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miércoles, 6 de diciembre de 2017

EL ASESINATO DE LOS VOCALES DE LA JUNTA SUPERIOR DE BURGOS, EN SORIA

A finales de 1811 la Junta Superior de Burgos, a causa de la presión francesa hacia ellos y aprovechando que había que elegir dos vocales para la circunscripción de Segovia, se traslada a la localidad segoviana de Grado. Les acompañan una veintena de soldados cedidos por don Jerónimo Merino para su protección. Grado del Pico, localidad cercana a Ayllón, en la época tiene cerca de cuarenta vecinos. El aumento de población y actividad no pasa desapercibido a los franceses que empiezan a sospechar y vigilar el lugar.

GRADO DEL PICO
En marzo de 1812 las tropas del mariscal de campo D. José Durán toman Soria y sitian su castillo. Desde Burgos, el general francés de división Wandermausein acude en auxilio de la guarnición francesa de Soria, acompañado del jefe de la policía de Burgos: José Ángel Moreno. Moreno, natural de Pancorbo, quiere aprovechar que el día 20 de marzo la columna mandada por Wandermausein está en Aranda de Duero para organizar un ataque a Grado e intentar capturar a los miembros de la Junta.  De madrugada parten unos 450 soldados de caballería llegando el 21 a las 6 de la mañana a Grado, procediendo a rodear el pueblo. Los miembros de la Junta Superior de Burgos son sorprendidos y los franceses capturan a D. Pedro Gordo, vicepresidente de la junta y cura párroco de Santibáñez de Ayllón; a D. José Ortiz Covarrubias, intendente interino y abogado de Salas de los Infantes; a D. Eulogio José Muro, vocal y abogado;  a D. Melquíades Antonio Ortiz, vocal y cura de Salas de los Infantes; a D. José Gregorio Navas, secretario de Intendencia y abogado; a don Santiago Estefanía, D. Felipe María Ortiz, a un subteniente, 3 sargentos y de 15 a 20 soldados. Se apoderaron de diversos papeles y de la tesorería que tendría como unos 8.000 reales. No toda la Junta Superior es capturada, ya que D. Mauricio de Pedro, vocal de la Junta, el licenciado D. Ramón Ortega, administrador interino de rentas y D. José Ruiz, oficial de intendencia, se encuentran oyendo misa cuando llegan los franceses. Para evitar su captura se esconden en las bóvedas de la iglesia y no son encontrados. El Mestre-escuela de la iglesia de Burgos se escapa de los franceses después de haber sido robado por ellos y consigue esconderse en el desván de una casa. D. Juan Francisco López, juez de la comisión de secuestros, también se encuentra en la iglesia cambiándose en la sacristía. Los franceses no lo ven. Los vocales D. Francisco García Sánz y D. Melquíades Antonio Ortiz no se encuentran en Grado y no son capturados. El primero logra salvar la imprenta, el almacén de vestuarios y diversa documentación.
Varios soldados consiguen también escaparse sin ser cogidos, pero el pueblo es saqueado e incendiadas gran cantidad de casas. 
Los prisioneros son atados y conducidos a pie hasta Ayllón donde pasan la noche, al día siguiente parten hacia Aranda. En Aranda se decide llevar a los miembros de la Junta hasta Soria, les ponen grillos y son arrojados a un carro. Antes de partir, Moreno azota al vicepresidente de la Junta D. Pedro Gordo en público. En Aranda han quedado encarcelados Felipe María Ortiz, sobrino carnal del intendente interino D. José Ortiz Covarrubias, y la tropa apresada en Grado. 

Cuando la columna llega a Soria, Durán ha abandonado la ciudad quedando liberada la guarnición refugiada en el castillo. El general Wandermausein convoca de forma extraordinaria el 1 de abril al Tribunal Criminal de Soria y su provincia, para formar causa sobre los miembros de la Junta. El día dos se dicta sentencia, declarándoles comprendidos en el artículo tercero del Real Decreto de 19 de abril de 1810 y por lo tanto fijándose pena de muerte. Se salva don Santiago Estefanía al que se le impone su conducción a Francia y encierro en un castillo. También queda liberado el hijo de Covarrubias que acompaña a su padre hasta Soria, su corta edad ayuda en la decisión.
El mismo día dos son fusilados, junto a los muros del monasterio de San Benito.


EL MONASTERIO DE SAN BENITO YA NO EXISTE. EN SU SOLAR SE LEVANTA ACTUALMENTE LA PLAZA DE TOROS
Posteriormente sus cadáveres son trasladados a las cercanas eras de Santa Bárbara donde son ahorcados en el patíbulo que los franceses han levantado en este lugar. Al día siguiente, los hermanos de la Caridad solicitan poder descolgar los cuerpos y darles sepultura, petición que es autorizada en un primer momento por las autoridades francesas. Los cadáveres son descendidos y llevados a la iglesia de San Salvador con pompa fúnebre, asistencia del clero y gran cantidad de gente. En medio de la celebración de las exequias, entra tropa francesa con las armas mano y obligan a trasladar de nuevo los cadáveres y vueltos a colgar en la horca. El cuerpo de don Pedro Gordo, revestido como estaba con vestiduras sacerdotales, es portado por un sacerdote que se encuentra celebrando las exequias en San Salvador, por mandato de los franceses. El gobernador francés, arrepentido de su concesión a los hermanos de la Caridad, ha cambiado de opinión. Los cadáveres permanecen varios días colgados hasta que las sogas se rompen y los cuerpos, medio devorados por las bestias, caen al suelo. Los restos son enterrados junto a la cercana ermita de Santa Bárbara.



IGLESIA DE SAN SALVADOR EN LA ACTUALIDAD
ERAS DE SANTA BÁRBARA. LUGAR DONDE SE LEVANTADA EL PATÍBULO. AL DERRIBAR LAS HORCAS COLOCARON EN SU LUGAR  EL MONUMENTO EN RECUERDO DE LAS VÍCTIMAS. Fuente de la fotografía: http://diariodelahistoriasoriana.blogspot.com.es/2016/07/26071963-que-es-el-obelisco-de-soria.html



ERMITA DE SANTA BÁRBARA EN LA ACTUALIDAD
Don Santiago Estefanía permanece en un calabozo del castillo hasta el día 29 de junio que consigue, a costa de trescientos ducados, que le suelten los grilletes y se le permita transitar por el interior del castillo. Gracias a esta concesión consigue sobornar a un soldado francés. El soldado está de centinela la noche del 17 de agosto y permite escapar a don Santiago junto a un soldado de los Voluntarios Numantinos. Huyendo el mismo soldado francés con ellos. Usan una soga para descolgarse de la muralla.

CERRO DEL CASTILLO
Los soldados que quedaron encarcelados en Aranda junto con don Felipe María Ortiz, consiguen también escapar. Utilizando un garfio de un candil y el mango de una pala de madera, quebrantan dos paredes huyendo de la prisión.

La noticia del asesinato de los vocales pronto recorre España, aumentando las represalias contra los franceses. 
En Burgos, don Jerónimo Merino derrota el día 16 de abril a una columna francesa en Hontoria de Valdearados capturando numerosos prisioneros, la mayoría tropa del 1º de la Legión del Vístula. Como venganza por los asesinatos ocurridos en Soria, junto a la creencia de que los soldados que protegían en Grado a la Junta habían sido también ajusticiados, ordena fusilar a 20 prisioneros por cada vocal ahorcado, 10 prisioneros por el secretario de intendencia y 3 por cada uno de los supuestos soldados fusilados. 

A consecuencia de la derrota en la batalla de Arapiles (Salamanca) los franceses abandonan el centro de la península. En Soria, el recién formado ayuntamiento constitucional, se reúne el 13 de octubre de 1812 en las salas consistoriales acordando que, junto con el cabildo eclesiástico, se desentierren los restos de los vocales y sean trasladados con honores a la iglesia colegial de San Pedro. El 9 de noviembre parte de la colegial una enorme comitiva encabezada por el ayuntamiento constitucional, el cabildo eclesiástico, miembros de la Junta Superior Provincial y demás autoridades civiles y militares que se encuentran en la ciudad, hacia las Eras de Santa Bárbara donde se procede al desentierro de los restos de las víctimas. Las horcas allí levantadas son derribadas, levantando en su lugar una pirámide con la siguiente inscripción: Los héroes beneméritos de la Patria D. Pedro Gordo, cura de Santibáñez, D. Eulogio José de Muro y D. José Ortiz Covarruvias, intendente de la provincia de Burgos, y vocales todos de la Junta Superior de la misma, y D. José Navas, secretario de aquella intendencia, fieles á Dios, al Rey, y á su Nación, fueron vil alevosamente asesinados por los bárbaros satélites del vil Napoleón el dos de Abril de mil ochocientos doce, cuyas reliquias se trasladaron á la insigne colegial iglesia de esta ciudad en el día nueve de noviembre de dicho año con el aparato religioso, político y marcial que correspondía á su esclarecido mérito, como también el teniente coronel de los reales ejércitos D. Gregorio Saldaña, vecino y regidor perpetuo de esta ciudad, fue aquí fusilado por los mismos bárbaros el día nueve de Diciembre de mil ocho cientos diez, y otros defensores de la Patria. Y para su eterna memoria, erigió este glorioso monumento la M.N. y L. ciudad de Soria.

MAPA DEL XIX DONDE APARECE LA ERMITA Y LA SITUACIÓN ORIGINAL DEL MONUMENTO






EL MONUMENTO EN LA ACTUALIDAD. A MEDIADOS DEL SXX FUE TRASLADADO A UN JARDÍN LIMITADO POR LAS CALLES VALONSADERO, MÁRTIRES DE LA INDEPENDENCIA Y VENERABLE PALAFOX.
Las reliquias son depositadas en un adornado ataúd y llevados en procesión hasta la colegial donde se celebraron las exequias, siendo enterrados en el panteón de la familia de los Sotomayores.


IGLESIA COLEGIAL DE SAN PEDRO. LUGAR DONDE DESCANSAN LOS RESTOS DE LOS VOCALES

PLACA CONMEMORATIVA EN BURGOS


JOSÉ O'DONNELL COMUNICANDO EL FUSILAMIENTO. AHN, DIVERSOS-COLECCIONES, 127,N.16


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