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viernes, 5 de febrero de 2016

DESTRUCCIÓN DEL PUENTE DE LOS FRANCESES DURANTE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA - RÍO ÁGUEDA

Artículo cedido por Miguel Ángel Largo Martín y que ha sido publicado en el libro del Carnaval del Toro 2016 (Ciudad Rodrigo)

Destrucción del Puente de los Franceses durante

la Guerra de la Independencia 



Durante la Guerra de la Independencia española, el río Águeda únicamente era atravesado por cuatro puentes: el primero el de Navasfrías, el segundo el de El Villar, el tercero el de Ciudad Rodrigo y el cuarto el de Barba del Puerco; ubicado este último entre las localidades de San Felices de los Gallegos y Barba del Puerco; llamada ésta desde 1909 Puerto Seguro. La mayor parte de los escritos fechados en la época de la Guerra de la Independencia, lo llaman Puente de Barba del Puerco, y los menos, Puente de San Felices. Precisamente en el resto de este artículo nos referiremos a este paso sobre el río Águeda como Puente de Barba del Puerco, para mantener la nomenclatura de la mayoría de los documentos comprendidos entre 1808 y 1814. Pero desde después de la finalización de la Guerra de la Independencia, los lugareños se refieren a él, como Puente de los Franceses, ya que durante gran parte de esta guerra fueron precisamente las tropas napoleónicas quienes ostentaron su dominio.
En gran parte del curso de la guerra, este Puente de Barba del Puerco fue la llave para pasar de una orilla a otra en el curso bajo del Águeda, donde debido al encajonamiento del río era casi imposible de vadear, lo que hizo que hubiese en ese punto numerosos escarceos entre los ejércitos beligerantes. Los primeros combates datan de abril de 1809, cuando el británico Sir Robert Wilson, al mando de la Loyal Lusitanian Legion, no pudo impedir, desde las colinas de la orilla izquierda, que un grupo de 500 franceses atravesasen uno a uno el puente desde la orilla oriental;  después los napoleónicos comenzaron a ascender las colinas donde estaban situadas las huestes de Wilson, y éstos tuvieron que abandonar su posición. Durante marzo de 1810 hubo varios enfrentamientos entre los franceses ubicados en San Felices y las tropas de la División Ligera británica situadas en la orilla occidental. Los franceses en ese mes atravesaron varias veces el puente, llegando incluso hasta la localidad de Barba del Puerco, y las tropas británicas, al mando del general Crawfurd, tuvieron que emplearse a fondo para hacer retroceder al enemigo a la orilla derecha. Sin duda, los acontecimientos más famosos sobre el Puente de Barba del Puerco son los de mayo de 1811, cuando la guarnición francesa de Almeida, después de explosionar las murallas de la plaza, la abandonó por la noche y utilizó este puente para pasar a la orilla derecha, sin apenas tener oposición de las tropas británicas que había en la zona.
Posteriormente a los acontecimientos de mayo de 1811, existe la creencia popular de que los franceses se parapetaron en San Felices estableciendo una línea defensiva en el río Águeda, y que para evitar la inferioridad de condiciones respecto a las tropas aliadas que estaban situadas en la orilla occidental, cortaron un ojo del Puente de Barba del Puerco para impedir que el Ejército anglo-luso de Wellington, pudiera atacar por sorpresa a las tropas francesas situadas en San Felices[1]. Pero, ¿realmente fueron los franceses quienes cortaron el Puente de Barba del Puerco, como señala el convencimiento del vulgo?
Después de la toma de Ciudad Rodrigo en enero de 1812, Wellington centró su objetivo en arrebatar también a los franceses Badajoz. El 24 de febrero de 1812, el Lord envió un memorándum al Capitán General Castaños, al mando éste del 5.º y 6º Ejércitos, ubicados el primero en Extremadura y sur de Castilla La Vieja, y el segundo en los accesos a Galicia. En este memorándum el Duque de Ciudad Rodrigo relata al héroe de Bailén, que el Ejército británico va a desplazarse hacia el Alentejo con el propósito de atacar Badajoz, así como los planes que los franceses podrían adoptar y las acciones necesarias para contrarrestar el avance enemigo. En el primer supuesto, que es la más probable según Wellington, éste señala que todas las tropas imperiales, o una parte de ellas, podrían abandonar Castilla y León, y desplazarse hacia Extremadura. La segunda hipótesis planteada es que los enemigos dejaran el Ejército del Sur y tres divisiones del Armée de Portugal, presentes en el Tajo, y la caballería, para oponerse al Ejército Aliado luso-británico, en Extremadura, mientras el resto de las tropas francesas atacarían Galicia. La tercera conjetura contempla que los imperiales atacasen la frontera portuguesa por el norte del Duero. Mientras la cuarta suposición que hace Wellington a Castaños es que los napoleónicos podrían cruzar el Águeda por los vados aguas abajo de Ciudad Rodrigo, cortar las comunicaciones entre Almeida y Ciudad Rodrigo; e incluso llegar al Côa, y anular la comunicación entre esas plazas y el interior del país.
Para cada uno de estos supuestos, Wellington transmite a Castaños una respuesta aliada con el fin de anular el avance de las tropas napoleónicas; en estas respuestas el británico dispone cómo deben cooperar las tropas españolas y portuguesas, así como las guerrillas de ambos países. En el caso de que los franceses decidiesen adoptar el cuarto plan supuesto, el Lord propone que el portugués general Bacellar reúna sobra el Côa todas la milicias de las provincias del norte de Portugal, y se comunique con el resto de la división de Carlos de España que no se halle en el interior de Ciudad Rodrigo, para proteger los almacenes situados en el Duero y el Mondego, y forzar al enemigo a ir a la Beira Baja si éste persistiese en entrar sobre Portugal. Prosigue Wellington en este cuarto plan sobre cómo podría avanzar el 6.º Ejército español hacia el Duero y el Tormes, y finaliza apuntándole a Castaños que: «Si el enemigo adoptase este plan, que supongo en cuarta instancia, Don Carlos, debería por supuesto destruir los puentes sobre el Yeltes y Huelva[Huebra]. Me parece que sería igualmente deseable destruir el de Barba del Puerco; y en particular, si el tiempo fuese malo, los tres puentes de Castillejos»[2].
Pocos días después, concretamente el día 28, Wellington envía al general portugués Bacellar un despacho[3] parecido al mandado a Castaños. Bacellar era el Comandante de las Milicias portuguesas en Beira, Tras-os Montes y Douro, y en este despacho el Lord no le indica nada sobre las destrucción de los puentes sobre el Yeltes, Huebra, el de Barba del Puerco y los de Castillejos, pero le incide en que tenga comunicación constante con Carlos de España.
Ya el 4 de marzo, el Jefe de Estado Mayor del 5.º y 6º Ejércitos españoles, general Pedro Agustín Girón, traslada al general Carlos de España las órdenes que recibió Castaños de Wellington en el memorándum fechado el 24 de febrero. Carlos de España era Comandante de la 3.ª División del 5.º Ejército y de la provincia de Castilla La Vieja. El Jefe de Estado Mayor transmite a Carlos de España los cuatro supuestos de cómo puede reaccionar el enemigo al sitiar Badajoz el Duque de Ciudad Rodrigo, así como las acciones que debe llevar a cabo para cada uno de estos supuestos. En el cuarto supuesto, el Jefe de Estado Mayor después de ordenar a Carlos de España que tenga comunicación con Bacellar para cubrir los almacenes situados sobre el Duero y el Mondego, añade: «Este supuesto el Sr. Gral. España deberá en este caso destruir los puentes sobre el Yeltes y el Huebra, y si el tiempo por estar metido en aguas, lo hiciese creer ventajoso el de Barba del Puerco y los tres de Castillejos»[4]. Prosigue Girón que en esta cuarta hipótesis las operaciones tendrían por objeto principal para el general España, el proteger del mejor modo posible la plaza de Ciudad Rodrigo, ya inquietando las comunicaciones del enemigo, ya llamando su atención por diferentes puntos. Igualmente le da instrucciones para el caso de que Ciudad Rodrigo sea bloqueada por los franceses, así como ordena a Carlos de España que requiera a los comandantes de escuadrones francos y guerrillas para que le auxilien en el modo que tuviese conveniente indicarles. El Jefe de Estado Mayor, finaliza este despacho señalando que el General en Jefe, Castaños, le encarga a Carlos de España que vigile de cerca el abastecimiento de la Plaza de Ciudad Rodrigo y la más pronta rehabilitación de sus defensas, como objeto de primer interés.
A mediados de marzo, Wellington ya estaba en las cercanías de Badajoz a punto de sitiarla. Desde un mes antes, el Duque de Ciudad Rodrigo, para no llamar la atención del enemigo, había estado enviando poco a poco por el interior de Portugal sus tropas desde las tierras comprendidas entre el Águeda y el Côa a tierras pacenses.
Mientras tanto, el Mariscal Marmont, con el grueso de su ejército acantonado en las cercanías de la capital charra, recibía órdenes de Napoleón. La pretensión del Mariscal era avanzar con su Armée de Portugal hacia Badajoz, pero el Emperador le encomendó hostigar Almeida y Ciudad Rodrigo, así como las tierras del Côa. Y así, a últimos de marzo, con Badajoz ya sitiada por Wellington, Marmont avanzó desde Salamanca con 25.000 hombres y sin artillería, plantándose delante de Ciudad Rodrigo. Requirió la rendición de la plaza, que obviamente le fue denegada, se dedicó a tirar algunos morteros dentro de la ciudad y prosiguió su camino hacia Portugal, después de dejar un cuerpo de observación delante de la plaza mirobrigense y enviando otro a Almeida con la misma pretensión[5].

El general Carlos de España, que se había quedado en Ciudad Rodrigo y sus proximidades guardando la plaza, remitió el 8 de abril desde Puente del Côa un despacho a sus superiores del 5.º Ejército español. El general España inicia su despacho diciendo que los enemigos con tres divisiones de infantería y un cuerpo de caballería habían comenzado el 31 de marzo el bloqueo de Ciudad Rodrigo, el cual quedó exactamente formado el primero de abril, día en que llegó el Mariscal Marmont delante de dicha plaza. Prosigue relatando que el mismo 1 de abril, una división de infantería y un cuerpo de caballería se adelantó a Carpio; el día 2 a Gallegos y Espeja; el día 3 a Aldea del Obispo y Val de la Mula, y el 4 hasta las inmediaciones de Almeida, habiendo practicado en esta última jornada varios reconocimientos, acercándose por la noche al camino cubierto, provocando el consiguiente fuego. El despacho continúa señalando que la mencionada división enemiga permaneció cerca de Almeida hasta la mañana del día 7, momento en el cual se dirigió hacia Ciudad Rodrigo. Carlos de España añade que: «Por los referidos movimientos de los enemigos tube que dejar mi posición de Aldea del Obispo y Barba de Puerco y pasando el Coa hé enviado los Cuerpos de Infantería a Villanova de Foz Cóa conforme a los deseos del Sr. Gral. Tránt que recelaba que los enemigos intentasen pasar dicho río por los vados de Almendra que no cubren las tropas de su división»[6]. El general España finaliza el despacho relatando que al Brigadier don Julián Sánchez le ha mandado que moleste a los enemigos en sus comunicaciones con Salamanca y demás puestos del Tormes.
Por tanto, Marmont respondió al asedio de Badajoz con el cuarto plan supuesto por Wellington. La reacción de las tropas de Carlos de España fue en parte la ordenada por Wellington a través de Castaños, ya que aunque en el despacho del 8 de abril del general España, éste comenta que ha estado en Aldea del Obispo y Barba del Puerco, pero no menciona nada sobre que antes de retirarse de la zona hacia el Côa hubiese destruido el Puente de Barba del Puerco, ni ninguno de los otros que se le ordenaba inutilizar en el despacho que le remitieron el 4 de marzo desde el Estado Mayor del 5.º Ejército español. La toma de posición de los portugueses y españoles para proteger los almacenes situados en el Duero y el Mondego, no dejaron a Marmont otra solución que avanzar por la Beira Baja, como preveía Wellington, llegando los imperiales hasta Castello Branco.
Una vez tomada Badajoz el 6 de abril, el Duque de Ciudad Rodrigo tuvo conocimiento de que Marmont y su Armée de Portugal estaban en tierras portuguesas, que Ciudad Rodrigo sólo tenía provisiones para tres semanas y que los imperiales podían sitiarla en cualquier momento. Hasta entonces la intención del Lord había sido avanzar hacia Sevilla en busca de las tropas del Mariscal Soult, pero las noticias sobre Ciudad Rodrigo le hicieron cambiar de opinión y se dirigió a Miróbriga nuevamente por el interior de Portugal. Con su pequeño ejército, Marmont no podía esperar llegar a Lisboa, y el problema del abastecimiento se iba incrementando con el procedimiento de la milicia portuguesa de quemar los depósitos de provisiones, aparte de acosar al enemigo cuando podían. El día 20 la vanguardia aliada se encontraba en Penamacor y Pedrógão, mientras la retaguardia francesa estaba abandonando Sabugal y su vanguardia ya se hallaba en España, atravesando el Águeda por el Puente del Villar y los vados cercanos a éste, ya que unas fuertes lluvias caídas los días previos habían inutilizado un puente que los franceses habían construido inmediatamente por encima de Ciudad Rodrigo, a la altura del Monasterio de La Caridad. Aunque el Ejército anglo-luso pisó los talones a la retaguardia de Marmont, ésta pudo completar el día 23 su retirada por el puente móvil ubicado en La Caridad, ya que in-extremis lo consiguieron restablecer.
Lord Wellington dispuso su Cuartel General el día 25 en Fuenteguinaldo, y es en este momento cuando conocemos lo que ocurrió con el Puente de Barba del Puerco. La clave nos la da el teniente coronel británico Burgoyne, perteneciente al Real Cuerpo de Ingenieros y asignado al Cuartel General del Lord. Burgoyne indica en su diario que ese mismo día 25 de abril, don Carlos de España visitó a Wellington en Guinaldo y a renglón seguido añade: «Marmont, en su última excursión a Portugal, intentó pasar el puente sobre el Águeda, en San Felices, pero un Ingeniero portugués de Almeida, después de haberlo minado, lo voló y lo destruyó, cuando el enemigo descendía por la colina. Exploraron Ciudad Rodrigo, pero no intentaron nada en contra. En la plaza, al menos había provisiones para doce días. El enemigo instaló un puente sobre el Águeda, cerca del convento de Caridad, a unas dos millas por debajo de Rodrigo. Pasaron una gran cantidad de escaleras en carros, y exploraron Almeida muy de cerca, sobre todo la parte que habían destruido un año antes; pero los preparativos de la guarnición, la gente situada en las murallas, y la plaza bien provista de artillería, que estaba dispuesta en todo momento contra el reconocimiento, impidió su intento contra la plaza. El gobernador (Coronel Le Mesurier) hizo varias incursiones sobre sus tiradores avanzados. El enemigo dejó veinticinco hombres muertos. La guarnición constaba de 3.000 milicianos. Como consecuencia de su espíritu en esta ocasión, Wellington parece tener mucha confianza en los portugueses de esta parte del país»[7].
Del diario de Burgoyne y del despacho del 8 de abril de Carlos de España, podemos determinar que el avance de las tropas de Marmont tenía dos columnas, una hacia Ciudad Rodrigo y la otra hacia Almeida, siguiendo esta última el camino por San Felices de los Gallegos y el Puente de Barba del Puerco. Al avistar las tropas aliadas situadas en Barba del Puerco una columna francesa que se acercaba por San Felices, procedieron a minar el puente, y explosionaron las minas cuando los imperiales empezaron a bajar la ladera que les llevaba al paso sobre el Águeda. Marmont parece que estaba al frente de la columna que se dirigía hacia el Puente de Barca del Puerco, y al no poder atravesarlo tuvo que encaminarse a cruzar el Águeda por el puente móvil que la columna que se dirigió hacia Ciudad Rodrigo había situado en las cercanías de La Caridad. De ahí que el Mariscal llegase a Ciudad Rodrigo el día 1 de abril, como señalaba Carlos de España en su despacho, y no el día previo como lo hicieron las primeras divisiones imperiales. La voladura del Puente de Barca del Puerco debió de tener lugar entre el 28 y el 31 de marzo, ya que el día 27 aún Marmont estaba en Salamanca[8] y el 1 de abril es cuando ya aparece delante de Miróbriga.
Burgoyne dejó escrito en su diario que la destrucción del puente la realizó un Ingeniero portugués, pero ¿quién dio a este Ingeniero portugués las órdenes para minar y explosionar el Puente de Barba del Puerco? ¿Le dio las órdenes Carlos de España, el cual tenía puestos en Barba del Puerco? ¿O fue el gobernador de Almeida, el británico Le Mesurier? ¿O se lo pidió Carlos de España a Le Mesieur porque la división del español no tenía Ingenieros o habían quedado éstos en el interior de Ciudad Rodrigo? ¿Por qué Carlos de España no mencionó nada sobre el puente en su despacho del día 8 de abril, cuando ya había sido destruido? Lamentablemente no podemos reconstruir la cadena de mando al completo, ya que no se han encontrado más documentos al respecto; tan sólo podemos asegurar que Wellington fue el que puso en el punto de mira al Puente de Barca del Puerco en el caso de que los franceses avanzasen sobre Almeida y Ciudad Rodrigo, que estas órdenes de destrucción del puente llegaron a Carlos de España, y que finalmente un Ingeniero portugués de la plaza de Almeida fue quien minó y voló este paso sobre el Águeda cuando las tropas francesas se disponían a cruzarlo para marchar sobre Almeida.
De los tres ojos de los que consta el Puente de Barba del Puerco, en marzo de 1812 fue volado el de poniente, el de la orilla de Barba del Puerco, actual Puerto Seguro. Después de la Guerra de la Independencia, la parte volada se cubrió con un pasadizo de maderas con vigas y tablas, pero no fue hasta 1844 cuando este arco se reconstruyó en cantería. Se da la paradoja de que el arco central también fue volado por los portugueses en el año 1646, durante la Guerra de Secesión portuguesa[9].

Ojo de la margen izquierda del Puente de Barba del Puerco. Este arco fue volado en marzo de 1812 y su reconstrucción en cantería no se realizó hasta 1844. Se aprecia claramente la diferencia de manufactura de este arco de la orilla de Puerto Seguro con la del arco central



REFERENCIAS
[1] FERREIRA SUAREZ, J. y SEVILLANO LEDESMA, G. Puerto Seguro y su Entorno. Diputación de Salamanca. Salamanca, 2003. Pag. 43.
[2] GURWOOD, Coronel. The Dispatches of Field Marshal the Duke of Wellington in his Various Campaigns (Vol. VIII). Murray. London, 1838. Pag. 629-631.
[3] GURWOOD, Coronel. The Dispatches of Field Marshal the …. (Vol. VIII) op. cit. Murray. London, 1838. Pag. 638-640.
[4] Archivo Histórico Nacional. Copia de las Instrucciones Dadas por el General Castaños a los Generales España y Penne-Villemur Antes de Sitiar Badajoz. Signatura DIVERSOS-COLECCIONES,114,N.76. Fecha 4/3/1812 - 5/3/1812.
[5] LARGO MARTIN, M. A. La Estrella de Wellington Comenzó a Brillar en Fuenteguinaldo. Castilla Ediciones. Valladolid, 2011. Pag. 141-145.
[6] Archivo Histórico Nacional. El General España Participa el Bloqueo de Ciudad Rodrigo por el Enemigo y los Movimientos de las Tropas Españolas. Signatura DIVERSOS-COLECCIONES,109,N.50. Fecha 8/4/1812.
[7] WROTTESLEY, G. Life and Correspondence of Field Marshal Sir John Burgoyne, Bart. (Vol. I). Elibron Classics. London, 2005. Pag. 184.
[8] MARMONT, Maréchal. Mémoires du Maréchal Marmont, duc de Raguse. Elibron Classics. Paris, 2005. Pag. 231.
[9] FERREIRA SUAREZ, J. y SEVILLANO LEDESMA, G. Puerto Seguro y Su… op. cit. Pag.154.

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