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martes, 29 de septiembre de 2009

EL PASO DEL PUERTO DE GUADARRAMA POR LA GRANDE ARMÉE EN LA NAVIDAD DE 1808

The French Army Crossing the Sierra de Guadarrama
Nicolas Antoine Taunay

Subida al puerto en 1913

Descenso a San Rafael en 1913

La cima del puerto a mediados del XX



El monumento del león en la cima del puerto


En vísperas de la Nochebuena de 1808, Napoleón Bonaparte sale de Madrid en persecución del ejército británico comandado por el general Moore, que se encuentra en territorio leonés. El buen tiempo acompaña la salida de la Grande Armée de la capital, pero según se aproximan a la sierra una tempestad de viento y nieve les envuelve, dificultando el paso del puerto de Guadarrama. En circunstancias normales esta barrera que separa ambas castillas es de fácil acceso. Una carretera ancha, construida en 1749 bajo el reinado de Fernando VI, lleva a la cima del puerto pasando antes por las casas, oficinas, cuadras y almacenes de los empleados del portazgo. Así mismo, quien tenga tiempo puede parar en la capilla a oír misa, los días de precepto. Ya en la cima un león, sobre pedestal, da la bienvenida. Pero para el ejército francés, la subida a este puerto resulta una pesadilla:

Savary, duque de Rovigo:
Inmediatamente ordenó Napoleón al ejército partir el mismo día, y cruzar la cadena montañosa que divide la provincia de Madrid de la de Segovia, a lo largo de Guadarrama, por la carretera de Madrid al palacio y convento de El Escorial. El emperador marchó a la mañana siguiente, el tiempo era muy bueno y el sol nos alegraba hasta el pie de la montaña. El camino estaba cubierto por una inmensa columna de infantería subiendo lentamente la montaña, que es lo suficientemente elevada para que su cumbre mantenga la nieve hasta el mes de junio. Delante de la infantería había un convoy de artillería que retrocedía hacia nosotros, porque el paso se había hecho peligroso por una tormenta de granizo y nieve, acompañada de un violento huracán. El cielo estaba tan oscuro como al anochecer, los paisanos españoles nos decían que estábamos en peligro de quedar sepultados bajo la nieve, un accidente que había a veces ocurrido. Nunca recordaba tanto frío ni cuando estuvimos en Polonia, pero el emperador deseaba que el desfiladero se debía pasar, por el bien de su ejército que fue aumentando en número a los pies de la montaña, y no se había dispuesto provisiones. Les ordenó que le siguieran y se puso a la cabeza de la columna. Se colocó junto a los cazadores de su guardia a través de las filas de la infantería, formando una estrecha columna que ocupaba todo el ancho de la carretera. A continuación ordenó desmontar y se colocó detrás del primer pelotón y les ordenó avanzar. Los cazadores avanzaban a pie de esta manera, mezclados con sus caballos; el grueso cuerpo que formaban protegían de la tormenta a los que les seguían y dejaban una abertura en la nieve, al ser pisoteada, que permitía el paso de la infantería. El pelotón de la cabeza de la columna fue el que más sufrió. El Emperador estaba muy agotado por la marcha, pero era imposible permanecer a caballo. Mientras yo caminaba junto a él, se valió de la ayuda de mi brazo y lo mantuvo sujeto hasta que llegó al pie de la montaña, al otro lado de la sierra de Guadarrama. Tenía intención de pasar la noche en Villacastín, pero se encontró a todo el ejército agotado y el frío tan intenso, que se detuvo en la casa de postas denominada Espinar, que está al pie de la montaña.

Baron De Marbot:
Llegamos al pie del Guadarrama durante la noche y vimos que era un pueblecillo muy pobre donde nos instalamos como pudimos. El frío había traspasado mis vendas y me producía un gran dolor en la herida. Al punto del alba el ejército iba a ponerse en marcha, cuando los batallones de vanguardia que se habían internado en la sierra retrocedieron para advertir al Emperador y al Mariscal que una espantosa tormenta hacía imposible el avance. La nieve cegaba a hombre y caballos, y un impetuosísimo viento acababa de arrojar a muchos de ellos en un precipicio. Otro que no hubiese sido Napoleón se hubiera detenido; pero queriendo dar alcance a los ingleses a toda costa, habló a los soldados y ordenó que los de un mismo pelotón se agarrasen del brazo a fin de no ser llevados por el viento. La caballería echó pie a tierra, debiendo marchar en el mismo orden y, para dar ejemplo, el Emperador formó el Estado Mayor en varios pelotones, colocándose entre Lannes y Duroc, cerca de los cuales nos situamos enlazando nuestros brazos. Después, a la orden dada por el mismo Napoleón, la columna se puso en movimiento ascendiendo por la montaña, a pesar del viento impetuoso que nos rechazaba de la nieve que nos azotaba el rostro y del hielo que nos hacía resbalar a cada paso. Durante las cuatro mortales horas que duró la ascensión yo experimenté crueles sufrimientos. A la mitad de la cuesta, los mariscales y los generales que llevaban botas altas, no pudieron continuar avanzando. Napoleón se hizo subir a un cañón, en el que montó a horcajadas y los mariscales y generales hicieron lo mismo. Nosotros continuamos a pie siguiendo a este grotesco cortijo, y llegamos por fin al convento situado en la cima de la montaña. El emperador se detuvo para reagrupar su ejército, distribuyéndose a las tropas vino y leña que habíamos conseguido encontrar. El frío era intensísimo y toda la gente temblaba. A pesar de lo cual nos pusimos en marca al cabo de algunas horas. El descenso, aunque muy penoso, no lo fue tanto con la subida. A la caída de la tarde llegamos a una pequeña llanura donde se encuentra el hermoso pueblo de San Rafael y varias aldeas que procuraron al ejército víveres, vino y alojamiento.

Capitán Coignet:
El Emperador dejó Madrid con toda su guardia, y vinimos al pie de una montaña escarpada, cubierta de nieve como San Bernardo. Encontramos dificultades indecibles para cruzarla. Justo antes del alcance de este paso terrible, una tormenta de nieve nos alcanzó y casi nos derriba. Tuvimos que agarrarnos unos a otros porque no podíamos ver a un paso delante nuestro. Era necesario tener un Emperador como el nuestro para poder avanzar y ser capaz de oponerse a la tempestad. Dormimos al pie de esta montaña, que costó mucho a nuestra artillería el poder cruzarla, y luego descender al llano donde unos pueblos miserables nos esperaban, desvastados por el ejército inglés.

Sin embargo para Napoleón Bonaparte todo se resume:
Napoleón a Jose I
Hermano, he pasado el Guadarrama con una partida de mi guardia y con un tiempo bastante desagradable.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Excursión: Campaña de Salamanca - Riberas del Duero


Tras el éxito de la primera excursión, por el campo de batalla de Arapiles, se convoca la 2ª. En este caso vamos a recorrer las orillas del Duero para examinar las posiciones francesas y aliadas antes y después de la batalla de Los Arapiles. Quedaremos el día 24 de octubre en Rueda a las 10 de la mañana.

El trayecto propuesto es:

- Rueda, nuestro punto de encuentro y cuartel general de Wellington en julio y noviembre de 1812.

- Tordesillas y su puente, por donde el ejército francés flanqueó la posición aliada para terminar poniendo a Wellington en verdaderas aprietos.

- Campamento francés en Torrecilla de la Abadesa.

-Toro, un buen sitio para comer.

-Castronuño, desde cuyo mirador sobre el Duero podremos ver todo el despliegue francés en esos quince primeros días de julio de 1812.

-Castrejón, lugar donde se libró un combate en el que Wellington por poco termina prisionero de los franceses.

Desde estos puntos podremos pisar y divisar las principales posiciones de los ejércitos en contienda en los días previos a la batalla de Salamanca o de Los Arapiles.

El día 24 de octubre. Para más información y apuntarse dirigirse al blog de Miguel Ángel Martín Mas:

miércoles, 16 de septiembre de 2009

EJÉRCITO ESPAÑOL 1808 - ESTADOS DE FUERZA


















Estados de fuerza del ejército español durante 1808

martes, 15 de septiembre de 2009

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN EL BLOG A FECHA 15 DE SEPTIEMBRE 2009

NOVIEMBRE 2008

SITIO DE BURGOS (1812) ENCONTRADOS RESTOS DE SOLDADOS INGLESES EN BURGOS

SITIO DE BURGOS (1812) 2/2

BATALLA DE SOMOSIERRA 30 DE NOVIEMBRE DE 1808 1/3

BATALLA DE SOMOSIERRA 30 DE NOVIEMBRE DE 1808 2/3

BATALLA DE SOMOSIERRA 30 DE NOVIEMBRE DE 1808 3/3

DICIEMBRE 2008

ESCUDO DE JOSÉ I EN LA IGLESIA DE SAN BENITO EL REAL DE VALLADOLID

MUSEOS

MONUMENTO FUNERARIO DEDICADO A LA MEMORIA DE UN OFICIAL INGLÉS

TESOROS ENTERRADOS EN BAILÉN POR LOS SOLDADOS FRANCESES TRAS LA
CAPITULACIÓN

ENERO 2009

BATALLA DE UCLÉS 13 DE ENERO 1809. 1/2

BATALLA DE UCLÉS 13 DE ENERO 1809. 2/2

REVISTA ALKAID

FEBRERO 2009


LOS FUERTES DE ALMARAZ

EXPOSICIÓN BATALLA DE TALAVERA DE LA REINA

MARZO 2009

BATALLA DE TALAVERA DE LA REINA. TESTIMONIOS Y RECORRIDO FOTOGRÁFICO

BOTONES DE UNIFORME DEL EJÉRCITO INGLÉS

BICENTENARIO 2 DE MAYO

UNIFORMES

VISITA AL CAMPO DE BATALLA DE ARAPILES

RECIBOS DE REQUISICIÓN


ABRIL 2009

BATALLA DE ALMONACID DE TOLEDO, 11 DE AGOSTO DE 1809

ESTADO DEL EJÉRCITO FRANCÉS EN ESPAÑA, A FINALES DE ABRIL DE 1808

2 DE MAYO - PUBLICACIONES GRATUITAS DEL AYUNTAMIENTO DE MADRID

BATALLA DE OCAÑA - 19 DE NOVIEMBRE DE 1809

ENTIERRO EN PALACIOS DE CAMPOS DEL CORONEL DEL 22 DE CAZADORES: LUIS PIETON PREMALE.

LOS LIBROS PARROQUIALES EN LA INVESTIGACIÓN SOBRE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

TALAVERA DE LA REINA (ANEXO)

BATALLA DE MEDINA DE RIOSECO. 14 DE JULIO DE 1808

MAYO 2009

LOS PRISIONEROS FRANCESES DE LA ISLA DE CABRERA

TALAVERA DE LA REINA (ANEXO II)

EL FUERTE FRANCÉS DE SOMOSIERRA

LA BATALLA DE VITORIA 21 DE JUNIO DE 1813 - I/IV

LA BATALLA DE VITORIA 21 DE JUNIO DE 1813 - II/IV

LA BATALLA DE VITORIA 21 DE JUNIO DE 1813 - III/IV

JUNIO 2009

PRESENTACIÓN LIBRO: 1812 WELLINGTON EN VALLADOLID

1812 WELLINGTON EN VALLADOLID

LA BATALLA DE VITORIA 21 DE JUNIO DE 1813 - IV/IV

JULIO 2009

LA CUEVA DE LOS FRANCESES REABRE SUS PUERTAS AL PÚBLICO

JUAN MARTÍN DÍEZ "EL EMPECINADO"

EL "SANTÍSIMA TRINIDAD" PODRÍA HABER SIDO HALLADO EN LA COSTA GADITANA

AGOSTO 2009

LA BATALLA DE LA ALBUERA - 16 DE MAYO DE 1811

DESTROZANDO LA MEMORIA - ARTURO PÉREZ-REVERTE | XLSEMANAL | 03 DE AGOSTO DE 2009

UN CARRETERO DE EL VENDRELL FACILITÓ A AGUSTINA DE ARAGÓN LAS BALAS QUE FORZARON LA HUIDA FRANCESA

NÁPOLES

EL BOTÓN DEL TERCIO DE CUELLAR

SEPTIEMBRE 2009

PUBLICACIÓN Y JURA DE LA CONSTITUCIÓN DE 1812 EN LA VILLA DE MEDINA DEL CAMPO

EXCURSIÓN AL SITIO HISTÓRICO DE LOS ARAPILES DEL 19 DE SEPTIEMBRE

LA COMPAGNIE DES CHASSEURS PARTISANS DE VALLADOLID

HALLADOS 20 CAÑONES PARA DEFENDER CÁDIZ DE LOS FRANCESES

jueves, 10 de septiembre de 2009

Hallados 20 cañones para defender Cádiz de los franceses


Diario Bahía de Cádiz
09/09/2009. Redacción
Los trabajadores que están construyendo el trazado del tranvía metropolitano Chiclana-San Fernando-Cádiz han descubierto y desenterrado 17 cañones y algunas balas junto al Sitio Histórico de Puente Zuazo, un baluarte defensivo de la Guerra de la Independencia situado en el acceso norte a La Isla.
En el lugar del hallazgo se libró a principios del siglo XIX una intensa batalla entre los ejércitos francés y español, y este último consiguió detener el avance de las tropas de Napoleón. En San Fernando y Cádiz se refugiaron las Cortes Constituyentes de 1810-1812.
La delegada provincial de Cultura de la Junta de Andalucía, Yolanda Peinado, el delegado provincial de Obras Públicas, Pablo Lorenzo, y el alcalde de San Fernando, Manuel de Bernardo, y la concejala de Cultura, María José de Alba, se desplazaron el miércoles a supervisar las históricas piezas halladas de momento.
En principio, según recoge DIARIO Bahía de Cádiz de fuentes de la Junta, los cañones serán trasladados al Centro Andaluz de Arqueología Subacuática, con sede en Cádiz, para ser analizados, datados y conservados, a la espera de que se decida cuál será su destino definitivo.
Aunque el primer edil isleño ya ha solicitado mediante carta a Yolanda Peinado el “depósito” de estas importantes piezas históricas. “Sabemos que tras el hallazgo arqueológico se inicia un complejo proceso de consolidación, restauración y estudio que permitirán la conservación y el conocimiento sobre el origen y destino de estas armas. No pretendemos interferir en esta dinámica con nuestra solicitud de depósito, pero creemos que es importante que el destino final sea el entorno geográfico e histórico en los que ha tenido lugar su descubrimiento, lo cual ayudaría en gran manera a su contextualización y comprensión por parte de los ciudadanos”, apunta De Bernardo en la misiva remitida a la delegada provincial de Cultura.
Para De Bernardo, dado que “próximamente” se va a proceder a la restauración del Puente Zuazo y sus defensas, “pensamos que sería el marco ideal para exponer con carácter permanente estos cañones, que posiblemente tuvieron su función primordial en la defensa de este importante Sitio Histórico, que va a convertirse, tras su musealización, en un gran referente turístico-cultural”.
Añade el alcalde que las piezas, una vez allí, contarían “con la permanente supervisión y control de los técnicos especialistas de nuestro museo municipal, con el fin de asegurar su correcta conservación y exposición”.
El primer edil isleño considera que esta iniciativa “será de un gran interés y enriquecimiento para la conmemoración de los acontecimientos históricos que tuvieron lugar en el año 1810 en nuestra ciudad”

EL PAÍS.COM
PEDRO ESPINOSA - Cádiz - 09/09/2009
El puente Zuazo fue el límite de la España libre. Así lo recoge una placa colocada en este enclave histórico de San Fernando (Cádiz). Fue la frontera donde se paró el asalto francés en la Guerra de la Independencia. Y ahora 200 años después unas obras, la construcción de un colector, han permitido destapar una veintena de cañones preparados para la contienda, además de dos municiones de hierro. Las piezas, que hoy serán presentadas por las autoridades, han despertado un máximo interés puesto que harán tangible la celebración del bicentenario que en este municipio se prepara el año que viene para conmemorar el bicentenario de la reunión de las Cortes que prepararon la Constitución de 1812.
La bajamar y las excavaciones para construir un colector de agua entre San Fernando y el caño de Sancti Petri, cerca de las obras del nuevo tranvía que unirá la localidad isleña con Chiclana, han permitido sacar a la luz estos testigos de la historia. Pero no de una historia cualquiera sino del episodio bélico más célebre de la ciudad cuando se convirtió en emblema de temple y libertad y resistió el acoso francés desde el 10 de febrero de 1810 al 25 de agosto de 1812.
Hazaña bélica
Durante esos dos años y medio el ejército francés, con el mariscal Víctor al mando de 20.000 hombres, trató de entrar a la fuerza en la Isla. El puente Zuazo y sus baterías defensivas aguantaron la presión. El principal ojo del puente llegó a ser cegado para evitar el paso de los enemigos. Fue "el último baluarte de la independencia española", reza la placa conmemorativa.
En este escenario de batalla ha aparecido una veintena de cañones. El número no es preciso porque el recuento no ha terminado. En un principio, aparecieron 16 aunque ayer se aguardaba a que la nueva bajamar aportase nuevas piezas. Tienen entre 2,7 y tres metros. Según los arqueólogos que han supervisado las obras, se asemejan a los utilizados en la Guerra de la Independencia y su fabricación oscila entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. También han aparecido dos municiones. Se trata de masas esféricas de hierro colado de distinto calibre, entre 24 y 36 milímetros.
Expertos de la Delegación de Cultura de la Junta analizarán el estado de las piezas y decidirán su puesta en valor.

Los 17 cañones de 1810 encontrados en el puente Zuazo están listos para exhibirse
Tan solo queda aplicar una protección específica para metales de forma que no haya problemas para su exposición en el exterior
09.06.11 - 00:44 - C. CHERBUY
SAN FERNANDO. La Voz Digital.es
Más que una casualidad. Como si el destino los hubiera resguardado a la espera de que llegara una fecha clave, porque lo que más llamó la atención de los 17 cañones que se encontraron en las inmediaciones del puente Zuazo, gracias a las obras del tranvía, fue precisamente que se realizara el hallazgo en 2009, en medio de los preparativos para la conmemoración del Bicentenario de Las Cortes. Y entonces del fango surgieron estas piezas fechadas precisamente en la época napoleónica, armas de una batalla con aires de democracia. Testigos directos de todo lo que se está dando a conocer sobre la historia gaditana.
Los resultados se recogen ahora que los cañones ya están prácticamente listos para que sean los ciudadanos los que disfruten de la historia que guardan. Aquella que habla de la otra cara del Bicentenario. La que se aleja de las palabras y presenta la crueldad de una batalla. La que cambia el aire de libertad por el olor a pólvora y un humo blanco de pequeñas nubes que anunciaban la posición del enemigo.
Tras dos años, la empresa adjudicataria de la restauración de los 17 cañones y dos bolas halladas durante el movimiento de tierra que se estaba realizando con motivo de las obras del tranvía en la zona del puente Zuazo, ya ha culminado el tratamiento para la recuperación y mantenimiento de las piezas.
Los cañones fueron encontrados el 7 de septiembre de 2009 y presentaban un avanzado proceso de corrosión debido al tiempo que pasaron bajo el agua. Tras permanecer un corto periodo de tiempo en las instalaciones de la dirección de la obra del Tranvía y con el asesoramiento del Centro de Arqueología Subacuática (CAS) de la Consejería de Cultura, fueron trasladados a las instalaciones de Aula3 Actuaciones Integrales Sobre el Patrimonio, empresa adjudicataria del tratamiento necesario para frenar el estado de degradación.
La restauración ha consistido en la aplicación de una serie de tratamientos que comenzaron con la limpieza mecánica de las piezas. A continuación y durante 14 meses se ha efectuado un tratamiento electrolítico para obtener la estabilización y consolidación del metal. Al tratarse de piezas de hierro de procedencia subacuática estos tratamientos han debido estar especialmente controlados de forma continuada, garantizando su conservación.
Las siguientes pasos del tratamiento han consistido en la neutralización, con un lavado con agua desmineralizada de cada pieza para eliminar cualquier posible resto de los productos químicos utilizados para su estabilización; eliminación de restos de concreción mediante una segunda limpieza mecánica e inhibición de la corrosión, para lo que se ha usado un producto no tóxico que neutraliza la corrosión modificando la superficie y convirtiéndola en una capa inerte y estable.
Actualmente queda pendiente la aplicación de una protección específica para metales que confiere a los cañones propiedades de fácil limpieza y antigraffiti. Una vez terminado el proceso, los cañones podrán exhibirse en exteriores sin que exista riesgo de deterioro de los mismos.
Caballero Zuazo
El origen de estas piezas está probablemente relacionado con la Batería del Caballero Zuazo, aledaña al puente, donde se construyeron diversas defensas a finales del siglo XVIII, que adquirieron protagonismo en 1810 con la llegada de los ejércitos napoleónicos.
De esta manera, los cañones cobran relevancia por su importancia histórica y por lo que significan para la conmemoración de una fecha vital para el desarrollo de la provincia. Porque el Bicentenario va más allá de una serie de actos y eventos públicos, se trata de generar una economía alrededor de la efeméride con la recuperación del patrimonio cultural y su puesta en valor de cara al turismo.
De ahí la importancia de estos cañones que sirvieron para la defensa de la zona y que se convirtieron en la frontera de una España que se convirtió en una isla, que habló con acento gaditano y que se convirtió en un pequeño reducto de libertad. Es el motivo del interés que han suscitado y sobre todo de la apuesta decidida por parte de las administraciones para llevar a cabo su restauración desde el primer momento. Y ello a pesar de la alta inversión que se debía hacer para lograr un resultado óptimo de unas piezas que estaban bastante degradadas. Los trabajos han sido financiados por la Consejería de Obras Públicas y Vivienda con 138.313 euros, y será Cultura la que determine su destino definitivo.
 

miércoles, 9 de septiembre de 2009

La Compagnie des Chasseurs Partisans de Valladolid






En mayo de 1812 el mariscal Marmont decide crear en Valladolid una unidad antiguerrilla con el nombre de Chasseurs Partisans de Valladolid. Carga a la provincia con el coste de su creación, vestuario y armamento:

Este día se vio un oficio del Señor Intendente General, fecha 18 de este mes, dirigido al Señor corregidor para que disponga el pago de 30.000 reales que han correspondido a esta Ciudad, en el repartimiento á la provincia de 223.740 y en que caben á este partido 45.950 que en el primer año que la formación de la compañía de cazadores de a caballo partidarios han de pagarme 500.000 mil, para equiparle de lo necesario; y al mismo tiempo se tuvo presente otro oficio del Señor Intendente de la Provincia, con fecha de 19, en que remite a dicho Señor corregidor copia del decreto en esta razón del Exmo. Señor Mariscal Duque de Ragusa, fecha en Salamanca a dos del corriente, é igualmente dos créditos importantes de 3.000 reales por parte de pago de la cantidad que á esta Ciudad á correspondido para pago de sueldo y equipamiento de dicha Compañía, habiéndose de pagar igual cantidad cada cinco días hasta el completo de los 30.000 reales con preferencia á otro pago. Y se acordó queda enterada la Ciudad y se devuelva al Señor corregidor.
A.H.M.V. Libro de actas, nº 105 - 26 de junio de 1812

La unidad es creada pero tiene una corta vida, el día 28 de agosto del mismo año se pasan sus hombres a la partida de Tomás Príncipe.

Para saber más acerca de las circunstacias de la creación de esta unidad y como se pasan sus hombres a la partida de Tomás Príncipe:
1812 Wellington en Valladolid
Diputación de Valladolid 2009

Excursión al Sitio Histórico de Los Arapiles del 19 de septiembre

A quien pueda interesar:

http://miguelangelmartinmas.blogspot.com/2009/09/excursion-al-sitio-historico-de-los_09.html

viernes, 4 de septiembre de 2009

PUBLICACIÓN Y JURA DE LA CONSTITUCIÓN DE 1812 EN LA VILLA DE MEDINA DEL CAMPO

PLAZA DE MEDINA DEL CAMPO. EL AYUNTAMIENTO ES EL EDIFICIO CENTRAL

PENDÓN REAL DE CASTILLA. SE CONFECCIONÓ PARA LA PROCLAMACIÓN DE CARLOS II. ACTUALMENTE SE ENCUENTRA EN EL MUSEO DE LAS FERIAS (MEDINA DEL CAMPO)

Tras la victoria de Arapiles, en julio de 1812, la provincia de Valladolid queda libre de franceses y se procede en todas las poblaciones a cumplir con la publicación y juramento de la Constitución del Estado. En Medina del Campo, el día 4 de agosto, se lee un oficio de don Carlos de España en el que se manda publicar y jurar la Constitución en la villa y demás pueblos de su partido, remitiéndoles el ejemplar para que saquen copia conservando el original en la cabeza del partido y verificar que se remita testimonio. El Ayuntamiento acuerda señalar para la publicación el día quince y para la jura el siguiente día que sea festivo:

Se convidará por los Sres. Comisarios de Juntas a los dos cabildos, autoridades principales, la nobleza, empleados y notables vecinos del pueblo para que concurran a las salas del Ayuntamiento a las nueve de la mañana de donde saldrán con el Ayuntamiento acompañados de los porteros de villa, ministros y escolta militar por la Plaza Mayor hasta el sitio en que se habrá colocado un tablado al que subirán y en donde se leerá la Constitución. Los balcones del Ayuntamiento, de los dos cabildos, y demás de los vecinos de la plaza estarán colgados y adornados del mejor modo posible. En los del Ayuntamiento además de las colgaduras se pondrá el Pendón Real y debajo de él se colocará el retrato de S. M. el Sr. D. Fernando 7º con la correspondiente guardia. Se proporcionará una orquesta de músicos y aficionados para que al fin de la lectura toquen algunas sinfonías. Al tiempo de romper la música empezará el repique general de campanas, en la noche del mismo día y en la del siguiente habrá iluminación general a las nueve de la noche. En el siguiente día que es festivo se jura la Constitución en las Parroquias de esta villa después del ofertorio de la misa, y concluida, el cura párroco hará de su contenido una breve exhortación al pueblo el cual prestará el juramento junto con el clero en la forma que previene el capítulo segundo de la Real Orden y acabada la misa se cantará un solemne Tedeum de lo que se remitirá testimonio según se manda = Todos los comprendidos en el artículo 3º prestarán así mismo el juramento que previenen y en la forma que se expresa, y para todo se da comisión a los Sres. Comisionarios de Juntas y al Ser. Don Tadeo Diez para el tablado.


Todo se realiza según lo acordado remitiendo testimonio a la Regencia:


TESTIMONIO

Manuel Avendaño escribano de S.M. del nº y Ayuntamiento de esta villa de Medina del Campo doy fe que luego se remitió a esta por la superioridad la Constitución de la Monarquía española promulgada en Cádiz, dispuso el noble Ayuntamiento se publicase y jurase con la mayor solemnidad, señalando para ello el día quince del presente mes en el que se haría la publicación, y en el siguiente dieciséis festivo la jura, convocando para tan solemnes actos a los dos cabildos, su juez, autoridades militares, empleados, y personas nobles y distinguidas del pueblo; y juntos en la sala consistorial los arriba expresados se paso procesionalmente a un pequeño tablado decentemente adornado y al efecto se formó en la Plaza Mayor, como sitio mas propicio enfrente de los balcones de dicha sala consistorial en donde se hallaba colocado bajo de el dosel el retrato de S.M.C. el rey don Fernando Séptimo, y colocados todos en sus respectivos lugares, tendida la tropa alrededor de dicho tablado, después de algunas salvas de fusilería, se procedió por mi el escribano en alto e inteligible tono a la lectura y publicación de la mencionada Constitución hasta su conclusión, y terminado el acto se retiraron los concurrentes al sitio en donde se hizo la reunión.
En el siguiente dieciséis vueltos a reunir los susodichos se pasó a la Iglesia Mayor y Colegial de esta villa en la que se celebró con la mayor solemnidad y culto la misa de gracias con su correspondiente plática, concerniente al asunto de Constitución; se leyó esta por uno de los individuos de dicho cabildo canónigo, se juró según previene el decreto por todos la mencionada Constitución y se concluyó con el Te Deum, habiéndose ejecutado todos estos actos con arreglo a dicho decreto con grande concurrencia de gente y el mayor regocijo.Y para que conste en donde convenga y dar parte a la Regencia del Reino según manda, doy el presente y signo y firmo en esta villa de Medina del Campo a treinta y uno de agosto de mil ochocientos doce en este papel común por no haberlo sellado = Manuel Avendaño

Archivo Municipal de Medina del Campo
A.M.M.C 350-8

Para más información:
1812 Wellington en Valladolid
Diputación Provincial de Valladolid, 2009

domingo, 30 de agosto de 2009

El botón del Tercio de Cuellar


En las colecciones de botones militares, centradas en la Guerra de la Independencia Española, hay un botón que es relativamente frecuente: Tercio de Cuellar. Al inicio de la guerra las poblaciones castellanas intentan crear batallones de voluntarios, estos llevan la denominación de Tercio seguido del nombre de la localidad. Varios de estos batallones se llegaron a crear y participaron en la batalla de Medina de Rioseco, a las órdenes de Cuesta. Del Tercio de Cuellar no hay constancia de su participación en batalla alguna. Entonces ¿a que se debe la aparición de tantos botones de esta unidad?. La respuesta la podemos encontrar en las memorias del general francés Hugo:

A principios de enero de 1809 el general ocupa Ávila. Junto a él está el nuevo regimiento Real Extranjero formado inicialmente con Suizos, Wallones y franceses del ejército francés de Dupont. Pero el regimiento, a su llegada a Ávila, no cuenta todavía con toda su equipación El Real Extranjero aún sólo contaba con su decreto de constitución; algunos fusiles, desechados de los arsenales o recogidos en los campos de batalla, y reparados a toda prisa, le habían sido enviados escoltados por conscriptos que él mismo había incorporado y que en su mayor parte desertaban en el trayecto; ninguna ropa, ningún equipamiento le había sido entregado aún, y su situación de penuria lo agotaba mucho en una temporada siempre inclemente en las altas montañas.
Fui informado por los numerosos partidarios secretos del nuevo orden, que en Cuellar acababan de confeccionar ropa y otros artículos para los voluntarios del distrito de esa pequeña ciudad, situada a doce leguas de nosotros en línea recta, en la provincia de Segovia. Así que lo arreglé todo para quitárselos y pronto estuvieron en los almacenes de mi regimiento. Esos socorros y algunos otros recibidos por esa misma época del gobierno real me decidieron a controlar el valle de Amblés, con la ocupación del puerto de Villatoro, pues desde ese sitio podía observar las riberas del Tormes….

Con toda seguridad el regimiento Real Extranjero esparció por ambas castillas este botón, el cual no llegaría a retirar en muchos de los uniformes capturados en Cuellar, llevándolos consigo.

lunes, 24 de agosto de 2009

Nápoles





Saliendo de España es fácil encontrar localidades relacionadas, en cierta forma, con la Guerra de la Independencia y esto me ha pasado al visitar Nápoles.
El trono del reino de Nápoles y de las Dos Sicilias, a principios del XIX, estaba ocupado por el tercer hijo de Carlos III, reinando con el título de Fernando IV. Es depuesto el 30 de marzo de 1806 por Napoleón Bonaparte, poniendo en el trono a su hermano José Napoleón. En 1808 José Napoleón es nombrado por su hermano rey de España, siendo sustituido en Nápoles por Joaquín Murat. Joaquín I Napoleón, título con el que reina el mariscal Murat, mantendrá el trono de Nápoles hasta 1815, año en el que retornará Fernando IV.
Nápoles también fue el escenario del escarceo amoroso de Lord Nelson y Lady Hamilton (esposa del embajador británico en Nápoles Sir William Hamilton). Se conocieron en 1797 pero la atracción se efectuo cuando Nelson recaló en la ciudad tras su victoria en la batalla del Nilo. Con ella tendría una hija.
Paseando por Nápoles se puede visitar el Palacio Real y en su fachada contemplar una estatua de Murat muy conseguida. Curiosamente no hay ninguna de José Napoleón.

Un carretero de El Vendrell facilitó a Agustina de Aragón las balas que forzaron la huida francesa



ELPERIÓDICO.COM


23/8/2009





JOSE RICO
BARCELONA




Francesc de Riera. Foto: MONTSE RIERA


La web del Ayuntamiento de El Vendrell (Baix Penedès) reserva un rincón para destacar los personajes ilustres de la ciudad. En la lista se encuentran figuras como Andreu Nin y Pau Casals, pero nada se dice de Francesc de Riera Soldevila (1778-1857). Cierto es que pocos que lean o escuchen este nombre sabrán que se trata de un héroe de la guerra de la independencia española –o guerra del francés–, y menos que fue él quien, dos siglos atrás, situó en los anales de la historia nada menos que a Agustina de Aragón. Porque su famoso cañonazo, que motivó la huida de las tropas napoleónicas en pleno asedio de Zaragoza, no hubiera sido posible si este carretero tarraconense no le hubiera proporcionado algo indispensable: la munición.Cinco generaciones más tarde, los descendientes del héroe se esfuerzan desde hace años para que la historia haga justicia con su pariente. Un monolito inaugurado el mes pasado, además de una calle, recuerda la gesta de Riera en el municipio que le vio nacer y del que partía en sus continuos viajes a Madrid. Se ocupaba de transportar personas y todo tipo de mercancías en su carruaje, pero los bandoleros convertían su trabajo en un oficio de gran riesgo. Sin embargo, Riera nunca perdió una sola carga, motivo por el que se le apodaba el Lleona.Junio de 1808. De regreso a Barcelona, el carretero hizo una parada para visitar a su hermano en una Zaragoza de la que la gente más bien huía. En medio del continuo bombardeo de los franceses, el Ejército español le confiscó las balas de algodón que portaba en el carro y le reclutó para abastecer de armamento a la diezmada infantería.Sin atender los consejos para que abandonase la ciudad –«¡Catalán, no entre!», le gritaban–, Riera reunió provisiones y, valiéndose de triquiñuelas para engañar al enemigo (giró las herraduras de sus caballos para simular pisadas saliendo de la localidad, cuando en realidad entraba), logró llevar las nuevas balas, esta vez de fusil, hasta un rodeado Portillo. Allí solo resistían un teniente coronel, dos paisanos y una joven, también catalana, Agustina Saragossa Domènech.Más de 500 balas de plomo, solo cuatro personas y un cañón. El Lleona cargó las balas y Agustina prendió la mecha que hizo la epopeya. Una intensa ráfaga de más de 500 balas de plomo bastó para causar la retirada de las aturdidas tropas de Napoleón. Agustina se ganó para siempre el apellido de Aragón, además de títulos y condecoraciones que la elevaron a heroína de gran valor. Riera solo obtuvo un diploma firmado por el general Palafox tras salir a hombros de Zaragoza entre gritos de «¡Viva el catalán!», según las crónicas de la época. No quiso más reconocimientos. «Solo he cumplido con mi deber», argumentó.Los cuadrinietos de el Lleona conservan todavía las cartas manuscritas y el diploma del general Palafox que Riera llevaba siempre en el bolsillo para poder acreditar sus méritos allá donde le fueran requeridos. De regreso a Catalunya, aún tuvo tiempo de participar en la defensa de Tarragona y Tortosa. En definitiva, un héroe discreto.

jueves, 6 de agosto de 2009

DESTROZANDO LA MEMORIA - ARTURO PÉREZ-REVERTE | XLSemanal | 03 de Agosto de 2009

Destrozando la memoria

ARTURO PÉREZ-REVERTE XLSemanal 03 de Agosto de 2009

Les hablaba la semana pasada de manipulaciones históricas y de museos desaparecidos, o pasados por el tamiz del pacifismo simplón, de telediario y foto de periódico, que tanto nos pone. Y al final, por falta de espacio, me quedé con ganas de mencionar también otra clase de museos, esta vez al aire libre: los escenarios de sucesos históricos. Alguna vez hablé aquí del magnífico trabajo de conservación que el Gobierno belga hace en Waterloo, escenario de la última batalla napoleónica. Menos el museo local y la colina artificial del León, desde donde puede abarcarse con la vista todo el terreno, el lugar está intacto. Ni una casa más, o casi, desde 1815. Eso hace posible un continuo ir y venir de visitantes: turistas, aficionados, historiadores, colegios y gente así. En España, como saben, la situación suele ser la opuesta. Esas cosas tienen mala prensa; no sólo por confusiones ideológicas, sino también, y sobre todo, por ignorancia y desidia. Ni siquiera el franquismo, con todos sus trompeteos y fastos imperiales, se interesó por esos lugares. Excepto los monumentos y placas de la Cruzada contra los rojos malvados, lo demás importaba un carajo. Casi todos los monumentos conmemorativos de la historia de España los debemos a iniciativas cultas del siglo XIX y principios del XX. Eso dura hasta hoy. El Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, pidió y obtuvo el año pasado, en plena demagogia del Bicentenario, textos para placas que señalarían lugares notables del 2 de Mayo; y que, año y pico después, ni están colocadas ni se las espera. Mientras que en París no hay apenas calle sin mención de que allí murió Fulanito Dupont luchando contra los nazis, las ciudades italianas están salpicadas de alusiones a los que cayeron sotto il piombo tedesco, y a los republicanos españoles se los recuerda más en Francia que en España. Mucha gente, políticos analfabetos sobre todo, cree que se trata de recordar batallitas del abuelo Cebolleta. Por eso desprecian y degradan lugares que podrían servir como atracción turística y como lección viva de Historia y de memoria. Ahí están, entre muchos, los ejemplos de Las Navas de Tolosa, Arapiles, Bailén –chalets adosados por todas partes–, o la atrocidad que se está haciendo con el paisaje histórico de Numancia, con el proyecto de un polígono industrial que destrozará lo que en cualquier país decente sería de cuidado exquisito y visita obligada para escolares. O el parque eólico marino que se instalará, como si no hubiera otro lugar en toda la costa, exactamente en las aguas donde se libró el combate del cabo Trafalgar. Desparrame este, el de los molinos eólicos –subvencionados con fondos públicos y con mucho interés privado mojando en la salsa–, que pende sobre algunos de los pocos lugares de importancia histórica que nos quedan intactos. Como Uclés. El caso de Uclés clama al cielo. Aparte de que el pueblo sea de una belleza espectacular con sus calles medievales, sus murallas y monasterio, y de que desde sus alturas pueda contemplarse un paisaje extraordinario, allí tuvieron lugar dos acontecimientos importantes en la historia de España. Uno fue la batalla famosa en la que, el año 1108, un ejército almorávide compuesto de murcianos, valencianos y cordobeses bajo el mando de Tamin Yusuf saqueó la ciudad después de hacer picadillo en la llanura a un ejército castellano, cortando tres mil cabezas cristianas entre las que se contaban las de García Ordóñez –el enemigo del Cid– y el infantito don Sancho, hijo del rey Alfonso VI. Y setecientos años más tarde, en 1809 y exactamente en el mismo sitio, las tropas francesas mandadas por los generales Ruffin y Villatte destrozaron al ejército español del Centro, que mandaban los zánganos incompetentes del general Venegas y el duque del Infantado, haciendo una carnicería de juzgado de guardia. Ese doble campo de batalla, bajo los muros mismos de Uclés, se encuentra milagrosamente intacto; igual que estaba, no hace dos siglos, sino nueve. Y acabo de enterarme de que hay un proyecto, apoyado por la Junta de Castilla-La Mancha, para instalar un parque eólico con torres de 121 metros de altura a tres kilómetros y medio de allí, sobre la sierra vecina. Reventando no sólo ese magnífico paisaje histórico y natural, sino también el del cercano parque arqueológico de Segóbriga. Con fondo de molinillos dando vueltas. Flop, flop. Imaginen la foto. Confieso, de todas formas, que lo de Uclés lo tengo como asunto personal. Porque también en sus campos se libró una tercera pajarraca, ésta ficticia. O de pastel. Allí, debido precisamente a lo limpio del lugar y su belleza, se situó la escena de la batalla de Rocroi durante el rodaje de la película Alatriste. Así que calculen. Ponerle molinos de fondo al paisaje donde transcurre mi escena favorita, cuando Viggo Mortensen, hecho polvo como sus colegas, le dice al franchute: «Decid al señor duque de Enghien que agradecemos su oferta, pero éste es un tercio español». O sea. Me llevan los diablos.

LA BATALLA DE UCLÉS :
http://1808-1814escenarios.blogspot.com/2009/01/batalla-de-ucls-13-de-enero-1809-12.html

martes, 4 de agosto de 2009

LA BATALLA DE LA ALBUERA - 16 DE MAYO DE 1811

LA BATALLA DE LA ALBUERA

MAPA GUÍA PARA SITUAR LAS FOTOGRAFÍAS

CERRO DE LAS BATERÍAS DESDE EL CAMINO QUE CRUZA EL CAMPO DE BATALLA (DE 1 A 2)


CAMINO QUE ACTUALMENTE SEPARA LAS POSICIONES FRANCESAS Y ALIADAS. EN DIRECCIÓN DE 1 A 2


VISTA DE LA POSICIÓN FRANCESA. FOTOGRAFÍA TOMADA DESDE EL PUNTO 2 HACIA EL 4



VISTA DE LA DERECHA ALIADA, POR DONDE CARGAN LOS LANCEROS POLACOS. FOTOGRAFÍA TOMADA EN EL PUNTO 2 MIRANDO HACIA LA POSICIÓN ALIADA

POSICIÓN DE LA GUARDIAS ESPAÑOLAS. FOTOGRAFÍA TOMADA DESDE EL PUNTO 2 AL 3

VISTA DE LA POSICIÓN ALIADA DESDE LA POSICIÓN FRANCESA. AL FONDO LA ALBUERA. FOTOGRAFÍA TOMADA DESDE EL PUNTO 4

MISMA VISTA

MISMA VISTA DESDE LA IZQUIERDA FRANCESA






Parte de don José Lardizabal

A las 7 de la mañana del 16, se presentó el enemigo a la salida del bosque que está frente de la Albuera, y por donde atraviesa el Camino Real que conduce a Badajoz. La dirección sobre su derecha de tres escuadrones de caballería y como tres mil infantes con 4 piezas, indicaba atacar nuestra izquierda. En razón de ese movimiento, nos preparamos a recibirlo, tomando la derecha de la línea mi división de vanguardia, a la que seguía la tercera mandada por el teniente general el Exmo. Señor Dn. Francisco Ballesteros, más habiéndose también presentado sobre nuestro flanco derecho varios tiradores y una columna que se dirigía a pasar el pequeño arroyo que dividía los dos ejércitos, por orden de V.E. formaron en batalla sobre la cresta de la altura, y a las órdenes del mariscal de campo don Josef de Zayas, los batallones 2º y 4º de Reales Guardias Españolas con el regimiento de Irlanda, que en masa se conservaba a retaguardia de su centro, y mi división se corrió mucho más a la derecha. Finalmente, como la presentación de varias columnas en diferentes sentidos no manifestaban aun con la claridad necesaria la intención del enemigo, formé en columna por batallones y con el frente a la derecha para evitar el ser flanqueado y acudir con más prontitud y acierto a todas partes. En este momento fue cuando el vivísimo fuego de la artillería enemiga y la cierta dirección de tres columnas con sus correspondientes reservas, 800 lanceros polacos y el 4º de dragones que cubrían su izquierda no nos dejaron la menor duda del verdadero ataque. La división desplegó rápidamente la batalla a su frente, apoyando la derecha sobre dos piezas españolas situadas a la izquierda de los batallones de Guardias cuyo movimiento siguió también la 3ª. Aquí se estableció en ambas líneas y a medio tiro de fusil el fuego más vivo de artillería y fusilería; costados y centro todo fue atacado aun tiempo con la mayor bizarría, pero rechazados con la misma, cedieron por un momento. Reforzados de nuevo volvieron a la carga con mayor denuedo, y después de contenidos en ella, a pesar del diluvio de balas que había se ejecutó a su vista por las tropas aliadas una de las operaciones más difíciles de la guerra. Como la primera línea llevábamos ya dos cargas y más de hora y media del fuego más mortífero, para proveernos de cartuchos y dar algún descanso a las tropas vinieron a reemplazarnos los ingleses, y se hizo el pasaje de las dos líneas con el mismo silencio y orden que en un ejercicio doctrinal; sostuvieron media hora el fuego con la constancia y valor que les son característicos y volviendo nosotros a pasar por sus claros ocupamos la primera línea, en el momento en que los enemigos, con todas sus fuerzas reunidas y a la desesperada, daban la 3ª carga haciendo el último esfuerzo para romper la línea por el centro. Vista su decisión preferí salirles al encuentro y colocado yo entre los siempre valientes regimientos de Murcia, Canarias y León dirigidos con la mayor intrepidez por sus dignísimos jefes, y con la tercera división sobre mi izquierda, nos embestimos recíprocamente con la firme resolución de destruirnos unos u otros, más felizmente la muerte del General Werler que conducía la columna enemiga, la toma del estandarte de los Polacos por el regimiento de Murcia y la mucha pérdida que tuvieron en el acto del choque, les intimidó en términos que huyeron precipitadamente; les seguí el alcance con los mismos tres regimientos y un batallón inglés muy corto que venía por mi izquierda, y me contuve porque toda la caballería enemiga la dejaba sobre la derecha y podía envolverme fácilmente. El batallón de Campo Mayor y las compañías de cazadores de la división a las órdenes del teniente coronel graduado don Lorenzo Calvo, estuvieron por orden de V.E. custodiando parte de la artillería inglesa, y guerrilleando todo el día con la constancia y bizarría que tan acreditada tienen.
Creo Exmo. Señor que no aventuro nada en establecer como cierta la proposición de que jamás infantería ninguna se ha batido tan de cerca, con tanto entusiasmo, por más tiempo ni con tanta firmeza y obstinación. Sería un agravio el particularizar a nadie, jefes, oficiales y soldados se disputaron a porfía la victoria y todos generalmente se cubrieron de la más indeleble gloria.
Dios guarde a V.E. muchos años. Campo al frente de Santa Marta 23 de mayo de 1811
Exmo. Señor Josef Lardizabal


Parte de José Costanela

A las siete de la mañana del diez y seis, llegué con la artillería de mi cargo al campo de la Albuera, y por disposición del Excmo. Señor Dn. Joaquín Blake formó ésta martillo detrás de la primera línea en el centro de ella con dos batallones de Reales Guardias Españolas, y una compañía de zapadores, y marchó en esta disposición a ocupar la altura de la derecha amenazada por el enemigo, en la que rompió el fuego luego que tomó posición contra sus baterías, sostenida por las guerrillas del batallón ligero de Campo Mayor, siendo volado a pocos tiros el cajón de municiones de un armón, por una granada del enemigo, cuyo accidente dio lugar a suspender el fuego por un breve rato por el desorden que ocasionó en el ganado. Seguidamente por disposición del general Zayas, se colocaron dos piezas de a 4 sobre el flanco izquierdo del batallón de Guardias Españolas que cubría la izquierda de nuestra primera posición y se continuó el fuego correspondiendo a éste el enemigo con una batería de piezas de a 8 que estableció para este objeto, y el de sostener con las demás establecidas sobre este frente sus columna de ataque, las que efectivamente cargaron intrépidamente la posición, con particularidad sus lanceros. Obligándonos a cubrir la artillería al abrigo de las tropas que lo recibieron a quema ropa y rechazados ya por la carga de la inglesas, y el vivísimo y constante fuego de nuestra línea, se le hizo fuego en retirada por la sección de la artillería de mayor calibre de mi cargo, al mando del capitán don Ramón Ibáñez, mientras se conservaron a su alcance, permaneciendo esta sección a la vista del enemigo sostenida por el regimiento de Murcia hasta concluida la acción que se incorporó con el resto de mi división.
En esta acción murió de una bala de cañón el teniente don Joaquín Moscoso, contuso de una de fusil el subteniente don Antonio Arderinos, un cabo muerto, seis artilleros heridos, tres de ellos de bala de cañón, dos muleteros, y dos artilleros contusos, tres mulas muertas y siete heridas.
Dios guarde a V.S. muchos años
Almendral 23 de mayo de 1811


Parte del General Castaños

Excmo. Señor.

Las grandes batallas que por sus circunstancias han de ser memorables, no necesitan ni pueden referirse por escrito de un modo bastante expresivo que represente a lo vivo de los hechos gloriosos, y que coloque a los valientes soldados en el eminente lugar que merecen. Las alturas y campo de la Albuera, hermoso teatro del honor por uno de los combates más sangrientos de guerra, serán para siempre desde el día 16 de este mes, digno objeto de la memoria y admiración de los hombres, al considerarlo cubiertos de 8000 y más guerreros muertos y heridos por una y otra parte en el breve tiempo de siete horas, cuya sangre hará brotar lozanos laureles para coronar las armas españolas y anglo-portuguesas. No es fácil ni me toca particularizar los detalles de una batalla tan reñida como importantísima. Tal vez las ventajosas consecuencias que nos promete, habrán empezado a mostrarse ya a la vista del gobierno antes que llegue este correo, y no será mucho que la plaza de Cádiz sea la primera que coja el fruto de esta victoria célebre, de que voy a referir a V.E. Algunas circunstancias particulares que me corresponden directamente, y que debo hacer presente al gobierno por la situación en que me hallo.
Con fecha 26 de abril último dije a V.E. que la extraordinaria avenida del río Guadiana, llevándose el puente de campaña establecido al frente de Jurameña, dejó cortada la comunicación de esta parte de Extremadura con el Portugal, imposibilitando mi entrevista con Lord Wellington en Yelves.
Con este motivo me dirigió por escrito una memoria en que manifestaba sus ideas sobre las operaciones que le parecían convenientes en Extremadura, y que hallé muy conformes con las mías, excepto un artículo, que por tocarme directamente, no me pareció admitir; pues que establecía el principio de que en cualquiera caso de reunirse diferentes cuerpos de ejércitos aliados para dar una batalla, debía tomar el mando del todo, el general mas autorizado por graduación militar y antigüedad, circunstancias que por precisión hacían recaer en mí este mando, y que por todas consideraciones, y bajo todos aspectos, debía rehusar, como lo hice, proponiendo que para el caso indicado debería tomar el mando aquel general que concurriese en la ocasión con mayores fuerzas, considerándose las de los otros como auxiliares, proposición que me lisonjeo, ha sido tan acertada como fue bien admitida, según V.E. podrá reconocer por las copias de mi oficio a Lord Wellington, y de su satisfactoria repuesta que ambas acompaño adjuntas.
Inmediatamente dirigí una copia de la memoria de Lord Wellington al Sr. general Blake que desde luego subscribió conforme con el plan y con mi proposición, siendo aun mas recomendable esta idea por los felices resultados que ha producido la gloriosa batalla de la Albuera, en que por consecuencia de aquel principio tomo el mando el acreditado y digno mariscal Beresford.
A la primer anoticia que se tuvo de la venida del mariscal Soult sobre Extremadura, dispuso el Sr. Blake el movimiento de reunión de sus tropas con las del ejército aliado, con tanta puntualidad y exactitud con el plan acordado, que puede decirse que fueron calculados los momentos para verificarlo en todas sus partes, pues se reunieron sus fuerzas a las once de la noche, víspera de la batalla, sin que pudiese Soult saberlo, cuando se disponía para atacar al ejército aliado, que creía aun separado y solo en las alturas de la Albuera, teniendo este punto la particularísima circunstancia de ser precisamente el que Lord Wellington había indicado para dar una batalla.
Allí concurrimos el día 16 de este mes tres generales de las primeras jerarquías militares, allí las tropas de tres naciones, allí divisiones y generales subalternos de diferentes ejércitos españoles, y allí sin embargo ha reinado la mas cordial armonía entre los generales, la mas fraternal unión entre las tropas, la mejor voluntad de protegerse unos a otros en el mayor riesgo, y el mas honroso deseo de aventajarse en los esfuerzos, y en la gloria del triunfo, repartida tan abundantemente, y con tal igualdad que todos arrastran trofeos, y ninguno tiene que mendigar la sombra de laureles ajenos.
El mariscal Soult con ejército algo inferior al nuestro en el número de su infantería, pero superior en caballería y artillería, no se detuvo un momento en el ataque premeditado, dirigiéndose contra nuestra posición por junto al pueblo de la Albuera, que venía a quedar en el centro de la línea; pero muy pronto se conoció ser este un ataque falso, y que su objeto era ganar el flanco derecho que ocupaban las tropas españolas, atacándole resueltamente con la mayor parte de sus fuerzas, que desplegadas sucesivamente debían envolvernos por la espalda, pero nuestra segunda línea y cuerpos de reserva, sabiamente colocados, acudieron rápidamente, formando martillo con el primitivo frente de la línea, y entablándose el combate mas obstinado y sangriento. El enemigo enfurecido cada vez más, repetía sus ataques, reforzándolos continuamente con tropas de reserva, pero encontraba siempre otras que se le hicieron impenetrables por espacio de siete horas, aunque empleó en vano toda la intrepidez, y arrojo de la caballería polaca, y el formidable fuego de su numerosa artillería que era un trueno continuado sin intermisión. Al fin tuvo que ceder a las dos y media de la tarde empezando a retroceder sin dejar de combatir, entonces fue cargado y perseguido en su retirada hasta los bosques y alturas que iba ocupando, dejando el campo de batalla cubierto de cadáveres y de un número considerable de heridos que no pudo retirar, y que inundados por los fuertes aguaceros que acompañaban a la acción, formaban el espectáculo mas horroroso de la guerra, corriendo los arroyos ensangrentados por las vertientes de la alturas. La perdía del enemigo, según cálculo prudencial, confirmado después por varios desertores, asciende a unos siete mil hombres, entre los muertos se encuentra el general Verlé que quedó en el campo de batalla y el general Pepin que murió por la noche de resultas de sus heridas. Los generales Gazan, Brix y otros salieron heridos. Nuestra pérdida ha sido también considerable, aunque muy inferior a la del enemigo.
El general Blake siempre a la cabeza de las tropas donde el mayor peligro llamaba su atención, recibió un balazo de fusil rasante al brazo izquierdo con la felicidad de romperle solo el vestido y la camisa, sin hacerle daño alguno, en medio de tan inminentes riesgos hemos tenido la fortuna de quedar ileso este general, cuya pérdida hubiera sido una verdadera desgracia para la nación, De este modo dio el mas eficaz ejemplo a sus subalternos que supieron imitar su bizarría y serenidad, manteniéndose constantemente en las primeras filas todo el tiempo del combate.
Espectador inmediato de una batalla tan obstinada, no me atrevo a particularizar elogios, porque todos los generales, jefes, oficiales y soldados se han excedido a si mismos como a porfía en el valor, y firmeza con aquella serenidad acompañada del furor que exaltaba el espíritu de todos. El buen orden, exactitud y velocidad en las maniobras con un profundo silencio, poco común en semejantes casos, han sido el objeto de admiración general: no se deseaba mas que pelear, y vencer a toda costa. Los generales subalternos sin esperar a que el grueso de sus divisiones entrase en acción fueron al combate al lado de las primeras tropas, nadie faltó de su puesto y todos supieron conservarle con el valor que constituye el honor individual y el de las armas.
Soult sin haber logrado dar vista a Badajoz, tuvo que emprender ayer su retirada por Villalba y Almendralejo antes del amanecer, dejando en el bosque que ocupaba su campamento, muchos muertos y mas de 200 heridos que no ha podido llevar consigo ni enviar con los demás a los pueblos inmediatos. Va perseguido y observado por el Conde de Penne Villemur con la caballería y vanguardia del general Lardizabal y algunos batallones ingleses de tropas ligeras.
Estas son las circunstancias que he creído correspondía manifestar a V.E. por mi parte acerca de la batalla de la Albuera y antecedentes, cuyas acertadas maniobras dirigidas por el mariscal Beresford, siempre de acuerdo con el Sr. Blake, han proporcionado una gran victoria que nos ofrece otros resultados de la mayor consecuencia.
Dios guarde a V.E. muchos años
Campo de la Albuera 19 de mayo de 1811


Diario de las operaciones verificadas por el Cuarto Ejército Expedicionario en Extremadura desde el 10 de Abril hasta el 22 de Julio de 1811, y entre ellas la Batalla de la Albuera de 16 de mayo
Archivo Histórico Nacional,DIVERSOS-COLECCIONES,109,N.4

jueves, 16 de julio de 2009

El "Santísima Trinidad" podría haber sido hallado en la costa gaditana

El "Santísima Trinidad" podría haber sido hallado en la costa gaditana

EFE - 15/07/2009 18 : 05

Madrid, 15 jul (EFE).- El "Santísima Trinidad", navío insignia de la flota española en el siglo XVIII y que se hundió en la batalla de Trafalgar en 1805, podría haber sido hallado a ocho leguas de la costa gaditana por un buque hidrográfico en una demostración con un sonar de barrido lateral.

Así lo ha asegurado hoy a Efe Vicente Carrasco, director comercial de SIMRAD SPAIN, S.L., empresa dedicada a la hidroacústica marina que el pasado 23 de junio hizo una demostración a bordo del buque Malaspina por las costas de Cádiz.

"Tanto la posición como la dimensiones del buque coinciden con el Santísima Trinidad", ha afirmado Carrasco quien no obstante ha señalado que es el Ministerio de Defensa el que tiene que confirmar el hallazgo tras una inspección visual con un robot.

El descubrimiento del "Malaspina", provisto con un sonar, revela en imágenes acústicas y sombras del fondo marino que hay un buque "perfectamente reconocible tendido en el fondo" y que podría tratarse del "Santísima Trinidad", un hallazgo que ya ha confirmado la Universidad de Cádiz y el Instituto Hidrográfico de la Marina.

Carrasco ha explicado que las referencias históricas indican que el Santísima Trinidad se hundió en la batalla de Trafalgar a ocho lenguas de la costa de Cádiz, por la zona de Barbate, una situación que coincide "al cien por cien" con la sondeada a un centenar de metros de profundidad.

El buque fue construido en La Habana en 1769 y era el buque de guerra más grande construido en aquel momento con más de 61 metros de eslora y 16,59 de manga.

Por estas cifras se le conocía como "El Escorial de los Mares", aunque tras ser probado en alta mar, se dieron cuenta de que sufría de varios desperfectos que fueron corregidos en los astilleros de Ferrol y Cádiz.

Tales fueron las modificaciones ejecutadas que se convirtió en el único navío del mundo que contaba cuatro puentes, con una tripulación de 1.071 plazas.

En julio de 1779, cuando España declara la guerra a Gran Bretaña junto a Francia en apoyo a las colonias norteamericanas en su Guerra de la Independencia, el "Santísima Trinidad" fue el buque insignia de la flota española, y tomó parte en las operaciones en el canal de la Mancha a finales del verano de ese año.

Pero, sobre todo, se le recuerda por su trágico final en la batalla de Trafalgar, en 1805, donde tras una dura lucha fue capturado por los ingleses en muy malas condiciones, con más de 200 muertos y 100 heridos.

Los ingleses pusieron todo su empeño en salvarlo y llevarlo al puerto inglés de Gibraltar, siendo remolcado por las fragatas HMS Naiade y HMS Phoebe. Sin embargo, finalmente se hundiría al sur de Cádiz el 24 de octubre.

Símbolo del final del poderío español en los mares, la mayor arma de guerra de su época permanece ahora en el fondo del mar. Sus piezas de artillería fueron extraídas e instaladas en la entrada del Panteón de Marinos Ilustres.

Para más información sobre el navío en mi página: www.batalladetrafalgar.com