los detalles, se observa incluso el edificio de la iglesia del monasterio de Palazuelos. Se pintaría posiblemente el día 24 o 25 de octubre antes de la llegada del grueso del ejército aliado, ya que aparecen representadas pocas tropas. En la representación del puente hay un error ya que le falta un arco, Charles haría un boceto frente al puente y terminaría la acuarela en los campamentos de invierno de Portugal. Las gestiones para obtener una copia fueron lentas y el libró salió sin la imagen del cuadro; como me quedó la curiosidad por ver la imagen volví a reanudar la petición el pasado año, y ya sin tantas prisas he podido conseguir la copia. El próximo mes de octubre será el bicentenario de la estancia de Wellington en Cabezón de Pisuerga, para recordar este acontecimiento se están preparando varias actividades entre las que destaca una exposición en el monasterio de Palazuelos.

CONTEXTO HISTÓRICO
En 1812 Wellington toma la ofensiva contra los ejércitos franceses que ocupan España, captura las plazas de Ciudad Rodrigo y Badajoz y en el mes de julio vence al ejército francés de Portugal en Arapiles. A causa de esta derrota los imperiales desocupan las provincias de Valladolid, Madrid y Andalucía. El rey José I abandona la corte y se dirige a Valencia donde espera reunirse con el mariscal Suchet, a cargo de la región de Levante, y con el mariscal Soult que desde Andalucía marcha a Valencia. El 12 de agosto Wellington entra en Madrid, y tras dar unos días de descanso a sus tropas decide retornar a Valladolid para alejar el peligro del ejército de Portugal, que ha conseguido rehacerse, y tomar Burgos desde donde puede hacer fuerte su derecha. Espera realizar pronto este cometido y volver a Madrid para enfrentarse a la unión de los ejércitos del rey José y los mariscales Soult y Suchet. El general francés Clausen, al mando del ejército de Portugal, abandona Valladolid ante la aproximación de Wellington y se retira hacia Burgos donde espera recibir ayuda del ejército francés del Norte. El general inglés decide perseguir a Clausen y el día 17 de septiembre se presenta en Burgos. Las tropas francesas no se han parado en la capital burgalesa y han continuado hacia el norte, dejando en el castillo una fuerza para su defensa. Wellington quiere capturar la fortaleza y la sitia. La experiencia conseguida en Ciudad Rodrigo y Badajoz, así como el desigual número de tropas entre los defensores y atacantes, a favor de estos últimos, da esperanzas a los sitiadores para tomar el castillo en muy poco tiempo. Pero el mal tiempo, falta de material y ardor de los defensores ralentizan los trabajos dando lugar al refuerzo del ejército de Portugal por el del Norte. El día 21 de octubre Wellington tiene que dar la orden de levantar el sitio ante la aproximación de las tropas francesas y las noticias del inicio de movimientos por parte de José I hacia Madrid. La retirada se llega hacer desordenada y el acoso de los franceses agobiante. Pretenden cortar el camino de los aliados hacia Salamanca y sus cuarteles de Portugal. Tras salir airosos en Villamuriel de un ataque sorpresa por parte francesa, y volar el puente de Dueñas, Wellington cruza a la orilla izquierda del Pisuerga, en Cabezón, he intenta parar la persecución.
La vanguardia llega a Cabezón de Pisuerga el día 24 de octubre y el 26 el grueso del ejército con Wellington a la cabeza.

FUERZAS DE AMBOS BANDOS
Ejército aliado:
Comandante General: Wellington
2 divisiones de caballería, 7 divisiones de infantería, 1 división ligera, tropas portuguesas, artillería, tren y staff.
Total ejército anglo-portugués: 50.600 hombres
Caballería de don Julián Sánchez: 1.155 hombres

Ejército de Galicia:
1ª División: Mariscal de Campo D. Pedro de la Barcena
Cazadores del Rey, Corona, 1º de Asturias, Voluntarios de León, Tuy, Monterrey, 1er. Batallón de Marina, Orense, Compostela.
2ª División: Mariscal de Campo D. Francisco Cabrera
Voluntarios de Asturias, 2º de Murcia, Toledo, Santiago, Ribero, Oviedo
Reserva: Mariscal de Campo D. Francisco Javier Losada
Voluntarios de Santiago, Benavente, 2º de Asturias, Guadalajara, 2ª Legión de Castilla
División de Caballería: Coronel Conde de Figuelmonte
Granaderos a caballo, Cazadores de Galicia, Húsares de Galicia, Húsares de Cantabria
Total ejército de Galicia: 17.700 hombres
Esta es la fuerza teórica que parte de Burgos. Wellington en cambio el día 27, desde cabezón, escribe al ministro Bathurst y le indica que tiene 4 débiles divisiones de infantería y tres brigadas de caballería. A los que hay que sumar 12.000 hombres del ejército español de Galicia.
Se reparten entre Cabezón de Pisuerga y Valladolid.

Ejército francés:
Ejército de Portugal:
General: Souham
8 divisiones de infantería, 2 divisiones de caballería, artillería, varios cuerpos y staff.
Se le unen una brigada de caballería y otra de infantería del ejército del Norte.
Total: 61.300 hombres
 Fuente Charles Oman – Gómez de Arreche

DEFENSA Y VOLADURA DEL PUENTE
Cabezón de Pisuerga se llena de tropas ya el día 24 de octubre, cuando comienzan a llegar la vanguardia aliada y los pertrechos. Los soldados se sitúan en la altura sobre el puente, disponiéndose los ingenieros a perforarlo para proceder a su voladura. Una nube de polvo cubre el lugar. Los carruajes, heridos y civiles continúan hacia la ciudad de Valladolid.
 El 26 llega a Cabezón el grueso del ejército aliado encabezado por Wellington, preparando la defensa. Las bodegas situadas en la ladera encima del río son aprovechadas para colocar la artillería, y el paso del puente es obstaculizado con carros.  Los vecinos de la población temen que vuelvan a producirse los sucesos del 12 de junio del no tan lejano año de 1808, cuando los franceses, una vez derrotado el ejército del general español Cuesta, desplegado en la orilla derecha junto al puente, entraron en la villa robando todo lo que encontraron a su paso. Tuvieron que acercarse a la ciudad de Valladolid para recomprar por doscientos reales el incensario y la concha de plata de bautizar, al relojero Joseph, que a su vez se los había comprado a los franceses que los sustrajeron de la iglesia; y ciento cuarenta y cuatro reales que abonaron a los alemanes, por la paz y otros objetos de la iglesia. El copón no apareció, teniendo que hacerse uno nuevo. Para que no les vuelva a ocurrir lo mismo, esconden todos los objetos de valor. Los habitantes que pueden, abandonan sus casas camino de Valladolid.
Al atardecer llega el ejército francés, posicionándose en la llanura frente al puente. El general francés Maucune se acerca a inspeccionar las defensas; tras informar al comandante general Souham, éste decide atacar al amanecer. Durante la noche envía diversas patrullas para verificar que el enemigo no se retira. Las primeras luces del día 27 revelan una densa niebla que imposibilita ver la orilla opuesta del río. El ataque tiene que demorarse hasta las nueve de la mañana, momento en que se ordena a la infantería ligera francesa atacar el puente, bajo cobertura de once piezas de artillería dirigidas por dos brigadas de este cuerpo. El puente tiene una longitud de unos 163 metros, que al ser rebasados hay que girar a la derecha para proseguir, por la carretera que transcurre entre el río y la ladera, hacia la población de Cabezón. Las baterías instaladas en la ladera y en la base del puente (divididas en dos grupos, uno para neutralizar el fuego enemigo y el otro para barrer el puente con metralla), junto al eficaz fuego de los fusileros, impiden a los franceses cruzar el río, teniendo que retroceder. Las bajas aliadas son unos pocos heridos, entre los que se encuentra el teniente coronel de artillería Robe; también resulta dañado el hospital de campaña que se ha levantado. Souham desiste de continuar con el ataque y decide seguir bajando por el curso del Pisuerga hasta Valladolid, dejando en Cabezón un fuerte contingente de tropas que fijen la posición aliada. Wellington, desde las alturas de Cabezón, puede observar al ejército de Portugal y comprobar que se ha reforzado con tropas venidas del Norte. Se da cuenta de que está en inferioridad numérica.
            Los franceses descienden por el Pisuerga, siendo la división del general Foy la que va en vanguardia. El 28, a primera hora, se sitúa en los altos de la Maruquesa y de las Contiendas, frente a la ciudad de Valladolid, instalando una batería en ambos lugares con un total de doce cañones. A las 6 de la mañana empieza el cañoneo sobre la población y sus suburbios. En Valladolid se encuentra la 2ª brigada de la 7ª división inglesa, junto a los portugueses adjuntos a esta unidad. La 1ª brigada ha seguido el curso del río hasta llegar al puente de Simancas, donde se encuentran protegiendo este paso. Wellington quiere evitar que el enemigo cruce hacia la orilla izquierda, volando los puentes en caso necesario. El fuego de la artillería francesa se dirige hacia las tropas que defienden el Puente Mayor, y a los bagajes y transportes que llenan el Campo Grande; alcanzando la puerta del Hospital General y una casa de los Doctrinos, quemando parte de ella.
            En combinación con la artillería, el regimiento francés nº 39 de línea baja hacia el puente para tomarlo. La construcción está defendida por la brigada portuguesa que ferozmente detiene el avance de los soldados imperiales. La lucha se extiende por las calles inmediatas saliendo en algunos momentos las bayonetas a relucir.
A media mañana llega a la Maruquesa la 3ª división francesa, para relevar a los hombres del general Foy. Este reanuda la marcha hacia Simancas llegando al mediodía a las alturas que dominan la villa. Allí le espera una pequeña avanzada que se adelantó al amanecer para inspeccionar la posición. Aprovechando que había una densa niebla han cogido desprevenidos a un cabo y tres soldados pertenecientes a los dos batallones ligeros de la Legión Alemana, que junto a un batallón de los Brunswickers y dos cañones están defendiendo el puente sobre el Pisuerga, bajo el mando del general inglés Halkett. Foy, tras inspeccionar la defensa, ordena el ataque; pero el puente es volado y las tropas francesas no pueden rebasarlo.
            De madrugada se vuela el Puente Mayor de Valladolid. Cuando se verifica la salida de la ciudad por parte de los enfermos y bagajes, se da orden de retirada, destruyendo la estructura de madera que se había puesto en el puente tras la última voladura sufrida, en el mes de septiembre. Una larga caravana sale por la puerta del Carmen con dirección a Puente Duero, para alcanzar Villanueva, punto fijado para concentrar las tropas.
            Cuando está a punto de amanecer el día 29, de nuevo se vuelve a oír otra fuerte explosión, en este caso a la izquierda de Simancas. El batallón de los Brunswickers (formado por alemanes al servicio del rey de Inglaterra) ha volado el puente medieval de Tordesillas.  Wellington ya no tiene motivos para continuar en Cabezón y a las cinco de la mañana ordena el avance hacia Valladolid. La división gallega, sin la presencia de Santocildes que tuvo que dejar el mando por enfermar gravemente, marcha tras la sexta inglesa; el día anterior se les repartió 14 cuartos de real para pasar hoy a Valladolid a comprar menestra para su ración, pero la decisión del general inglés les priva de este suministro, conformándose con el poco pan que les queda. De la ración que le corresponde a cada soldado de carne, pan y aguardiente, sólo de esto último pueden echar mano diariamente. Pero, eso sí, los 42 cartuchos y dos piedras de sílex para el fusil, se han encargado los mandos que todo soldado lleve consigo. Cuando los españoles se han distanciado unos pocos kilómetros de Cabezón de Pisuerga, oyen la explosión del puente: el arco central ha sido volado. Los habitantes de la villa ven con pesar descender los restos de la construcción río abajo, sólo hace unos 20 años que se había restaurado.
Fuente: 1812, Wellington en Valladolid (Diputación de Valladolid, 2009)
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1 comentario:

  1. Excelente trabajo como siempre. ¡La de veces que he tomado yo muestras de agua del río desde el pretil del puente!

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